Puntos importantes
En la región, hay dos sistemas de pagos instantáneos que se separan del resto de los países por su nivel de madurez y adopción:
- PIX: una plataforma mantenida por el Estado brasileño, que participa activamente de la compensación y liquidación
- Transferencias 3.0: el esquema del Banco Central argentino difiere, ya que establece las pautas y son los privados los que interconectan sus sistemas
Esa diferencia de quién es dueño de la infraestructura es vital. De hecho, el Banco Central de Brasil ocupa funciones sobre la red que suelen proveer Visa y Mastercard, lo que motivó el fastidio de Donald Trump y sus cruces con Lula da Silva.
Al cóctel se sumó China, que avanza sobre los sistemas argentino y brasileño, en lo que puede configurarse como nueva "Guerra Fría" por el dinero digital en Latinoamérica.
China apunta a PIX y el QR argentino para entrar en la región
La avanzada China en los pagos móviles de Latinoamérica sumó dos hechos clave en las últimas semanas.
- Alipay anunció la compatibilidad con el QR argentino a través de un acuerdo con la fintech local PVS
- La red de tarjetas del gigante asiático Union Pay se subió recientemente a PIX
En ambos casos, se indicó que el movimiento estaba relacionado con ofrecer una forma de pagos a turistas asiáticos, que viene creciendo en ambos países: unos 103.000 anuales en Brasil y unos 78.000 en Argentina según datos oficiales.
Cristian Soragni, docente del Centro de Finanzas Alternativas de la UCA, asegura que "el interés es claro: evitar intermediarios entre un turista o un comerciante chino y su contraparte en Argentina o Brasil, quitando intermediarios como Visa, Mastercard o la red que sea. Esos márgenes los termina ganando la wallet o el aceptador local".
"Golpea directo su negocio: Visa y Mastercard viven del interchange en cada operación con tarjeta y un esquema como Pix UnionPay o Transferencias 3.0 Alipay liquida cuenta a cuenta, sin esa comisión", señala Diego Kupferberg, experto en negocios digitales y fundador de API Hub de Negocios.
"EE.UU. contra Pix terminó en un arancel a las importaciones del 25% en julio de 2026 y que UnionPay se sume justo ahí agrava ese diagnóstico en Washington. Para la Argentina, es una escala mucho menor por la relación entre Trump y Milei, pero se lee como parte del mismo patrón de competencia EE.UU.-China que ya se ve en 5G o semiconductores", completa.
Para Christian Balatti, consultor fintech y fundador de EsXAI, "China busca conectarse a las infraestructuras de pago más masivas e interoperables de América Latina, sin reconstruir la aceptación comercial desde cero".
Esto permite "convertir al QR local en una puerta de entrada a millones de comercios: UnionPay y Alipay aportan la demanda, la identidad digital y la cuenta de origen del usuario. Es una estrategia de interoperabilidad, no de simple expansión".
Qué busca China detrás de los pagos en Argentina y Brasil
El turismo parece una excusa. Las cifras de visitantes antes citadas son irrisorias: cerca del 0,01% de los 168 millones de pasajeros que salen por año de la China continental según estadísticas oficiales, lo que sugiere un plan más ambicioso. De hecho, Balatti cree que este primer paso "reduce la complejidad regulatoria y genera volumen inmediato".
"El activo estratégico es otro: construir corredores de pagos transfronterizos, capturar datos de comercio y posicionarse en la experiencia de pago de personas y empresas. El turista valida el modelo; luego vienen remesas, e-commerce, pagos B2B y eventualmente financiamiento comercial", completa.
Pero también encierra una nueva "Guerra Fría" entre EE.UU-China. O, quizás, una de sus batallas, luego del enfrentamiento en el rubro tecnológico con represalias desde Washington hacia Huawei y TikTok. Y si bien no será algo inmediato, se están apilando los primeros ladrillos.
"China está construyendo una arquitectura complementaria: redes de aceptación, billeteras, mensajería, datos y liquidación para reducir la dependencia de los rieles occidentales", revela Balatti.
Las marcas de tarjetas son los enemigos a vencer. De hecho, Europa diagnosticó el mismo problema y avanza en una billetera "estilo MODO" que funcione en todo el bloque económico, además de su euro digital.
La nueva "Guerra Fría" se libra por los rieles del dinero
Balatti sintetiza que "el debate con EE.UU. excede Brasil: expresa una tensión entre redes globales privadas y esquemas de pagos instantáneos impulsados desde bancos centrales". Esto no solo afecta a las tarjetas en el uso de dinero cuenta a cuenta. También a otros productos que fueron ofrecidos históricamente por los bancos.
De acuerdo con Balatti, arrancan por "los pagos porque son el canal de adquisición más eficiente: son frecuentes, masivos y generan datos. Desde allí pueden escalar hacia crédito al consumo y al comercio, cuotas, programas de fidelización, seguros embebidos, cambio de moneda, remesas, financiamiento de proveedores y ecommerce transfronterizo".
Esto último puede ser vital pensando en un fenómeno nuevo: las compras en Temu y Shein desde la Argentina crecen al 84% anual. Si los medios asiáticos tienen conexión directa con el QR local, podrían ofrecer al consumidor argentino otro medio para abonar sus compras, evitando las pasarelas de Mercado Pago o MODO. Así, podrían aumentar sus márgenes, pero también quedarse con otro activo: los datos transaccionales.
Francisco Chaves del Valle, consultor fintech y docente del ITBA, agrega que "cuando una plataforma como Alipay entra a un país, obtiene algo mucho más valioso que una comisión por transacción: acceso a la relación comercial".
De esta forma, añade, "puede conocer: qué compra el turista y dónde; cuánto gasta; qué promociones funcionan; qué comercios visita; qué productos argentinos tienen demanda. Y puede utilizar esa información para conectar oferta y demanda entre países".
Balatti señala que "la competencia ya no es solo monetaria: es por estándares, distribución digital y gobernanza de datos. La verdadera expansión no es la billetera: es convertirse en la capa financiera que acompaña toda la relación entre consumidor, comercio y plataforma".
La estrategia no sería nueva según Kupferberg: "El manual ya lo escribió Ant Group en China: Alipay como pago pasó a fondo de money market (Yu'e Bao), scoring propio (Zhima Credit), crédito y BNPL (Huabei, Jiebei) y seguros".
Pero EE.UU. tiene su propia estrategia y su Guerra Fría de los pagos no tiene a Donald Trump como único estandarte. El sector privado también prepara su artillería. De hecho, PayPal World nació como una alianza entre las principales billeteras y sistemas de pago del mundo, que asegurará interoperabilidad entre:
- PayPal en EE.UU. y Europa
- Mercado Pago en Latinoamérica (incluyendo PIX y Transferencias 3.0)
- UPI en India
- Tencent (Wechat Pay) en Asia
Algunos de estos jugadores también forman parte de OpenStandard, un consorcio de 140 bancos y tecnológicas para crear el OUSD, un dólar cripto de uso "oficial" e internacional.
Pero primero, hay que ganar la batalla por el dinero "tradicional".
El rol de los gobiernos en la batalla por los pagos
En esta lucha por el dinero digital, los gobiernos también deberán tener su rol. Y está en debate la regulación para los movimientos de dinero cross border. Para Soragni, al asociarse con jugadores locales, "Alipay opera simplemente como iniciador, por lo que el procesamiento y la protección de datos personales le quedan al proveedor de servicios de pago, que ya posee controles del BCRA".
Sin embargo, advierte que "con respecto al almacenamiento de datos personales, no hay garantía de que se protejan, por lo que existen riesgos regulatorios y es un desafío del BCRA para adaptarse a todas estas nuevas integraciones", añade.
Balatti coincide y agrega que el gran riesgo "es de gobernanza: que la interoperabilidad abra eficiencia, pero sin diluir supervisión, trazabilidad ni capacidad de respuesta ante fraude, lavado, ciberincidentes o sanciones. Conectar sistemas no puede significar tercerizar soberanía".
También remarca que "Argentina y Brasil deben preguntarse si estas conexiones serán bidireccionales: que comercios y usuarios locales puedan cobrar, vender y operar en ecosistemas asiáticos con reglas equivalentes. De lo contrario, solo facilita consumo entrante y concentra información estratégica fuera de la región".
"Estaría llegando una fintech de crédito al consumo con capital o tecnología china, que ya opera en Asia y en México, y generó cuestiones regulatorias por tasas altas y uso agresivo de datos del teléfono para scoring. Argentina no tiene acuerdo de pagos bilateral con China, así que todo esto llega por vía comercial-privada con el BCRA como principal control", advierte Kupferberg.
Chaves del Valle asegura que "Visa y Mastercard pueden dejar de ser necesariamente la única puerta de entrada al comercio internacional. La dimensión China-EE.UU. deja de ser una cuestión solo geopolítica: empieza a convertirse en una competencia por quién define los estándares de interoperabilidad del dinero del futuro".
La pelea por los pagos y los datos que antes se concentraba en jugadores domésticos –como bancos, Mercado Pago y otras fintech–, hoy tiene escala internacional.
Tanto Argentina como Brasil hoy quedan en el centro de una contienda que define cómo circulará el dinero "tradicional". Será la última frontera hasta que el riel cripto sea protagonista, otra batalla que seguro librarán los mismos jugadores.