Puntos importantes
Goldman Sachs, una de las entidades financieras más reconocidas del mundo, advirtió que el boom de la inteligencia artificial (IA) no durará para siempre, pese a que hoy concentra inversiones récord y expectativas de productividad sin precedentes.
El banco sostiene que el ciclo actual entrará en una fase de desaceleración, aunque descarta que se trate de una burbuja similar a la de las puntocom.
Jan Hatzius, economista jefe de Goldman Sachs, explicó que la inversión en IA atraviesa una etapa de expansión acelerada, pero que este ritmo no puede sostenerse indefinidamente.
"Esto no durará para siempre", resaltó, al destacar que las nuevas tecnologías suelen pasar por una fase inicial de fuerte gasto de capital, seguida por otra de explotación comercial en la que las necesidades de inversión disminuyen.
El banco estima que el gasto en IA seguirá siendo productivo y capaz de impulsar la productividad global, pero advierte que parte de las inversiones realizadas podrían no generar los beneficios esperados. Esa tensión entre expectativas y resultados deja al mercado más vulnerable a cualquier decepción.
Un informe de PwC citado por Goldman Sachs proyecta que la inversión mundial en infraestructura de IA alcanzará u$s31,6 billones hasta 2050, con un gasto anual en centros de datos que pasará de u$s800.000 millones en 2026 a u$s1,8 billones en 2050.
Este crecimiento involucra la construcción de nuevas instalaciones y la actualización constante de chips y equipos conectados a internet, algo que convierte a la IA en un desafío estructural para la asignación de capital.
Goldman Sachs aclaró que, a diferencia de lo ocurrido en los años noventa, el boom de la IA no muestra los desequilibrios macroeconómicos que precedieron al estallido de la burbuja tecnológica.
No se observan caídas de márgenes empresariales ni déficits de cuenta corriente similares, aunque sí un aumento acelerado de las valoraciones bursátiles que exige hipótesis cada vez más optimistas para justificar los precios actuales.
El banco advirtió que el optimismo por la IA comienza a perder fuerza en Wall Street, especialmente en las acciones de hiperescaladores como Meta, Google y Microsoft, que ya destinan miles de millones a infraestructura de datos.
La clave, según Goldman, será distinguir cuánto valor agregado puede aportar la IA a los ingresos corporativos y cómo se distribuirá ese valor entre las empresas.
Goldman Sachs fijó un nuevo precio objetivo para Nvidia pese a sus advertencias
A pesar de la advertencia, Goldman Sachs reiteró su recomendación de compra sobre las acciones de Nvidia y fijó un precio objetivo de u$s300.
El banco destacó que la compañía se mantiene como el jugador más estratégico en el mercado de inteligencia artificial y consideró que, pese a la volatilidad reciente, el potencial de crecimiento de Nvidia continúa siendo atractivo.
El analista James Schneider reafirmó que Nvidia cotiza por debajo de su valor razonable y que su ratio PEG de 0,22 refleja una valuación atractiva frente al crecimiento proyectado.
En los últimos doce meses, los ingresos de la compañía aumentaron 83%, impulsados por la demanda de chips para centros de datos de IA.
Según Goldman, la oportunidad de mercado total direccionable para Nvidia se ubica entre u$s3 y u$s4 billones hacia 2030, gracias al cambio de la computación tradicional hacia la generativa.
El CEO Jensen Huang reconoció que existen restricciones generalizadas en la cadena de suministro, especialmente en empaques avanzados, obleas y memoria.
También indicó limitaciones en infraestructura de centros de datos, como disponibilidad de energía y emplazamientos.
Sin embargo, la compañía mantiene su expectativa de un crecimiento de aproximadamente 70% interanual en 2027.