Dudas sobre los ingresos de OpenAI, la fuerte caída que sufrieron las acciones de semiconductores –tras el envión de las últimas jornadas-, el avance del petróleo y la persistencia de las tasas de interés elevadas en los Estados Unidos, fueron los cuatro factores que presionaron a Wall Street para que cerrara con rendimientos dispares este jueves 8 de octubre.
El Nasdaq Composite perdió 1,25% y terminó en 27.193,34 puntos, afectado por las ventas de acciones tecnológicas vinculadas con la inteligencia artificial (IA).
El S&P 500 retrocedió 0,47%, hasta los 7.765,36 puntos, mientras que el Dow Jones avanzó 0,10%, equivalente a 51,77 puntos, y cerró en 51.231,64 unidades.
La divergencia reflejó la presión sobre las compañías tecnológicas frente a una mayor resistencia de los sectores con menor exposición a ese segmento, explicó Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, en un informe al que accedió iProUP.
Las dudas sobre los ingresos de OpenAI surgieron a partir de un informe del Financial Times, que reavivó la incertidumbre acerca del ritmo de crecimiento del negocio de la inteligencia artificial (IA).
A ese factor se sumaron el encarecimiento del crudo y las declaraciones de la Reserva Federal (Fed) sobre la posibilidad de nuevos aumentos de tasas, precisó Vlassich.
OpenAI sacudió a Wall Street y profundizó la caída de las acciones tecnológicas
El principal detonante de la jornada fue un informe del Financial Times que situó los ingresos anualizados de OpenAI cerca de los u$s50.000 millones a fines de septiembre, unos u$s20.000 millones por debajo de los u$s70.000 millones difundidos previamente.
La diferencia encendió alertas entre los inversores, que utilizan las ventas de la empresa como una referencia para evaluar la demanda de herramientas de IA y las inversiones necesarias para desarrollar su infraestructura.
Sin embargo, la brecha no implica necesariamente un desplome de los ingresos, sino que responde, en parte, a diferencias contables entre OpenAI y su competidora Anthropic.
Esta última incluye en sus cálculos ventas realizadas a través de socios de servicios en la nube, como Amazon Web Services (AWS) y Google Cloud, mientras que OpenAI no las contabiliza de la misma manera.
La noticia alcanzó para provocar ventas generalizadas en compañías vinculadas con el desarrollo de chips y la infraestructura de IA.
Nvidia, AMD y Micron lideraron las pérdidas en el sector de semiconductores
La reacción más intensa se concentró en los fabricantes de semiconductores, cuyos negocios dependen en parte de las inversiones que realizan las grandes empresas tecnológicas para ampliar su capacidad de procesamiento.
Entre las principales bajas aparecerieron:
- Nvidia, que perdió alrededor de 2,9%
- AMD, retrocedió 3,9%
- Micron, cayó 4,8%.
También se registraron descensos en Broadcom, Intel y SanDisk, en una rueda que golpeó a buena parte de la cadena de suministro de la IA.
El índice bursátil de semiconductores de Filadelfia, conocido como SOX, perdió aproximadamente 4,2%, mientras que el sector tecnológico del S&P 500 retrocedió cerca de 1,8%.
Las caídas mostraron la sensibilidad del mercado ante cualquier señal que cuestione las expectativas de crecimiento de la IA, después de que esas perspectivas impulsaran fuertes inversiones y valorizaciones bursátiles.
El petróleo y las tasas de interés mantuvieron la presión sobre los mercados
El retroceso tecnológico –no obstante– no fue el único factor que condicionó la rueda de Wall Street.
El precio del petróleo Brent superó los u$s104 por barril y llegó a rondar los u$s105, en medio de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y los temores por posibles interrupciones del suministro.
El encarecimiento de la energía alimentó las preocupaciones por la inflación, ya que puede elevar los costos de producción, transporte y consumo.
Al mismo tiempo, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años llegó a alcanzar el 5,35%, un nivel que intensifica la competencia de la renta fija con las acciones y encarece el financiamiento.
Durante la jornada, el rendimiento retrocedió hacia la zona de 5,23%, aunque permaneció cerca de máximos de varias décadas.
La combinación de petróleo caro y tasas elevadas limitó el apetito por activos de riesgo y agregó presión sobre las valuaciones bursátiles.
Por qué la Reserva Federal no descarta nuevas subas de tasas
Las declaraciones del gobernador de la Reserva Federal, Christopher Waller, también formaron parte del escenario evaluado por los traders.
Sus comentarios mantuvieron abierta la posibilidad de un nuevo aumento de las tasas de interés si las presiones inflacionarias justifican un endurecimiento adicional de la política monetaria.
La perspectiva complica las expectativas de quienes aguardaban una reducción del costo del dinero para impulsar la actividad económica y sostener las cotizaciones bursátiles, remarcó Vlassich.
Una política monetaria más restrictiva suele afectar especialmente a las compañías tecnológicas, porque una parte importante de su valoración depende de beneficios futuros y de las condiciones de financiamiento.
En paralelo, el rendimiento del bono a 10 años reflejó la preocupación de los inversores por la persistencia de la inflación y el nivel de las tasas reales.
Con la próxima temporada de balances corporativos en el horizonte, el mercado quedó atento a las señales sobre ganancias, costos y perspectivas de crecimiento.
Por qué el Dow Jones resistió mejor que el Nasdaq y el S&P 500
La evolución de los principales índices mostró que el impacto de la jornada fue desigual entre sectores.
El Nasdaq concentró las pérdidas por su elevada exposición a empresas tecnológicas y fabricantes de chips, mientras que el S&P 500 también terminó en terreno negativo por el peso de esas compañías en su composición.
El Dow Jones, en cambio, logró cerrar con una suba marginal del 0,10%, apoyado en su menor exposición relativa al segmento tecnológico.
La rueda también evidenció que las preocupaciones por la monetización de la IA pueden trasladarse rápidamente desde una empresa hacia sus proveedores y socios comerciales.
El VIX –índice del miedo de Wall Street–, avanzó hacia los 15,5 puntos, con un incremento cercano a 3%, de acuerdo con los datos de mercado proporcionados.
Ese movimiento reflejó un aumento de la cautela, aunque el nivel del indicador no implicó por sí mismo una señal de crisis generalizada.
Qué mirar en las próximas ruedas de Wall Street
El mercado estadounidense enfrenta una combinación de riesgos que va más allá de la reacción puntual al informe sobre OpenAI.
La evolución de los ingresos de las compañías de IA será clave para determinar si las expectativas de crecimiento justifican las fuertes inversiones en infraestructura y semiconductores.
También será importante observar el precio del petróleo, debido a su impacto potencial sobre la inflación y las decisiones de la Reserva Federal.
Si los rendimientos de los bonos del Tesoro permanecen elevados, las acciones podrían seguir bajo presión, especialmente aquellas cuyas valuaciones dependen de beneficios esperados a largo plazo.
La próxima temporada de balances permitirá contrastar las expectativas de los inversores con los resultados empresariales y las previsiones de las compañías.