Puntos importantes
Los argentinos dejaron de ir al cajero automático, tienen menos billetes en el bolsillo y, sobre todo, los usan para cada vez menos cosas. El celular se convirtió en el 'nuevo billete' y los pagos digitales ya están más que instalados en el día a día.
Transitando ya la segunda mitad del 2026, la pregunta ya no es si el efectivo cae, porque los números así lo confirman, sino hasta dónde puede hacerlo y, principalmente, si el país está en camino de convertirse en una economía cashless, donde el uso del dinero físico sea marginal. Según los últimos datos del Banco Central (BCRA):
- 40 millones de extracciones en cajeros se registraron en un mes. Equivale a 33% menos que hace un año (60 M) y 56% de 2024 (90,9 M)
- El promedio fue de 1,7 extracciones por adulto, mínimo histórico (la mitad de las 2,9 de 2023)
- Efecto QR: en 2019 se hacían 2 pagos digitales por cada retiro en cajero. En 2025, trepó a 18
- El ratio de extracciones sobre PBI cerró 2025 en 6,2%, piso histórico
Cómo los argentinos cambiaron sus hábitos de pago en tiempo récord
Estos números se complementan al reciente estudio The State of Digitization and Financial Inclusion Study 2026 de Mastercard, que revela que 8 de cada 10 argentinos ya adoptaron los pagos digitales en su vida cotidiana.
Esto significa que cuando pueden elegir con qué abonar, la mayoría opta por medios electrónicos, no solo para compras grandes sino también para operaciones diarias como el pago de transporte público y servicios o compras en comercios barriales.
Este último el gran bastión donde el efectivo todavía compite de manera directa, sostenido por barreras que aún dificultan la llegada de lo digital. Eso, entre otros factores, llevó a que el 52% de los encuestados utilizara billetes en los últimos seis meses, un número que sigue siendo alto y que cubre ciertos vacíos que los nuevos medios de pago aún no alcanzan, aunque ya sin el predominio histórico en el uso habitual. Está claro que el pago electrónico ya se impuso y con facilidad:
- 91% de los encuestados considera que son más seguros
- 89% destaca la simplicidad de uso
Sobre este punto hay otra cuestión no menor: en la calle hoy se ven cada vez menos billetes por el crecimiento de la bancarización y la digitalización de la economía.
Por qué hay cada vez menos billetes en las billeteras argentinas
Todos pueden abonar con QR o NFC desde la aplicación de su banco o una billetera virtual. Según datos de COELSA, un argentino posee en promedio 8 cuentas: 4 CBU y 4 CVU. Entre todas las apps del sistema financiero hoy procesan $2,35 por cada peso que circula en efectivo.
Al haber menos cash, existe un efecto cascada: se usa cada vez menos. Esta caída se puede vislumbrar en el último informe de ADEBA, que revela que hay 6.181 millones de billetes en circulación, una caída interanual de 48%, de los cuales
- 1.639 millones corresponden a billetes de $1.000 (el 27%)
- 918 millones a los de $10.000 (15%)
- 743 millones a los de $2.000 (12%)
El informe también destaca el crecimiento de las transferencias inmediatas tanto en montos como en cantidades, y advierte que, más allá de la contracción actual, el volumen de billetes en circulación sigue siendo "elevado". Es decir, anticipa una mayor caída en cantidad de unidades.
El QR y el NFC se instalan en el vocabulario cotidiano
El dinero digital se impone de la mano de hitos que confirman un cambio de hábito: los pagos con QR superaron en mayo las 100 millones de operaciones mensuales por primera vez en la historia. El último dato es el de junio: 108,2 millones de pagos con QR, con una suba del 75,4% interanual, por un total de $2,6 billones.
El contactless también se expande no solo en el comercio, sino también en el transporte: muchos ya reemplazaron la SUBE por la tarjeta, el celular o el smartwatch vinculados a algún plástico. QR y NFC dejaron de ser "terminología técnica" para instalarse en el vocabulario cotidiano de los argentinos.
Diego Kupferberg, experto en desarrollo de negocios digitales, habla de un punto de no retorno. "Cuando pagar con QR o NFC es más fácil que buscar billetes, la ecuación se invierte y el efectivo pasa a ser la excepción. Ese punto de inflexión ya pasó", sostiene a iProUP.
En línea, Christian Balatti, Country Manager de Stefanini Argentina, revela que "Argentina tiene todos los ingredientes para dar el salto definitivo" para entrar a la era cashless, un terreno en el que las transacciones se realicen casi exclusivamente con medios digitales, porque el dinero físico no va a desaparecer por completo, pero sí quedará relegado.
Según el analista, el país tiene un "escenario similar al de PIX en Brasil: smartphones a tope, billeteras maduras, interoperabilidad ya resuelta vía Transferencias 3.0 y QR interoperable". La pregunta pasa por cuánto falta para que eso suceda. Ya hay países que sirven de referencia y se ubican en niveles que a nivel local hoy parecen de ciencia ficción:
- En Noruega, apenas el 3% de los pagos se realiza en efectivo. Islandia está cerca: entre el 2% y el 3%.
- Suecia redujo el cash al 5% y Dinamarca, al 8%
- En Reino Unido llega al 10% y UK Finance proyecta que llegará al 4% en 2034
- China prácticamente eliminó el efectivo
- En la región, el espejo es Brasil: PIX concentra el 76% de las transacciones
Argentina, impulsada por Transferencias 3.0, es también emblema regional, si bien el efectivo aún representa el 17% de los pagos presenciales, según el Global Payments Report 2026 de Worldpay. Supera no solo a Brasil, sino también a Chile (16%).
Dónde el efectivo todavía resiste y qué falta para eliminarlo
Balatti remarca que todos los reportes muestran una demanda que "pide a gritos más aceptación" de pagos digitales en distintos rubros en los que el billete sobrevive. El informe de Mastercard destaca dos escenarios:
- 30% emplea recurrentemente el cash en comercios y puestos callejeros
- 23% lo usa para pagar viajes en aplicaciones de movilidad como Uber o Cabify
En este último caso, el billete sirve como incentivo en momentos de alta demanda para que el conductor acepte el recorrido para evitar las comisiones y otros cargos derivados del pago con tarjeta.
"El efectivo sigue siendo dominante donde la aceptación digital tiene más límites, a pesar de los riesgos y el costo del manejo del billete", subraya Kupferberg, quien añade: "Es literalmente la brecha entre demanda del consumidor e infraestructura de aceptación".
De cara al futuro, Balatti reafirma que Argentina tiene todo para dar el 'salto cashless' y anticipa dos medidas con las que el Gobierno puede acelerarlo:
- Reducir la carga impositiva sobre las transacciones digitales, una de las principales barreras de adopción
- Ordenar la obligatoriedad de aceptación con control real: que los locales estén obligados a aceptar distintos medios de pago, algo que hoy solo aplica a tarjetas de débito
"No hablaríamos de una mejora incremental, sino de destrabar el verdadero potencial del sistema, con niveles mucho más cerca del 90-95% de las economías cashless de referencia, en lugar de sostenernos en el actual 'casi 8 de cada 10' que esconde más comercios resistiéndose que usuarios con ganas de pagar digital", sostiene.
Kupferberg concluye: "Argentina crece más rápido que el promedio regional en QR y billeteras", si bien alerta por un 'techo de aceptación' en el comercio de cercanía que, según su mirada, "es justamente lo que impide que ese salto se traduzca en un adiós real al efectivo antes de 2030".