Google elimina a diario 18 millones de correos electrónicos en todo el mundo que contienen malware o que usan técnicas de phishing para intentar hacerse con información personal de sus víctimas o para tratar de estafarlas, según explicó Mark Risher, director sénior de gestión de productos en Google. La compañía también elimina otros 2,4 millones de mensajes de spam.

Según Risher, estos cibercriminales tratan de sacar provecho de la pandemia, y "aunque el número global de ataques no se ha incrementado especialmente con la Covid-19, sí que hemos observado algunas tendencias nuevas en estos correos electrónicos maliciosos, y sobre todo, que los ataques alternan sus estrategias cada día".

Google ha detectado que en "los mensajes se apremia al destinatario a actuar con urgencia con la excusa, por ejemplo, de que alguien de su familia, un vecino o un amigo pueden estar en peligro", explicó Risher.

Los sistemas de seguridad de Google también han detectado un creciente número de "mensajes de e-mails que intentan suplantar la identidad de autoridades sanitarias o gubernamentales, para tratar de distribuir información falsa", aseguró este ejecutivo.

Ante estas amenazas y para tratar de proteger a sus usuarios, Google usa técnicas de aprendizaje automático, "precisamente porque esta variabilidad en las estrategias nos obliga a ello", dijo Risher.

Además, en las computadoras y dispositivos de todo el mundo cada día llegan 2,4 millones de mensajes que son spam, y que –en estos días– "consisten en ofertas falsas para comprar productos sanitarios o de medicamentos que no funcionan o que animan a hacer donaciones para causas que no existen".

Por este motivo, Google ha publicado una página web –pronto disponible en español– que recoge cuáles son los fraudes más habituales relacionados con el coronavirus. Todo esto sucede en un momento en el que hay millones de personas que teletrabajan y de niños y jóvenes que estudian desde casa, lo que incrementa los riesgos. Puede ser que "caigamos en la tentación de buscar atajos y nos relajemos en el cumplimiento de las buenas prácticas digitales", dijo Risher.

Desde Google recordaron que "las aplicaciones y cuentas que tienen las empresas suelen tener más protecciones que las de uso personal", y por eso no es una buena idea buscar atajos o usar cuentas personales para usos profesionales.

Otro consejo es no caer en la trampa de "la suplantación de identidad, y tratar de estar seguros que, cuando hablemos con alguien, esa persona sea realmente quien dice ser", explicó Risher. Si se usan aplicaciones de videoconferencia "hay que optar por aquellas en las que ­para acceder a las reuniones hay que introducir una contraseña o un pin", señaló.

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