Primero fue el efectivo, ahora la tarjeta pierde terreno y dos palabras cambian cómo se paga

Los pagos con QR y NFC crecen en comercios y transporte, aunque la conectividad y la función de respaldo todavía sostienen al plástico
Finanzas 4.0
18.09.2026 • 06:07hs • Finanzas 4.0

Puntos importantes

Argentinos adoptan más pagos digitales con celular; expertos prevén convivencia de tarjetas físicas con QR y NFC.

El uso de QR creció 72,4% en julio por $2,96 billones. La tokenización digitaliza tarjetas, permitiendo pagos sin plástico.

Falta de conectividad, infraestructura limitada y el chip NFC bloqueado de Apple en iPhones frenan el fin del plástico.

Cada vez más argentinos pagan el almuerzo o el café con el celular, suben al colectivo y en lugar de la SUBE usan el smartwatch y abonan las compras en el supermercado escaneando un QR, todo sin sacar una tarjeta física de la billetera.

Este cambio de hábitos alimenta una pregunta que divide a la industria y que los propios usuarios empiezan a responder en cada operación: ¿la tarjeta plástica, la de toda la vida, tiene 'los días contados' frente a los nuevos medios de pago digitales o, lejos de ese escenario, el futuro es uno en el que ambos frentes convivirán?

"No creo que las tarjetas tengan 'los días contados'. No, al menos, en el corto plazo. Sí van perder uso, pero convivirán muchos años con QR, NFC y wearables", sostiene Christian Balatti, consultor fintech y CEO de EsXAI, a iProUP.

En línea, el experto marca un matiz claro en la discusión, y es que "una cosa es que desaparezca el plástico y otra que desaparezca la tarjeta. Apple Pay, Google Pay o un smartwatch muchas veces siguen usando una tarjeta tokenizada detrás. No desaparece, cambia de soporte", explica.

Cabe remarcar que la tokenización de una tarjeta de crédito, débito o prepaga es la creación de una representación digital de ese plástico que se almacena en un teléfono o reloj y resguarda sus datos sensibles.

Esto lo hace reemplazándola (como ocurre con los 16 dígitos del número real) por un código único y cifrado llamado token, mediante tecnología criptográfica.

La competencia entre pagos QR, NFC y tarjetas

Ese es el dato que se guarda en el dispositivo. Cuando una persona abona con el celular o el smartwatch, lo que viaja al POS o la terminal de cobro es el token junto con una clave de seguridad dinámica, que cambia en cada operación.

Es la misma tarjeta de siempre, pero que ya no hace el plástico para concretar el pago. Si alguien se olvida la billetera en su casa, por ejemplo, puede abonar igual desde un dispositivo aún sin conexión a internet.

Esa comodidad es la que impulsó su adopción en los últimos años, tal como ocurre también con los códigos QR, que ganan cada vez más presencia.

Durante julio, se registraron 115,6 millones de pagos con este medio de pago ( 72,4% interanual) por $2,96 billones, un volumen 68,8% superior al anotado 12 meses atrás, según el Informe Mensual de Pagos Minoristas del Banco Central.

Del Indicador COELSA surgen otros datos sobre el segundo trimestre:

Mientras las transacciones con QR avanzan, con subas mes a mes de entre el 46% y el 75% a nivel interanual en este 2026, según el BCRA, las tarjetas de crédito tuvieron caídas en cinco de los primeros seis meses del año y las de débito mostraron bajas interanuales continuas durante todo el primer semestre, indicó el organismo monetario.

Por qué el transporte impulsa los pagos sin contacto en Argentina

Por su parte, el estudio "The State of Digitization and Financial Inclusion Study 2026" de Mastercard reveló que el 70% de los argentinos usó billeteras virtuales en el último semestre, muy por encima de las tarjetas de débito (51%) y crédito (34%).

El 42% de quienes recurrieron a estas apps lo hizo para abonar el transporte público. No es un dato menor, ya que es ahí donde el contactless, además, claro está, del QR, impactó con mucha fuerza tras la apertura de medios de pago electrónicos en colectivos y el Subte de Buenos Aires.

Según datos de MODO, en los primeros seis meses de 2026 los pagos con NFC en el transporte crecieron 60% y se multiplicaron por nueve a nivel interanual. Esto estuvo motorizado, en buena parte, por los beneficios que bancos, billeteras y emisoras lanzaron, con reintegros de entre 50% y 100% sobre los pasajes.

Diego Kupferberg, experto en negocios digitales y fundador de API Hub de Negocios, subraya el impacto inicial que tiene el transporte en la adopción del contactless al resaltar que "Payway duplicó los cobros con dispositivos NFC en transporte público y peajes durante el primer semestre de 2026". De todas formas, aclara que, más allá de que las operaciones "sin contacto vienen creciendo fuerte, hoy el que manda es el QR.

"Argentina es un caso atípico a nivel global: mientras en casi todo el mundo el contactless ya desplazó al QR, acá pasa al revés", enfatiza el especialista y vincula ese "atraso relativo" con una decisión de Apple.

"Apple mantiene bloqueado el chip NFC del iPhone en Argentina, a diferencia de Brasil o Estados Unidos, donde lo liberó por presión regulatoria, y solo habilita pagos sin contacto vía Apple Pay", detalla.

Con esa política, la compañía de la manzanita reserva la tecnología de aproximación a la aplicación nativa del dispositivo y deja afuera a MODO, Mercado Pago o cualquier otra billetera digital que permita abonar apoyando el celular.

En otras palabras, la única alternativa es asociar la tarjeta de débito, crédito o prepaga a Apple Pay, ya que resulta imposible concretar transacciones vía NFC mediante las apps de bancos y billeteras argentinas, como sí ocurre en equipos Android.

"Eso, sumado a que en el país solo el 40% de los teléfonos tiene NFC, explica buena parte de por qué el QR le ganó terreno al contactless en el uso cotidiano local", remata.

QR o contactless: por qué ninguno va a reemplazar al otro

Aun así, Balatti plantea que esa no es una "pelea" con un solo ganador. "El QR tiene una ventaja decisiva: es barato y fácil de aceptar. El NFC, en cambio, ofrece una experiencia más rápida y simple. Por eso no veo uno reemplazando al otro. El QR seguirá fuerte por capilaridad y el NFC crecerá por experiencia de usuario", asegura.

Más allá de toda esta "ola digital", las tarjetas físicas aún conservan una función que, al menos hoy, ninguna app puede resolver del todo: garantizar los pagos en cualquier condición.

Las operaciones con QR, aunque simples, prácticas y fáciles de concretar, ya que solo hace falta tener encima el celular, hoy en cada bolsillo sin excepción ni edad, dependen de la conexión a internet para efectivizarse. Si no hay señal, no hay transacción, y eso puede ser un problema. Pero no para la tarjeta.

"Si el celular se queda sin batería, se pierde, se rompe o falla la autenticación, la tarjeta funciona inmediatamente", expresa Balatti. Por eso, anticipa un comportamiento 'mixto' durante los próximos años: "En pagos, la redundancia es clave. Es probable que mucha gente use el celular para casi todo, pero siga llevando el plástico como backup".

A esto le suma el choque con una infraestructura que todavía no está a la altura. "No todos los POS, mPOS o SmartPOS instalados aceptan NFC y aún hay comercios con equipamiento antiguo. El QR tiene ventaja porque puede funcionar incluso con un código impreso, mientras que para cobrar contactless se necesita hardware compatible o alternativas como Tap to Phone", observa.

Aunque reconoce que la conectividad es uno de los "nudos" más difíciles de desatar. "Un sistema 100% digital puede excluir zonas con mala señal, personas con equipos antiguos o sin NFC y usuarios con menor adopción tecnológica", agrega.

Coincide, en esta línea, Kupferberg, quien evalúa estos puntos como "los argumentos más fuertes a favor de una 'convivencia' y no de un reemplazo" y hace hincapié, principalmente, en la cuestión de la conectividad.

"En zonas rurales, la señal móvil falla, la conexión fija no siempre llega, y sin internet rápido una app bancaria o una billetera se vuelve frágil", advierte.

4 frenos explican por qué la tarjeta no desaparecerá pronto

Con todo esto 'sobre la mesa', y de cara al futuro cercano, el fundador de API Hub de Negocios proyecta como escenario más razonable para Argentina en el horizonte de esta década "una convivencia híbrida, no una sustitución total" por al menos cuatro frenos estructurales:

  • Brecha de dispositivos y de red, no solo de voluntad: NFC bloqueado en buena parte del parque iOS, batería, señal en zonas rurales y en el NOA.
  • Brecha de aceptación: la ley obliga a admitir tarjeta de débito pero no se fiscaliza parejo, y el POS o NFC en el comercio sigue siendo minoritario fuera de las grandes ciudades.
  • Función de respaldo o contingencia del plástico: opera sin batería, sin señal, con POS offline y como backup ante robo o pérdida del dispositivo.
  • Inclusión financiera: la digitalización total dejaría afuera, hoy, a segmentos sin buena conectividad o sin equipos de gama alta. El propio informe del BCRA y estudios sobre banca rural lo marcan como el cuello de botella central.
  • La síntesis es que la tarjeta física pasará a ser un objeto que seguirá presente en las billeteras pero progresivamente irá perdiendo terreno frente a sus propias versiones digitales, con el celular imponiéndose al plástico a la hora de pagar.

    "En los próximos años el teléfono va a convertirse en el principal dispositivo de pago para cada vez más argentinos, combinando QR, NFC, transferencias y tarjetas digitales. El plástico va a perder protagonismo y probablemente pase a ser opcional para muchos usuarios, pero no va a desaparecer pronto", cierra Balatti.

    "La tarjeta física como objeto que se usa 'insertando o pasando' pierde terreno frente a sus propias versiones digitales. Pero la convivencia no será tanto 'plástico versus digital' sino 'tarjeta-objeto versus tarjeta-como-credencial', que puede vivir en el chip físico o en el celular", concluye Kupferberg.

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