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Rubinstein sugirió llevar el dólar a $3.500 y economistas salieron al cruce por el impacto de una devaluación

Tras las críticas de Rubinstein al esquema del Gobierno, economistas rechazaron saltos devaluatorios y alertaron por la inflación.
Por iProUP
Finanzas 4.0
28.09.2026 • 12:00hs • Finanzas 4.0

La discusión sobre la consistencia del ancla cambiaria y la competitividad de los precios relativos volvió a instalarse en el centro del debate financiero argentino.

En una entrevista concedida a Infobae, el exviceministro de Economía Gabriel Rubinstein cuestionó la estrategia cambiaria oficial al sentenciar que "el dólar les quedó demasiado bajo".

Según su diagnóstico, el tipo de cambio real debería ubicarse un 20% por encima de los valores vigentes para no asfixiar el nivel de actividad.

Para alcanzar esa recomposición en términos reales, el exfuncionario estimó que se requeriría una depreciación nominal del orden del 50%.

En ese marco, planteó un escenario técnico de cara a los próximos turnos electorales: "Si el techo natural de la economía es $2.300 y el dólar se acerca al techo cerca del período electoral, por ahí necesitás un dólar de $3.000 o $3.500".

Además, proyectó que el sendero actual llevará a una economía "lánguida" hacia las elecciones de 2027.

Las declaraciones del excolaborador de Sergio Massa encendieron de inmediato una fuerte contraofensiva entre consultores y referentes del mercado financiero.

Economistas salieron al cruce para desestimar la propuesta, recordando los antecedentes de su gestión y alertando sobre los riesgos de licuación salarial y aceleración de precios que implicaría convalidar un salto cambiario de esa magnitud.

Qué cuestionó Gabriel Rubinstein sobre el nivel del tipo de cambio oficial

El exviceministro de Economía sostuvo que el precio actual del billete verde resulta artificialmente apreciado para las condiciones estructurales de la Argentina.

Si bien celebró el mantenimiento del superávit fiscal por parte de las autoridades, remarcó ante Infobae que "este dólar que hay ahora es un dólar bueno para dentro de diez años de éxito", sugiriendo que la cotización no refleja la productividad media de la economía.

De acuerdo con sus proyecciones de coyuntura, el tipo de cambio real multilateral debería posicionarse entre 100 y 120 puntos del índice de competitividad para evitar un estancamiento prolongado de la producción.

No obstante, Rubinstein reconoció la dificultad operativa de corregir las variables sin desatar una espiral nominal: "Hay que buscar los mecanismos para hacer una depreciación exitosa, porque si no te sale todo mal y tenés solo inflación".

Por qué Iván Carrino cruzó a Rubinstein y recordó su paso por el Palacio de Hacienda

La respuesta del analista e investigador económico Iván Carrino apuntó de forma directa a la inconsistencia histórica del planteo técnico del exfuncionario.

A través de su cuenta de X, Carrino desestimó el argumento de atraso cambiario apelando a la memoria de la gestión: "A $3.500 de hoy tuvo el dólar él cuando fue vice de Massa. Nos fue bárbaro".

Con esa referencia, el economista subrayó que la combinación de saltos devaluatorios con controles de precios y cepo cambiario durante el tramo final de 2023 no logró acumular reservas genuinas ni frenar la distorsión de la moneda, sino que derivó en registros inflacionarios mensuales de dos dígitos.

Desde la óptica de Carrino, volver a exigir una suba arbitraria del tipo de cambio repite una fórmula que ya demostró castigar el poder adquisitivo de los ingresos fijos sin resolver los desequilibrios de fondo.

Qué advirtió Aldo Abram sobre el traslado a precios y la pérdida salarial

El director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, Aldo Abram, desarmó la lógica monetaria de convalidar una cotización de $3.500 y alertó sobre la transferencia regresiva de recursos que provocaría esa decisión.

"No entiendo a quiénes hacen ese tipo de propuesta", sentenció en sus canales digitales, explicando que la plaza local carece de potestad para fijar el valor internacional de la moneda estadounidense.

En ese sentido, Abram precisó que forzar el tipo de cambio hacia los $3.500 equivaldría en la práctica a "bajar el valor del peso un 55%", una destrucción nominal que se trasladaría de manera inmediata y vertical al costo de vida general.

"¿Alguien puede pensar que los precios de todo lo que se mide en pesos no va a subir respecto a esa moneda que pasó a valer menos de la mitad?", interpeló el economista, calificando la maniobra como una dinámica de "Hood Robins" a la inversa, donde se castiga a los asalariados mediante la licuación forzosa para beneficiar a sectores corporativos concentrados.

Hacia dónde se traslada la discusión entre competitividad cambiaria y estabilidad monetaria

La controversia entre el pedido de devaluación y la defensa del ancla nominal delimita los dos modelos conceptuales que conviven en el debate de la City porteña.

Los técnicos alineados con posiciones enfrentadas sostienen:

La pulseada en torno al tipo de cambio se mantendrá como un eje prioritario para los operadores financieros, en un contexto donde el Gobierno ratifica que no cederá su ancla fiscal ni alterará las bandas operativas para forzar una competitividad artificial.

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