Puntos importantes
El "robo hormiga" consiste en descontar sumas de entre $4.000 y $12.000 en consumos que 'se camuflan' entre las decenas de operaciones habituales de una cuenta o una tarjeta, al punto de pasar inadvertidos para buena parte de los usuarios.
A diferencia de un 'gran robo' de dinero en un solo movimiento, esta modalidad de fraude apuesta a la repetición de montos bajos que no despiertan sospechas.
El aumento de las operaciones digitales, entre compras con tarjeta, billeteras virtuales, transferencias y suscripciones, multiplica el volumen de operaciones en el que un cargo chico puede quedar enterrado.
Los datos oficiales confirman que el problema es real. Según el último Informe sobre Protección a las Personas Usuarias de Servicios Financieros del Banco Central, durante 2025 entre los principales motivos de reclamo estuvieron el desconocimiento de compras con tarjetas, las operaciones sospechadas de fraude en cajeros y canales electrónicos, y los débitos no consentidos.
El 86% de los reclamos por desconocimiento de compras con tarjeta se resolvió a favor del usuario, mientras que en el total de reclamos la resolución favorable llegó al 64%.
Cómo funciona el robo hormiga bancario
El movimiento no suele encender ninguna alarma porque el monto es bajo y el nombre del comercio puede resultar familiar. También puede tratarse de una suscripción olvidada. Muchas veces, ese primer cargo chico sirve para chequear si los datos de una tarjeta siguen activos y, si no se detecta, habilita nuevos intentos.
Por eso los especialistas en ciberseguridad recomiendan no fijar un piso a partir del cual un consumo merece revisión: un cargo no reconocido es sospechoso aunque sea de pocos pesos. La clave está en mirar el detalle de las operaciones y no solo el saldo final de la cuenta.
Hay señales que conviene no pasar por alto:
- Un consumo que no se reconoce, por chico que sea
- La repetición de cargos pequeños de un mismo comercio o plataforma
- Un código de verificación sin haber iniciado ninguna operación
- Una notificación de acceso desde un dispositivo desconocido
- Una transferencia o débito que no coincide con nada realizado por el titular
Phishing y SIM swapping, los métodos más usados
El fraude suele arrancar mucho antes del primer consumo. El phishing, con correos o páginas falsas que imitan a una entidad conocida, y los mensajes de WhatsApp o SMS que se hacen pasar por bancos o billeteras son las vías más habituales para obtener contraseñas y códigos.
El BCRA también identifica el SIM swapping entre las modalidades frecuentes: los delincuentes intentan duplicar la línea telefónica de la víctima para acceder a apps bancarias y billeteras digitales sin que el usuario lo note de inmediato.
La recomendación oficial es no entregar nunca claves ni códigos a terceros, no ingresar a la app del banco mientras se habla con un supuesto empleado y, ante cualquier duda, cortar y llamar a la entidad por un canal oficial.
Cómo reclamar ante un consumo desconocido
El primer paso es desconocer formalmente la operación ante el banco o la emisora de la tarjeta y pedir la investigación correspondiente. Conservar el número de reclamo, capturas de pantalla, el resumen y cualquier comunicación vinculada resulta clave para sostener el caso.
Si pasan 10 días hábiles sin solución o la respuesta no convence, el usuario puede presentar el reclamo ante el BCRA de forma gratuita, siempre que ya haya reclamado antes ante la entidad.
Activar alertas por cada operación, usar contraseñas distintas para cada aplicación financiera y sumar el doble factor de autenticación son las prácticas que el organismo recomienda para reducir el riesgo. Revisar los movimientos una vez por semana, en lugar de mirar solo el saldo, sigue siendo la defensa más simple contra este tipo de fraude.