Una empresa que cobra actualmente en un banco podría llevar esos fondos a una sociedad de bolsa o a un fondo común de inversión administrado por otra entidad sin que el traslado vuelva a pagar el impuesto al cheque, cuya alícuota es de 1,2%.
Es la alternativa que analizan el Banco Central y la Comisión Nacional de Valores (CNV), según informó iProfesional el 21 de septiembre de 2026.
La condición sería que el dinero tenga como destino una inversión dentro del mercado de capitales, por ejemplo una Lecap o un FCI.
El cambio corrige una asimetría concreta: hasta ahora, la exención automática funcionaba cuando una firma recibía el dinero en un banco y después lo colocaba dentro de esa misma institución, pero si quería invertirlo en otra entidad, el movimiento volvía a quedar alcanzado por el tributo.
Dicho de otra manera, el sistema premiaba quedarse en el banco propio y penalizaba buscar una mejor alternativa afuera. La nueva normativa apunta a que la empresa pueda elegir dónde invertir sus excedentes sin un costo impositivo por el solo hecho de cambiar de entidad.
La norma está en estudio, no tiene confirmación oficial, no hay resolución publicada ni fecha de entrada en vigencia.
Por qué el Gobierno entiende que no perderá recaudación con este cambio
El equipo económico sostiene que la medida no implica resignar ingresos fiscales: el razonamiento parte de la regulación 1166, que establece que el flujo operativo de las empresas debe pasar por los bancos.
Según esa lógica, el Estado ya percibió el 1,2% cuando el dinero ingresó al circuito bancario, por lo que cobrarlo de nuevo cuando la empresa lo mueve con fines exclusivamente financieros sería gravar dos veces la misma plata.
La pieza técnica que sostiene la propuesta es la trazabilidad. El origen bancario de los fondos permite verificar que el impuesto ya fue abonado, y eso es lo que habilitaría tratar de manera equivalente los movimientos hacia FCI y ALyC.
Para las administradoras de fondos, el impacto sería directo. Podrían captar dinero de compañías que hoy mantienen sus saldos inmovilizados en bancos por el simple costo de moverlos.
Rodrigo Balmaceda, contador consultado por iProUP, dimensiona el efecto práctico: "El 1,2% parece chico, pero para una tesorería corporativa que mueve fondos varias veces al mes es un costo que se come buena parte del rendimiento de una colocación de corto plazo".
Y agrega: "Una Lecap a 30 días no compensa pagar el impuesto al entrar y al salir. Por eso las empresas terminaban invirtiendo en el banco donde cobraban, aunque hubiera mejores opciones en otro lado".
Cuál fue la modificación que golpeó a las sociedades de bolsa
El debate llega después de un cambio que golpeó a las sociedades de bolsa. La CNV prohibió a las ALyC recibir o enviar cheques.
Esa operatoria había permitido a algunas sociedades de bolsa funcionar como tesorerías de empresas, recibiendo cheques y endosándolos sucesivamente.
El mecanismo servía para administrar fondos corporativos y evitar que ciertas operaciones volvieran a quedar alcanzadas por el impuesto al cheque.
En el mercado consideran poco probable que el regulador vuelva al esquema anterior, ni siquiera al formato vigente antes de mayo, cuando todavía se permitían los múltiples endosos.
Los agentes bursátiles interpretan que la prohibición responde principalmente a la necesidad de preservar la recaudación, en un contexto en el que el Gobierno sostiene el objetivo de déficit cero y con las elecciones cerca.
La alternativa que ahora se discute tiene otra lógica. No busca reinstalar la operatoria con cheques, sino facilitar el traslado de dinero ya bancarizado hacia inversiones en el mercado de capitales sin duplicar la carga.
La batalla comercial entre bancos y sociedades de bolsa por el flujo de las empresas
Detrás del tecnicismo tributario hay una disputa comercial concreta, y los operadores la resumen en una frase.
"Si tengo la plata tengo ventaja", apuntaron desde el mercado. La explicación apunta al negocio que genera cada peso depositado. "Porque se llevan el flujo transaccional, entonces no estás a la par, no podés competir en igualdad de condiciones", precisan.
Para una ALyC, dónde está el saldo del cliente es determinante. Si la empresa mantiene el dinero dentro de la sociedad de bolsa, las operaciones posteriores tienden a canalizarse ahí, incluido el dólar MEP. Si el dinero se queda en el banco, la compañía opera directamente desde esa institución.
Ese es el verdadero alcance de la medida: no se trata solo de ahorrar un 1,2%, sino de quién captura el flujo de operaciones de las tesorerías corporativas.
La discusión impositiva de las sociedades de bolsa no termina en el impuesto al cheque. El otro frente que ganó espacio es Ingresos Brutos.
Las empresas enfrentan una percepción del 3% que, según advierten en el sector, genera un costo financiero para las pymes porque los fondos quedan retenidos por el fisco durante 30 días.
Cuáles son las exigencias que empezaron a escucharse
Al mismo tiempo, empezaron a aparecer reclamos de distintas jurisdicciones para que las ALyC tributen tomando como referencia el domicilio de sus clientes.
Santa Fe avanzó en esa dirección a partir del caso de A3 en Rosario, con un criterio que tiene antecedente en el tratamiento que se le aplica a Mercado Libre.
Aunque las diferencias de alícuota entre jurisdicciones no superan un punto porcentual, lo que preocupa al sector es recibir reclamos de más de un distrito por una misma operación.
El Ministerio de Economía no puede resolverlo por sí solo, porque los fiscos provinciales son autónomos. Por eso las ALyC mantienen consultas con:
El objetivo es obtener certezas sobre dónde deben tributar.