El efecto derrame de la suba de tasas de los bonos del Tesoro de EE. UU. y la caída de la imagen del presidente Javier Milei son los dos factores que mencionan fondos y bancos de inversión para explicar el salto del riesgo país.
El indicador cerró en 517 puntos el 19 de agosto de 2026, con una suba de 20% en lo que va del mes y su mayor nivel en tres meses.
Para los expertos, se trata de un giro respecto del primer semestre, cuando el mercado premió la baja de la inflación a 2% mensual, el superávit fiscal y la compra de reservas.
Los fondos y bancos de inversión atribuyen el deterioro a dos factores que operan en simultáneo: el efecto derrame de la suba de tasas de los bonos del Tesoro estadounidense, y la desmejora de la imagen de Javier Milei en las encuestas.
Sebastián Vargas, estratega de mercados emergentes de Seaport Global, describió el diagnóstico desde Nueva York.
"El mercado estaba cómodo con las encuestas porque falta mucho para las elecciones presidenciales y el plan económico había mejorado el funcionamiento con las compras de reservas en la primera mitad del año. Pero los datos de actividad no dejan de venir mal", resaltó.
Los números de la economía real que alarman a Wall Street
Los informes que circulan entre los grandes jugadores internacionales apuntan al desempeño dispar de los sectores productivos.
Según estimaciones que circulan en el exterior, excluyendo agricultura y minería, el PBI se mantuvo prácticamente congelado desde noviembre de 2024.
Ese conglomerado —industria, comercio y construcción— representa el 87% del producto, según los cálculos de Miguel Ángel Broda y Miguel Kiguel.
A eso se suman dos indicadores del mercado laboral: los salarios reales están 7% por debajo del primer trimestre de 2023 y el empleo formal cayó 3,5% frente al cuarto trimestre de ese año.
Vargas resumió la tensión que ve el mercado: "El Gobierno dio señales de que ni la política fiscal ni la monetaria se aflojan, le pone un freno al corrimiento del dólar, y no interviene en el problema de la morosidad. Entonces el mercado teme que las mejoras a la actividad lleguen demasiado tarde."
Las encuestas que empezaron a mover el precio de los bonos
La lectura política empezó a incorporarse a los precios antes de lo habitual para un ciclo electoral.
Iván Stambulsky, economista del banco Barclays, lo planteó en esos términos: "La performance reciente de los activos argentinos comparada con los pares muestra que hubo algún elemento idiosincrático. Creo que el mercado puso un ojo en los riesgos políticos del año que viene después de que salieron algunas encuestas más desfavorables a Milei que las que veníamos viendo."
Los sondeos que están mirando desde el exterior incluyen:
- La última encuesta de Giacobbe, que ubica la imagen negativa de Milei en 57,2% contra 33,9% de positiva
- El índice de confianza de la Universidad Di Tella, que cayó 6,5% respecto de junio
- El relevamiento de AtlasIntel, con una desaprobación de la gestión de 62,4%
Diego Ferro, presidente de M2M Capital, agregó la dimensión temporal del fenómeno.
"Pareciera que empezó la temporada política antes, y por ahora no es seguro que La Libertad Avanza vaya a ganar fácil. No sé qué tiene de novedoso eso, pero claramente el mercado está ajustando posiciones antes", subrayó.
Argentina se despega de los emergentes y dispara el sobrecosto
Ese es el dato técnico que más preocupa a los operadores, porque separa lo que es contexto global de lo que es problema propio.
El sobrecosto financiero que paga Argentina para tomar deuda muestra un despegue creciente respecto de sus pares regionales. A fines de julio el spread era de 174 puntos; esta semana superó los 240.
Un administrador de fondos con exposición a Argentina describió el clima con una distinción útil.
"Hay mucha ansiedad con Argentina, más bien local. Hay cierto malhumor, en búsqueda de buenas noticias. No es que las noticias sean malas, pero el status quo no es suficiente para revertir el sentimiento local", remarcó.
Su tesis incluye un matiz relevante para quien invierte: los bonos emitidos por empresas y provincias no se vieron afectados por la desconfianza, que se concentró en el riesgo soberano.
Operadores de esa plaza coinciden además en que se nota "cierta parálisis" en la actividad del gobierno y movimientos coordinados en la oposición, con un peronismo que ya no aparece tan dividido. "Nunca se recuperó lo perdido innecesariamente con Adorni, y la derrota con las últimas aventuras legislativas no da imagen de control de la narrativa", completó Ferro.