Puntos importantes
La proximidad de un año electoral suele despertar en la plaza financiera argentina el clásico fantasma de las tensiones sobre la cotización del dólar. Tras la difusión del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) correspondiente a septiembre de 2026 y elaborado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), los números arrojaron señales divergentes: una relativa calma para el cierre del ejercicio corriente convive con una corrección nominal más marcada de cara al ciclo de comicios presidenciales previsto para octubre de 2027.
De acuerdo con el consenso de los economistas y consultores relevados por la entidad monetaria, el tipo de cambio oficial mayorista se ubicará en torno a los $1.614 para finales de diciembre de 2026. Sin embargo, la proyección estirada a doce meses -con vencimiento hacia septiembre de 2027, en la antesala directa de las urnas- elevó la cotización esperada hasta los $1.945.
La cifra implica una variación proyectada de entre 25% y 28,5% anual, ubicándose levemente por encima de la inflación prevista por el propio mercado para ese período, estimada en un 21,1%.
A su vez, estos valores se despegan de las pautas consignadas por el Poder Ejecutivo en el proyecto del Presupuesto, donde el equipo económico calculó un tipo de cambio oficial de $1.423 para fines de 2026 y de $1.847,6 hacia el cierre de 2027.
¿Se aproxima un salto cambiario o un reacomodamiento natural del dólar?
La lectura del informe oficial motivó interpretaciones contrapuestas entre los analistas de la City porteña.
Desde la firma de análisis financiero Wise Capital, advierten que los números del Central reflejan una mayor presión hacia el próximo ejercicio: "El último Relevamiento de Expectativas de Mercado difundido por el Banco Central dibuja un escenario macroeconómico complejo. Los analistas prevén un dólar oficial en $1.614 para fin de año. Sin embargo, para los próximos doce meses proyectan un salto brusco hasta los $1.945. Esta divisa escalaría un 28,5% anual y superaría a la inflación prevista del 21,1%".
Además añaden que la economía transita una recesión técnica tras una contracción del 1% del PBI en el tercer trimestre, recortando la expectativa de crecimiento de todo 2026 a un 1,5%, mientras la inflación anual acumulada rondaría el 30%.
Frente a esa lectura alarmista, el economista y analista de mercados José Bano rechaza de plano la noción de un desarme traumático. "Reniego un poco de la premisa de un salto cambiario. No veo ningún salto cambiario, porque si bien $1.945 suena a un montón, estamos a 12 meses de distancia. Lo que dice el REM es que el dólar subiría entre 25% y 26% en un año", remarca en diálogo con iProUP.
Para el especialista, el movimiento responde a una recomposición normal luego de ciclos en los que el billete corrió por detrás del índice de precios.
"Venimos de años en los que el dólar subió menos que la inflación. Que ahora suba un poquito más, con una inflación proyectada en 21% y un tipo de cambio moviéndose al 25% o 26%, no representa un salto, sino una pequeña apreciación real que no me parece grave. Por eso no veo un salto devaluatorio descontrolado", puntualiza.
¿En qué conviene invertir para cobertura o rentabilidad en dólares?
Aun descartando una devaluación desordenada, la City ofrece alternativas atractivas de inversión adaptadas al nivel de aversión al riesgo de cada ahorrista.
Para perfiles conservadores que prioricen la protección del capital ante eventuales descalces cambiarios, Bano aconseja posicionarse en Obligaciones Negociables (ON) en dólares de empresas de primera línea:
- Crédito corporativo sólido: nombres como YPF, Pampa Energía o Vista Energy brindan balances robustos y alejados del riesgo soberano directo
- Precios de entrada y tasas: luego de la corrección de septiembre -donde los bonos de la deuda pública cayeron cerca del 10% y las ONs retrocedieron apenas un 2%-, los rendimientos mejoraron. En carteras con vencimientos largos, estas obligaciones permiten capturar un retorno del 7% al 8% anual en dólares, mientras que en plazos cortos de un año a 18 meses rinden en torno al 5,5%
Para un perfil moderado, el analista destaca el potencial de los títulos públicos con vencimiento al inicio de la próxima gestión: "El bono soberano AO28 vence en octubre de 2028, es decir, apenas 10 u 11 meses adentro del próximo mandato presidencial. Se supone que el próximo gobierno debería recibir cuentas públicas más ordenadas, superávit fiscal en lugar de déficit, un Banco Central más sano y una emisión de pesos restringida".
"Con ese punto de partida, el Estado tendría que hacer las cosas muy mal para no honrar un compromiso a 10 meses de asumir. Ese título paga una tasa cercana al 10,5% anual, lo que resulta sumamente atractivo", añade.
Para los inversores de perfil agresivo, la sugerencia de Bano pasa por estirar la duración hacia el bono AL41: "Presenta una paridad baja del 65% que brinda un colchón de protección importante. Tiene volatilidad, pero si el riesgo país continúa comprimiendo desde la zona de los 600 puntos hacia los 400 puntos básicos, este activo tiene un potencial de suba de capital superior al 10%".
¿Cómo aprovechar las altas tasas en pesos sin quedar expuesto al dólar?
Para aquellos ahorristas dispuestos a realizar estrategias de rendimiento en moneda local (carry trade), el escenario de divisa administrada abre una ventana de ganancias reales:
El foco de Bano se concentra en los bonos atados a la tasa Tamar (o duales combinados con coeficiente CER), que pagan un diferencial significativo.
Mientras un plazo fijo bancario tradicional abona cerca del 19% nominal y la tasa Tamar se ubica en el 24%, estos títulos soberanos ofrecen diferenciales de hasta 8 y 10 puntos porcentuales adicionales en sus tramos con vencimiento a 2028. Esto permite armar posiciones con rendimientos finales de hasta el 34% anual en pesos.
Frente a un dólar que avanzaría un 25% anual según las expectativas privadas, esa tasa del 34% dejaría un rendimiento positivo en moneda dura del 9% anual, superando al mismo tiempo en unos 13 puntos a la inflación estimada del 21%. Bano concluye que, si bien el inversor conservador difícilmente resignará el billete físico, destinar un 10% de la cartera a instrumentos Tamar complementa con alta rentabilidad una base dolarizada en obligaciones negociables.
El presente informe tiene fines estrictamente periodísticos y de divulgación sobre variables macroeconómicas, cotizaciones cambiarias y alternativas del mercado de capitales. Este contenido no constituye asesoramiento financiero ni recomendaciones de inversión.