El Banco Central publicó una resolución que modifica la operatoria de las cuentas sueldo en Argentina. El cambio principal es uno solo pero tiene implicaciones que van a discutirse durante meses. A partir de ahora, las cuentas sueldo pueden estar denominadas en pesos o en dólares estadounidenses.
Hasta esta semana, la normativa contemplaba únicamente la denominación en pesos. Un empleador no podía abrir una cuenta sueldo en dólares aunque quisiera hacerlo. La habilitación de hoy cierra ese vacío legal y completa la reglamentación de un artículo de la Ley de Modernización Laboral N° 27802 aprobada en marzo, que ya había establecido que el salario puede pagarse "en dinero, ya sea en moneda nacional o extranjera".
Lo que el BCRA reglamentó esta semana es la operatoria concreta. Las entidades financieras deberán aceptar la apertura y gestión de cuentas sueldo en dólares. Los depósitos y extracciones de efectivo en esas cuentas estarán habilitados en la sucursal donde radique la cuenta, y también en cajeros automáticos y terminales de autoservicio que tengan capacidad de operar con dólares físicos.
Y la gratuidad de la cuenta sueldo se mantiene también para la versión en dólares. Es decir, sin costo de apertura, mantenimiento ni extracción, sin límites de extracción, por tiempo indefinido.
Quiénes pueden beneficiarse realmente y quiénes no
La medida abre una puerta que en la práctica solo pueden cruzar ciertos tipos de empleadores.
Las empresas que facturan en dólares son las que tienen más sentido para adoptar este esquema. Exportadoras de commodities, desarrolladoras de software con contratos en el exterior, estudios de diseño y marketing digital con clientes internacionales, consultoras que facturan en moneda extranjera, empresas que operan en zonas francas.
Para todas ellas, pagar salarios en dólares desde una cuenta sueldo oficial resuelve un problema que antes se manejaba de formas informales o mediante cuentas bancarias en el exterior.
También se abre una posibilidad para empresas multinacionales que necesiten pagar paquetes de compensación en dólares a ejecutivos o especialistas técnicos altamente calificados. Y para empleados que trabajan de forma remota para empresas extranjeras y que hasta ahora cobraban a través de plataformas internacionales, cuentas en el exterior o criptomonedas.
Para la inmensa mayoría de los asalariados argentinos que trabajan en empresas que operan en pesos y que no tienen fuente de divisas genuina, el cambio no aplica de forma directa.
El comunicado del BCRA
El problema que frena la masificación
La trampa que los analistas identifican de inmediato es una que el propio BCRA no puede resolver solo. Las empresas argentinas que quieren comprar dólares en el mercado oficial para pagar sueldos todavía tienen restricciones sobre cuánto pueden adquirir y bajo qué condiciones.
Dicho de otra forma, una empresa que opera en pesos, factura en pesos y quiere pagarle en dólares a sus empleados todavía tendría que acceder al mercado cambiario para conseguir esas divisas, y ahí el cepo sigue siendo un obstáculo real.
Referentes del sector financiero consultados lo dicen con claridad: "El éxito de la medida estará condicionado mientras persistan las restricciones cambiarias para el sector empresarial". No es una crítica a la medida en sí, es una descripción honesta de las condiciones en que opera.
La habilitación de cuentas sueldo en dólares tiene sentido pleno solo en un escenario de libre acceso al mercado de cambios. En ese escenario, cualquier empresa podría comprar los dólares que necesita para pagar sueldos al tipo de cambio oficial, depositarlos en la cuenta sueldo del empleado y listo. Mientras el cepo exista en alguna forma, esa cadena tiene un eslabón roto.
Por qué la medida igual importa
Que la habilitación no explote de inmediato no la hace irrelevante. Hay varias razones para seguirla de cerca.
La primera es que sienta el marco legal para cuando las condiciones cambien. Si el Gobierno avanza con la unificación cambiaria (algo que figura en los objetivos de mediano plazo de la gestión Milei) el sistema de cuentas sueldo en dólares ya va a estar operativo. No habrá que empezar desde cero.
La segunda es que para el sector que ya opera en dólares de forma genuina, la formalización tiene valor inmediato. Las empresas exportadoras que antes pagaban salarios en dólares a través de esquemas informales o cuentas en el exterior ahora tienen un canal oficial, regulado y sin costo para el empleado.
La tercera razón es que el cambio complementa la dirección general del paquete de reformas que el Gobierno viene implementando. La Ley de Modernización Laboral, la desregulación financiera del ministro Sturzenegger, la habilitación de smart contracts como garantía. Todo apunta a un modelo donde el dólar circula con más libertad dentro de la economía formal. La cuenta sueldo en dólares es una pieza más de ese rompecabezas.
Para el empleado que recibe el sueldo en dólares, la operatoria es similar a la de una cuenta sueldo en pesos pero denominada en moneda extranjera. La cuenta es gratuita, sin límites de extracción y sin costo de mantenimiento. Puede retirar los dólares en efectivo en su sucursal bancaria, en cajeros automáticos que operen con divisas o en terminales de autoservicio habilitadas.
El empleado también puede dejar los dólares acumulados indefinidamente, el texto aclara explícitamente que los importes no retirados pueden acumularse por tiempo indefinido. Eso significa que la cuenta sueldo en dólares puede funcionar como una forma de ahorro en moneda dura dentro del sistema bancario formal, sin los costos que implica comprar dólares en el mercado y guardarlos fuera del sistema.
Para el empleador, el proceso implica adaptar los sistemas internos de liquidación de sueldos para incluir la denominación en dólares, y asegurarse de tener acceso genuino a las divisas antes de implementar el esquema.
Las entidades financieras tienen plazo para adaptar sus sistemas y procedimientos internos, y el BCRA publicará los textos ordenados actualizados con todas las modificaciones.
El debate que esta medida abre
Habilitar salarios en dólares dentro del sistema formal bancario despierta un debate que Argentina tiene guardado desde la Convertibilidad y pasa por la dolarización parcial de la economía.
En los años 90, muchas empresas pagaban sueldos en dólares cuando el tipo de cambio era fijo y eso era posible sin restricciones. Cuando la Convertibilidad colapsó y los dólares se pesificaron forzosamente a $1,40, millones de empleados que cobraban en dólares quedaron atrapados en un contrato que la realidad rompió.
La diferencia con ese esquema es que hoy el pago en dólares no es obligatorio sino optativo para ambas partes, empresa y empleado deben acordarlo. Y que el sistema cambiario actual, aunque imperfecto, no está fijo en una paridad determinada, lo que reduce el riesgo de una pesificación forzada de ese tipo.
Pero la memoria de lo que pasó sigue presente. Cobrar en dólares en un sistema bancario argentino implica confiar en que esos dólares van a seguir siendo dólares cuando los necesites. Esa confianza no se decreta, se construye con años de consistencia macroeconómica que el país todavía está en proceso de recuperar.
Una reforma que habilita cobrar el sueldo en dólares a través del banco suena como un cambio enorme. Y en ciertos sectores y bajo ciertas condiciones, lo es. Para el ecosistema de tecnología y servicios exportados, para las multinacionales que compensan en divisas, para los profesionales que trabajan con clientes del exterior, esta habilitación formaliza algo que antes se resolvía de forma improvisada.
Para el trabajador en relación de dependencia que cobra su sueldo en pesos en una empresa que opera en el mercado local, el impacto inmediato es cercano a cero. No porque la medida sea mala, sino porque las condiciones para que explote todavía no están dadas.
La habilitación de hoy es la preparación del terreno, no el partido. El partido empieza cuando el acceso al mercado de cambios sea libre para las empresas y cuando la confianza en el sistema financiero argentino sea suficiente para que un empleado no piense dos veces antes de dejar sus ahorros en dólares en un banco local.