Puntos importantes
El Banco Central publicó el balance cambiario de junio y hay una cifra que explica en gran medida por qué el tipo de cambio oficial saltó más de un 5% ese mes. El dato es que las empresas giraron u$s1.023 millones al exterior en concepto de dividendos y utilidades, el mayor volumen mensual desde 2010.
En todo el primer semestre, el acumulado supera los u$s2.600 millones. Los sectores que lideraron en junio fueron:
- Energía (u$s165 millones)
- Alimentos, bebidas y tabaco (u$s135 millones)
- Minería (u$s125 millones)
- Entidades financieras (u$s112 millones)
La explicación directa es que la flexibilización del cepo de abril de 2025 habilitó a las empresas a acceder al mercado cambiario oficial para remitir utilidades generadas a partir de enero de ese año.
Las que tenían ganancias retenidas de años anteriores siguieron usando el mecanismo de los bonos Bopreal. La demanda acumulada de dólares por parte de las multinacionales que operan en Argentina se liberó en pocas semanas y presionó el tipo de cambio.
En julio el movimiento se calmó: el dólar oficial apenas subió 0,3%, cerrando en torno a los $1.520.
Argentina crea menos empresas que en 2002
Mientras los dividendos salen al exterior a ritmo récord, la economía local enfrenta un problema opuesto en el mundo productivo. La creación de nuevas empresas está en los niveles más bajos desde la crisis de 2001-2002, según un informe de CP Consultora basado en datos oficiales de la Secretaría de Trabajo.
"La tasa de apertura de nuevas empresas está en los niveles de la crisis de 2001-2002, coherente con una economía anémica y sin un horizonte claro, aun para el mundo empresario", describe el informe.
El dato no implica que se estén cerrando masivamente más empresas que antes (los cierres están en niveles "normales", según los analistas). El problema es que no hay nuevas firmas que reemplacen a las que salen.
La inversión bruta de capital acumula cuatro trimestres consecutivos de caída. En el primer semestre de 2026, la baja acumulada llegó al 7,6%, con la inversión en maquinaria y equipos cayendo un 11,2% interanual.
La inversión que no llega y el consumo que no rebota
Las pymes, motor histórico del empleo y la generación de empresas en Argentina, tampoco logran revertir la tendencia. Sus ventas tuvieron una leve mejora interanual del 0,9% en el primer semestre, impulsada puntualmente por el aguinaldo y el Mundial de Fútbol, pero el acumulado del semestre muestra una caída del 2,5%.
El EMAE de mayo mostró un avance interanual de apenas el 0,2%, mientras la serie desestacionalizada retrocedió un 0,5% respecto de abril. El PBI creció un 2,3% interanual en el primer trimestre de 2026, pero la formación bruta de capital fijo se contrajo un 11,6%. La inversión cae mientras la economía crece, una combinación que los economistas suelen describir como insostenible a mediano plazo.
La tensión que define el segundo semestre
Lo que estos dos datos muestran juntos es una tensión estructural que el segundo semestre va a tener que resolver o convivir con ella. Por un lado, el programa económico del Gobierno generó condiciones para que los inversores externos recuperen confianza en Argentina y retiren sus utilidades, lo cual valida el modelo.
Por otro, la economía interna todavía no genera los incentivos suficientes para que nuevos emprendedores y empresas apuesten por el mercado local.
La cuenta corriente cambiaria cerró junio con un superávit de u$s857 millones, el tercero consecutivo. Las reservas brutas llegaron a u$s49.376 millones. Son señales positivas para la estabilidad financiera.
Pero la pregunta que el Gobierno no puede dejar sin responder es cuándo los indicadores macroeconómicos se traducen en más empresas abiertas, más inversión productiva y más puestos de trabajo formal.