Puntos importantes
Big Tech y publicidad digital, semiconductores e inteligencia artificial (IA), consumo defensivo, servicios públicos, y minería de cobre son los cinco sectores a los que pertenecen los CEDEAR que, según IOL, conviene monitorear de cara a las elecciones de medio término en los Estados Unidos.
A pocas semanas de las elecciones de medio término del próximo 3 de noviembre de 2026, los Estados Unidos entra en una etapa decisiva de definición política, en un contexto de señales económicas mixtas y baja aprobación presidencial, explica Mauricio Villacorta, estratega de inversión de IOL en un informe al que tuvo acceso iProUP.
El mercado laboral viene recuperando fuerza, con 162.000 puestos de trabajo creados en agosto, mientras que la inflación medida por el CPI se mantiene persistente en 3,4%, algo que reforzó las expectativas de una suba de tasas en la reunión de la Fed del 16 de septiembre.
"Un Congreso dividido aparece como el escenario más probable tras los comicios", advierte Villacorta.
En este contexto, la volatilidad suele acentuarse en las semanas previas a la elección, antes de abrir paso a un rebote más sostenido en los meses posteriores.
Analistas de BlackRock remarcan además que, desde 1970, el S&P 500 sigue un patrón bastante consistente de recuperación en el semestre posterior a cada elección de medio término. Esta dinámica histórica es la que hoy alimenta el interés de los inversores por posicionarse de forma anticipada en distintos sectores del mercado estadounidense.
Cómo es el patrón histórico que se repite elección tras elección
Los antecedentes muestran un patrón claro: el S&P 500 registró subas en los 12 meses posteriores a cada elección de medio término desde 1950 en el 100% de los casos, con una mediana de 14,7%.
Este comportamiento refleja que el mercado reacciona positivamente a la eliminación de la incertidumbre regulatoria, más allá de qué partido resulte ganador en los comicios.
Según datos de Longview Economics, citados por distintas casas de análisis, la caída máxima promedio del índice en los doce meses previos a una elección de medio término ronda el 18%, con mínimos históricos que se concentran mayormente en las semanas previas a noviembre.
El caso de 2022 suele citarse como ejemplo textual de este comportamiento: el S&P 500 marcó su piso el 12 de octubre de ese año, 27 días antes de los comicios, y subió cerca de 14% en los doce meses siguientes.
Un informe de Neuberger Berman encontró que, en cuatro de las últimas cinco elecciones de medio término, el índice se recuperó más de 20% en el año posterior a ese piso electoral.
En este contexto de reconfiguración de expectativas sobre la FED y de rotación táctica entre sectores, la selectividad de activos resulta fundamental para atravesar el proceso electoral.
Google y Nvidia, las apuestas tecnológicas de cara al rebote
A través de CEDEAR, los inversores pueden posicionarse en pesos desde el mercado local en distintas alternativas para atravesar este período.
Google (GOOGL) se ubica como una sólida opción de crecimiento resiliente de cara a la rotación post-electoral.
Apoyada en su liderazgo en publicidad digital, la constante expansión de su infraestructura en la nube y múltiples fuentes de monetización en IA, la acción cotiza a múltiplos considerados atractivos para capturar el rebote que históricamente lidera el sector tecnológico tras las elecciones.
Nvidia (NVDA), por su parte, mantiene su posición como el referente indiscutido de la revolución de la IA.
Aunque la volatilidad del sector tecnológico se acentúa en la antesala de los comicios por su sensibilidad a las tasas de interés, la demanda estructural de infraestructura de cómputo sostiene intacta su tesis de largo plazo, más allá del ciclo político en Washington.
Ambas compañías representan –según Villacorta– la apuesta por capturar el liderazgo que suele mostrar la tecnología una vez despejada la incertidumbre electoral.
Consumo básico y servicios públicos, el refugio defensivo
El ETF de Consumo Básico (XLP) agrupa a las compañías líderes de la industria de alimentos, bebidas y productos para el hogar.
Funciona como un refugio de valor ideal para mitigar la volatilidad estacional y la nerviosidad del mercado durante los meses de septiembre y octubre, garantizando flujos de caja estables y menor sensibilidad al ciclo político.
En la misma línea, el ETF de Servicios Públicos (XLU) brinda exposición directa a firmas de electricidad, agua y gas, con una demanda considerada inelástica frente a los vaivenes de la economía.
En un entorno donde las tasas de la FED se mantienen elevadas y persiste la incertidumbre electoral, su perfil defensivo y su atractiva generación de dividendos lo convierten en una herramienta clave para la preservación de capital.
Ambos instrumentos apuntan a inversores que prefieren transitar la etapa más volátil del ciclo electoral con una exposición más conservadora, antes de rotar hacia sectores de mayor riesgo una vez resuelto el resultado de los comicios.
El cobre, la cobertura que queda al margen de la política interna
El ETF de Minería de Cobre (COPX) constituye un vehículo estratégico para capturar la demanda global de este metal, impulsada por la electrificación y el desarrollo tecnológico a nivel mundial.
A diferencia de los otros activos de esta selección, ofrece una cobertura desvinculada de la agenda legislativa norteamericana, ya que se beneficia principalmente del gasto en infraestructura global y de la demanda industrial de mediano plazo.
Este perfil lo convierte en una opción distinta dentro de la cartera, pensada para diversificar el riesgo político puntual que representan las elecciones de noviembre.
Según los analistas de IOL, la estacionalidad muestra que septiembre suele ser el tramo más débil del año electoral, formando pisos de entrada entre fines de septiembre y principios de octubre, antes del habitual rally post-electoral.
Este patrón, sumado a la historia de recuperación del mercado tras cada Midterm, es lo que sostiene el interés por armar una cartera diversificada entre:
- tecnología
- sectores defensivos
- materias primas antes de que se conozca el resultado de los comicios.
Cómo es el efecto despeje y la rotación sectorial que suele seguir
La historia confirma que la renta variable estadounidense reacciona favorablemente al cierre de los comicios, sin importar qué partido resulte ganador, al eliminarse el descuento por riesgo regulatorio y fiscal que suele pesar sobre las acciones en la previa.
Este fenómeno, conocido como el "efecto despeje", explica por qué el mercado tiende a subir incluso en escenarios que en un primer momento podrían interpretarse como negativos para la administración de turno.
Tras la resolución electoral, el liderazgo del mercado suele rotar desde los sectores defensivos, como servicios públicos y consumo básico, hacia sectores de alto crecimiento y consumo discrecional, con la tecnología a la cabeza.
Esta dinámica de rotación sectorial es la que muchos inversores buscan anticipar, posicionándose de forma escalonada antes y después de la fecha electoral.
Con siete compañías tecnológicas concentrando hoy cerca de un tercio del peso total del S&P 500, la forma en que evolucione ese liderazgo resulta, según los especialistas, más relevante que en ciclos electorales anteriores.
La combinación de activos de crecimiento, cobertura defensiva y exposición a materias primas configura, en ese sentido, una estrategia pensada para atravesar tanto la volatilidad previa como el potencial rebote posterior a las elecciones de noviembre.