Puntos importantes
Los créditos en pesos al sector privado cayeron 1% en términos reales durante julio y acumulan una baja de 1,3% interanual, según el último relevamiento de First Capital Group. El dato confirma que el financiamiento en moneda local sigue sin despegar en 2026, en un contexto donde los bancos priorizan refinanciar a los clientes morosos antes que abrir nuevas líneas de crédito.
El stock total llegó a $104,1 billones, con un alza nominal de apenas 1% mensual, insuficiente para compensar una inflación que las consultoras privadas ubican cerca del 2% en julio. En la comparación interanual, el crecimiento nominal fue del 31,9%.
"Volvemos a tener un mes con resultados reales negativos. El incremento que se mostró el mes pasado no se pudo consolidar como una nueva tendencia y se mantiene en el corriente año un sendero bajista", explicó Guillermo Barbero, socio de First Capital Group.
Qué pasó con cada línea de crédito en julio 2026
El comportamiento no fue parejo entre los distintos segmentos:
- Préstamos comerciales: $35,4 billones, con una caída real de 0,3% mensual y 1% interanual
- Préstamos personales: $21,5 billones, con un retroceso real de 0,7% mensual y 5,4% interanual. Ya son diez meses consecutivos en los que esta línea no logra superar a la inflación
- Créditos prendarios: $6,3 billones, con una baja real de 1,7% mensual y 6,7% interanual
- Créditos hipotecarios: la única excepción, con una suba real de 2,3% mensual y 43,7% interanual, hasta $8,2 billones
Para Barbero, la recuperación de las hipotecas responde a la baja esperada de la inflación, aunque advirtió que "el sistema aún debe resolver el desafío de conseguir nuevas fuentes de fondeo para sostener este crecimiento".
La morosidad sigue siendo el freno de fondo
El estancamiento del crédito en pesos no ocurre en el vacío. La morosidad de las familias argentinas escaló a niveles récord durante 2026 y se convirtió en uno de los principales obstáculos para que el financiamiento vuelva a traccionar el consumo.
Según datos de Equilibra, 7,8 millones de personas tuvieron atrasos en el pago de sus créditos hacia mediados de año, con un nivel de incumplimiento que se multiplicó por cinco en apenas 18 meses. El deterioro es más marcado entre quienes solo acceden a financiamiento no bancario, principalmente fintech, donde más de la mitad de los usuarios ya registra atrasos.
El crédito bancario en pesos al sector privado representa apenas el 9,2% del PBI en Argentina. Si se suma el financiamiento en moneda extranjera, el ratio trepa al 12,3%, todavía muy por debajo del promedio de América Latina, que ronda el 47%.
Tarjetas: la caída más profunda del mes
El segmento con el peor desempeño de julio fue el de tarjetas de crédito. El saldo financiado retrocedió 1,7% en términos nominales hasta $24,8 billones, lo que en términos reales implicó una contracción de 3,7% mensual y 9,8% interanual.
Según Barbero, la baja tiene una explicación doble: no solo la inflación erosionó el saldo, sino que también hubo una caída nominal, señal de que los pagos superaron a los nuevos consumos financiados.
"Los usuarios de tarjetas no encuentran incentivos a endeudarse ante la baja de la inflación esperada y los acreedores se muestran muy prudentes en la determinación de los nuevos límites de crédito", afirmó.
El crédito en dólares sigue siendo la excepción
Mientras el financiamiento en pesos pierde impulso, los préstamos en dólares continúan en expansión. El stock alcanzó u$s24.829 millones, con una suba de 4,7% mensual y 45,1% interanual, impulsado en más de un 75% por líneas comerciales.
El consumo con tarjetas en dólares creció 4,9% mensual, de la mano de compras en el exterior y en plataformas internacionales, mientras que los prendarios en moneda extranjera treparon a u$s1.383 millones, con un alza interanual del 47%.
La brecha entre un peso que no logra financiar y un dólar que gana terreno vuelve a poner el foco en el dilema que enfrenta el sistema financiero argentino: recuperar el crédito en moneda local sin perder de vista una morosidad que todavía no da señales claras de ceder.