Puntos importantes
El riesgo país argentino volvió a superar los 600 puntos básicos y el índice S&P Merval se desplomó 2,1% tras el recorte de previsiones de JP Morgan, que estima un crecimiento de apenas 1,5% para 2026 y anticipa una contracción del 4% en el tercer trimestre.
El ajuste hace referencia a la caída de la actividad en julio y profundiza las dudas sobre la estabilidad macroeconómica del país.
JP Morgan baja su previsión de crecimiento para la Argentina y el riesgo país supera los 600 puntos
La revisión de JP Morgan se produjo luego de que el INDEC informara una caída de 2,9% en la actividad económica de julio, el peor desempeño mensual desde abril de 2020.
El banco estadounidense redujo su proyección de crecimiento anual de 2,7% a 1,5% y advirtió que la economía podría entrar en recesión técnica si se confirma una nueva contracción en el tercer trimestre.
Según el informe, sectores como la industria manufacturera, la construcción y el comercio mostraron retrocesos significativos, mientras que la minería y la energía destinadas a la exportación sostuvieron parcialmente la producción, aunque con impacto limitado en el mercado interno.
El deterioro de las previsiones repercutió de inmediato en los mercados financieros. El riesgo país, medido por JP Morgan, escaló hasta los 641 puntos básicos, acumulando una suba de más del 50% desde julio.
La presión se reflejó en los bonos soberanos en dólares, que registraron caídas generalizadas, especialmente en los títulos de mayor plazo.
En paralelo, el índice S&P Merval encadenó cinco ruedas consecutivas en baja y cerró con un retroceso de 2,1%, afectado por la salida de capitales y la cautela de los inversores.
La combinación de factores externos e internos explica la magnitud del ajuste. En el plano internacional, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años superó 5,2%, encareciendo el financiamiento para países emergentes.
A esto se sumó el repunte del petróleo, que volvió a superar los u$s100 por barril, y las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, que alimentan expectativas de inflación global.
En el frente local, persisten dudas sobre la acumulación de reservas del Banco Central y la capacidad del Gobierno de sostener el financiamiento en dólares.
El informe de JP Morgan también advierte sobre el impacto social de la desaceleración. La pobreza, que había mostrado descensos en los últimos semestres, volvió a subir levemente en julio, lo que refuerza la preocupación por el deterioro del consumo privado y la estabilidad social.
En este contexto, la entidad proyectó que el crecimiento de 2027 alcanzaría 2,5%, impulsado por exportaciones, aunque con un consumo interno prácticamente estancado.