Hace apenas algunos años había un sector fintech mucho menos desarrollado que hoy. Y en un evento así, no sé si era una buena idea invitar a las autoridades del Banco Central.
Todavía había bastantes dudas sobre el alcance. No solo de la facultades, sino también de la voluntad de cuánto queríamos avanzar en este terreno. Pero el avance fue fenomenal. Y el desarrollo exitoso del sector es evidente.
El regulador tiene que mirar siendo un efecto contagio. Con los fraudes, ya había normas ante el 2023. No es que el mundo empezó ahí. No empezó con esta nueva gestión, sino que nosotros profundizamos ese camino, donde muchas veces nos damos cuenta de que nos falta información.
El caso de la revolución del sector no es el mismo. No tiene la misma fortaleza que cuando hablamos de bancos porque los riesgos globales de las fintech no son iguales.
De insolvencia, de contagio, de amenaza. La estabilidad financiera nacional normalmente no está ahí. Puede ser un jugador bastante grande, pero es otra mirada.
Pero normalmente (una fintech) es un eslabón y, en algunas dimensiones particularmente, es relevante porque el delito va a entrar por el eslabón más débil de la cadena.
Nos dimos cuenta de que había muchos fraudes que terminaban en alguien que tenía 45 vueltas en el sistema y no tenía un proceso formal y no se podía.
Justificar ingresos algunos días es sospechoso. Entendemos que es como un aprendizaje cultural: vamos a ir subiendo el volumen de forma debida y si fuera una hornalla, vamos a ir calentándola un poco más porque puede haber algún problema importante en algún hackeo.
Y no queremos encontrarnos ese día en que no le habíamos contestado el Central y que nosotros no hicimos nada.
Hubo un par de episodios que nos llamaron la atención, que nos llevaron a repensar todo esto, que algunos episodios de fraude por fechas en algún desarrollo atípico. El boca a boca empieza muchas veces en Twitter Cuando entramos, había una entidad que no estaba ni registrada en la República Argentina.
Entonces, nosotros encontramos inadmisible no estar conectado si estoy cobrando en el país. Porque si alguien se siente defraudado, tiene que tener la posibilidad de ir a ver al regulador, a un abogado y saber por lo menos a quién le manda la carta de documento después. Entonces ahora hay un piso mínimo que llegó para quedarse.
Es un equilibrio por encontrar. Si nosotros ponemos mucha exigencia y cada uno de ustedes tiene una empresa, tiene que ir con la victoria capital mínima, mostrando tecnológico determinado. Probablemente ahoguemos la innovación y la creatividad, pero también cuando hay cierto tamaño, la mirada probablemente de llamar riesgo.
Lo que ha ocurrido es notorio en algunas entidades que tenían los números comprados para una segmentación e ir a la categoría de mayor rigurosidad: están solicitando licencia bancaria con la cual el caso este perdió un poco de urgencia.
No es la idea generar un régimen que lleve las barreras a un nivel donde frustre, lo que todos valoramos, que es la innovación en la Argentina. No sé en este Gobierno, y espero que en el Gobierno futuro se mantenga. Hemos vuelto a los foros internacionales.
Hay una serie de temas de puesta en marcha de punto de vista. De la Superintendencia, es decir, el área de mi cargo y las 4 supervisaciones generales, el expediente de Mercado Banco, como entiendo, se llamaría.
Aunque es una decisión de la empresa, ya que ha allanado toda las revisiones técnicas; así que es un expediente que tiene que ir ahora sobre circuito formal final, que es un dictamen de legales y después, eventualmente, el director.
Las preocupaciones propias de una supervisión están allenadas, y queda un tiempo que llamémoslo formal normal por delante que es muy interesante porque al mismo tiempo nosotros entendemos que el mundo te induce a la consolidación.
Lo que imagino es la consolidación del proceso de transformación del país, donde las fragilidades del autosistema continúen disminuyendo y nos permitan el año que viene estar pensando en la agenda donde hay otros negocios, otros segmentos, particularmente dólares y criptoactivos.
El año que viene va a ser difícil, pero los objetivos serán los mismos: consolidar ese proceso, manteniendo el equilibrio fiscal y una visión de generar la libertad para el sector privado.
*Por Juan Curutchet, superintendente del BCRA.