Puntos importantes
La tarjeta SUBE lucha por seguir en la billetera de los argentinos y cada vez siente más el 'empuje' de los QR, que se posicionan como el método favorito para pagar el transporte público, aunque hace hace poco más de un año prácticamente no existían: el Banco Central anunció la vigencia desde mayo de 2025.
Mientras los códigos ganan terreno de la mano de promociones y reintegros de bancos y billeteras, el plástico azul se sostiene gracias a los subsidios y la integración tarifaria.
SUBE, Tarjetas y QR: cómo se paga el transporte
Los últimos datos del Informe de Pagos Minoristas del BCRA reflejan el cambio de hábito:
- En mayo, se abonaron 292,3 millones de viajes con la SUBE por $177.000 millones
- Se trata de una caída del 17,3% interanual y 33,8% respecto al pico máximo de octubre de 2023 (442,1 millones de pagos)
- El uso viene en descenso: 274,50 M de viajes en los primeros cuatro meses del año, contra 341,29 M en 2025 y 389,48 M en 2023
Mientras en un bolsillo está la billetera con la tarjeta, en el otro hay un celular que gana relevancia gracias a Viaje con QR (VQR), que también ostenta cifras elocuentes:
- En junio volvió a marcar un récord: 26 millones de boletos por $32.000 M, a menos de 100.000 del máximo absoluto de abril
- En los últimos 12 meses, VQR registró 4,6 millones de viajes por $4.700M. Un avance de 464% en total de operaciones y 599% en volumen nominal de dinero procesado
- En lo que va de 2026, ya se contabilizaron 133,49 millones de viajes con QR, casi el doble de los 76 millones de hace un año
Todos estos datos dan cuenta del crecimiento explosivo de los códigos en el transporte público. Pero la brecha del uso de la SUBE entre marzo y mayo no supera los 19 millones de viajes, lo que sugiere que su "caída libre" se frenó y el sistema encontró un umbral.
Del boom de pagos electrónicos a piso de la SUBE
Diego Kupferberg, especialista en negocios digitales y fundador de API Hub de Negocios, plantea a iProUP que los datos apuntan más "a 'piso con erosión lenta' que a colapso" de la SUBE, aunque advierte que "es demasiado pronto para dar por cerrada la discusión".
El recorrido reciente muestra dos fases muy distintas. "Entre inicios de 2025 y comienzos de 2026, la caída de la SUBE fue empinada y se aceleró. Coincide con el momento de mayor agresividad promocional de bancos y billeteras, con reintegros de 50% a 100%, y con la habilitación del QR en colectivos en agosto del año pasado, después de que el Subte hiciera lo propio en mayo", detalla.
Considera que el hecho de que la comparación entre enero y mayo de 2026 arroje apenas una baja del 0,74% "sugiere que ese derrape se frenó en seco" y lo vincula a "los recortes que las entidades financieras hicieron, precisamente, a esos reintegros".
"Buena parte de la 'estabilización' que se ve no es necesariamente estructural: puede ser el reflejo de que la promoción bancaria, no la preferencia del usuario, es la variable que más mueve la aguja mes a mes", afirma.
Por eso habla de "un piso condicional", sostenido "mientras la migración a QR siga dependiendo de incentivos financiados por bancos y fintech, que no son eternos. Si esos reintegros se normalizan a la baja, algo que ya empezó a pasar, la SUBE puede incluso recuperar algunos puntos. Si en cambio la migración pasó a ser por hábito adquirido, el piso será más firme", vislumbra.
El mapa de agosto muestra que esos incentivos siguen activos, aunque más segmentados. Por ejemplo:
- Banco Santander es el que más devuelve este mes: pagando con QR vía MODO o su app, ofrece 50% con tope de $8.000 para todos los usuarios, y 100% hasta $16.000 a clientes adheridos a Sorpresa Santander
- Banco Macro bonifica 20% por operación y tope mensual de $10.000
- Naranja X reintegra 50% en pagos NFC o QR desde su app en subtes y colectivos, con un límite de $5.000
- Banco Galicia desde el 17 de agosto devuelve 50% en colectivos abonando con NFC y tarjeta Mastercard
Más allá de las promociones, lo cierto es que muy pocas se asemejan a los reintegros de la segunda mitad del año pasado y los primeros meses de 2026, cuando en la mayoría de los casos devolvían el 100% del pasaje con topes elevados.
Eso permitía a una persona que, por ejemplo, viajaba del Conurbano a la Ciudad de Buenos Aires todos los días, cubrir casi la mitad del mes utilizando una plataforma y luego recurrir a otra para la segunda quincena, ahorrando cifras significativas en transporte.
SUBE: cómo resiste las promos de bancos y billeteras
Es una cuestión que ya se vislumbraba como incógnita hace algunos meses: ¿qué iba a pasar con la adopción de los medios de pago digitales cuando las promociones de bancos y billeteras virtuales empezaran a cesar?
Ahí es donde entra un factor en el que la SUBE sigue siendo determinante: los subsidios y la integración tarifaria, puntos clave, reforzados por la informalidad, o personas que se manejan en efectivo y lo usan para cargar la tarjeta en un punto físico, ya sea una estación de tren, de subte, un kiosco o un almacén.
Kupferberg cree que ese argumento "menos emocional" y más económico sostiene hoy a la SUBE. Ningún sistema de pago abierto, sea tarjeta contactless o QR bancario, logra aplicar de forma masiva la Tarifa Social Federal ni descuentos por combinación, con 50% en el segundo viaje y 75% desde el tercero dentro de una ventana de 120 minutos.
Según el experto, "para un jubilado, beneficiario de AUH o alguien que combina tres colectivos por día, cambiarse a QR hoy significa directamente pagar más caro. No es costumbre ni miedo, sino un incentivo económico duro que el sistema bancario todavía no igualó".
"Quien cobra en efectivo necesita comprar saldo físico y la red de carga de SUBE, con kioscos y ventanillas, sigue siendo mucho más capilar que la bancarización plena", dice
Ese equilibrio se está reacomodando. Desde agosto dejó de funcionar el beneficio de la Red SUBE que otorgaba 50% de descuento en el segundo viaje en subte cuando el usuario había realizado previamente un trayecto en tren. Pero se mantiene para quienes combinen tren y colectivo.
No es un dato menor si se tiene en cuenta que Constitución, Retiro y Once son, cada mañana de un día hábil, puntos neurálgicos para millones de trabajadores que viajan desde Provincia de Buenos Aires a CABA y luego, en buena medida, combinan con el subterráneo.
Sin embargo, la integración se mantiene en todo lo demás y ahí es donde el subsidio y el esquema tarifario juegan un rol preponderante que el QR y el NFC aún no logran empatar, que hace que la SUBE siga cómoda en la billetera y resulte imprescindible para millones de personas en el día a día.
Mientras, el código QR sigue construyendo hábitos y gana terreno no solo en el comercio, donde ya alcanza los 9 dígitos, sino también en el transporte, que una vez más se confirma como el "laboratorio" en el que los argentinos cambian la forma de pagar.