El peso argentino fue la moneda que peor rindió frente al dólar en el último año entre las principales divisas del mundo, con una caída del 18,9% acumulada hasta junio de 2026.
Así surge de un relevamiento de Deutsche Bank difundido por Visual Capitalist. El dato ubica a la divisa local incluso por debajo de la lira turca, que se depreció 14,6%, y del won surcoreano, con una baja del 12,6%.
Mientras el peso colombiano lideró las ganancias con una apreciación del 19,2%, la distancia entre ambos extremos del ranking llegó a 38,1 puntos porcentuales, la brecha más marcada de todo el relevamiento.
Quiénes ganaron y quiénes perdieron más terreno
El podio de las monedas más fuertes del año quedó integrado por el peso colombiano, el séquel israelí, con una suba del 13,2%, y el forint húngaro, con 8,9%.
Detrás se ubicaron el rand sudafricano y el peso mexicano, ambos beneficiados por tasas de interés elevadas que atrajeron capitales extranjeros.
En el otro extremo, Asia concentró seis de las ocho divisas más golpeadas del mundo. El yen japonés cedió 11,3% y el won surcoreano, 12,6%, presionados por la fuerte dependencia energética de la región, que eleva la demanda de dólares para importar combustibles.
Cuatro monedas prácticamente no se movieron: el dólar de Hong Kong, el dirham de Emiratos Árabes, el riyal qatarí y el riyal saudita, todas atadas por regímenes de tipo de cambio fijo con el billete estadounidense.
Por qué el peso argentino quedó entre los más golpeados del mundo
La comparación interanual está distorsionada por las elecciones legislativas de octubre de 2025, que dispararon la demanda de cobertura cambiaria en el tramo previo a los comicios.
En lo que va de 2026, en cambio, la depreciación del peso se moderó a 2,8%, ubicándolo en el puesto 25 entre 31 monedas relevadas.
En agosto la tendencia se repite: entre el cierre de julio y el 14 del mes, el peso acumula una baja de 0,35%, menor a la del real brasileño y a la del rublo ruso en el mismo período.
El stock de instrumentos de cobertura cambiaria en manos privadas, que había caído a apenas u$s3.211 millones en mayo, se cuadruplicó hasta u$s12.118 millones en agosto, todavía por debajo del máximo de u$s15.287 M registrado en octubre de 2025.
"Después de dos años en los que la inflación avanzó a un ritmo mayor que la devaluación, durante el último bimestre vimos revertida la tendencia. A partir de esto y como medida de precaución muchos optan por cerrar posiciones en pesos y rotar hacia activos en dólares", explicó Jonathan Spitz, Head Sales Trader Individuos en Balanz.
El humor social también empuja la cautela. Según el informe Latam Pulse Argentina de AtlasIntel, la desaprobación a la gestión de Javier Milei trepó a 62,4% en julio, frente a un 37,1% de aprobación, la mayor brecha de la serie. El deterioro fue especialmente marcado entre los jóvenes de 18 a 29 años.
Qué dice el mercado sobre el dólar hacia adelante
La curva de futuros no anticipa saltos abruptos, sino una suba gradual. Desde el contrato de agosto de 2026 en $1.505, el mercado proyecta $1.532 para septiembre, $1.560 en octubre y $1.621 en diciembre, una suba acumulada del 7,7% hacia fin de año.
Para 2027 la tendencia continúa: $1.652 en enero, $1.712 en marzo y $1.840 en julio, lo que implica un incremento del 22,3% frente al valor de agosto de este año.
"Más que una dolarización estructural de carteras, lo que se observa es una mayor demanda de cobertura cambiaria", señaló Maximiliano Tessio, asesor financiero, quien remarcó que se trata de "una estrategia de cobertura, no una salida masiva hacia activos dolarizados".