La unificación de QR y tarjetas empuja a bancos y fintechs a competir con crédito inmediato, promociones y una experiencia de pago más rápida para todos
29.09.2026 • 08:22hs • DINERO ELECTRÓNICO
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Cómo la interoperabilidad total de QR y tarjetas cambió la experiencia de los pagos en Argentina
La interoperabilidad total entre códigos QR y tarjetas de crédito o débito ya es una realidad en los comercios argentinos, permitiendo que cualquier persona escanee el mismo código y elija si paga con el dinero de su cuenta o con una tarjeta, desde la aplicación bancaria o fintech de su preferencia, sin depender de la marca del QR que exhibe el negocio.
Desde que el Banco Central profundizó la apertura del sistema de pagos con la Comunicación A 7769, el ecosistema de pagos digitales quedó definitivamente unificado.
Hasta hace poco, el sistema funcionaba en compartimentos separados: cada billetera virtual construía su propio circuito cerrado y, si una aplicación sumaba millones de usuarios, restringía el acceso de las tarjetas de la competencia dentro de sus propios códigos QR. Esa lógica de exclusividad es la que la interoperabilidad busca eliminar de raíz.
Los pagos con QR se dispararon y ya superan los 700 millones de transacciones
El avance del QR como medio de pago cotidiano tiene respaldo en los números del último año. Según el Indicador Coelsa, los pagos con QR crecieron 83% durante 2025 y superaron los 700 millones de transacciones, con un ticket promedio cercano a los $20.000.
A ese dato se suma un relevamiento de Mastercard entre consumidores de la región, que ubicó a la Argentina entre los países con mayor adopción de billeteras digitales de América Latina: 79% de los argentinos utilizó alguna solución fintech o medio de pago digital en los últimos seis meses, por encima del 65% que recurrió a la banca tradicional. La seguridad aparece como el principal argumento detrás de esa preferencia.
Cómo la normativa del Banco Central impuso la interconexión forzosa del sistema
El proceso no fue inmediato. El Banco Central dispuso en 2023 que los comercios con QR habilitado para tarjeta de crédito debían aceptar pagos desde cualquier billetera interoperable, más allá de la marca del código, y prohibió a adquirentes y agregadores discriminar comisiones o plazos de acreditación según la aplicación utilizada.
La medida, resistida en un primer momento por el principal proveedor de códigos del mercado, terminó de implementarse de forma plena en julio de 2024, tras varias prórrogas.
Con esa base regulatoria despejada, el crecimiento del uso quedó en manos de la adopción tecnológica y de la demanda de practicidad de usuarios y comercios.
Sin la posibilidad de retener usuarios por exclusividad de QR, bancos, fintechs y adquirentes deben diferenciarse por otras vías:
- Los bancos tradicionales reorientan sus herramientas hacia el crédito inmediato en el punto de venta, disponible tanto si el pago se hace con QR como con tarjeta física
- Los agregadores ofrecen paneles consolidados que unifican en un solo reporte el dinero que ingresa por transferencia, débito o financiación con tarjeta
- La reducción de costos operativos y tiempos de acreditación se convirtió en ventaja competitiva clave para los comercios
Para que bancos y fintechs puedan sostener ese ritmo sin duplicar sistemas, resulta clave la infraestructura que procesa por igual pagos físicos y digitales, eliminando redundancias operativas y liberando recursos vitales para enfocar su energía en diseñar productos de valor.
Topaz, división del Grupo Stefanini especializada en soluciones para banca y fintech, provee plataformas de core banking y procesamiento de pagos pensadas para unificar bajo una misma arquitectura los flujos que antes corrían por separado.
Jorge Iglesias, CEO de Topaz, sostuvo que "la interoperabilidad total debe ser vista como una oportunidad de eficiencia estructural" y explicó que unificar el procesamiento de QR y tarjetas en una sola plataforma "elimina redundancias operativas y libera recursos vitales para enfocar su energía donde realmente importa: en diseñar productos de valor y en cautivar al cliente final".
Desde la compañía remarcan además que el acompañamiento estratégico es determinante para que la adaptación tecnológica no ponga en riesgo la continuidad del servicio, en un ecosistema donde la promesa de interoperabilidad solo se sostiene si las transacciones son seguras y escalables en el tiempo.