Salir del nicho como un próximo desafío para la inversión de impacto

Ese cambio exige traducir sin banalizar: hablar de impacto en el lenguaje de la resiliencia, la competitividad, la productividad y la gestión de riesgos
Finanzas 4.0
02.08.2026 • 01:00hs • Finanzas 4.0

Puntos importantes

La inversión de impacto gestiona u$s1,57 billones globalmente, buscando influir en el capital para soluciones sociales y ambientales concretas.

Pese a su crecimiento, representa una fracción del asset management global y difiere de las finanzas sostenibles.

Debe salir de su nicho para influir en las grandes decisiones de capital, ofreciendo soluciones a desafíos globales críticos.

Hace apenas un par de décadas, la inversión de impacto formaba parte de una conversación casi marginal, limitada a algunas fundaciones, organizaciones sociales, agencias de desarrollo y pioneros que buscaban demostrar que el capital podía hacer algo más que maximizar retornos financieros. Pero en los últimos años esto ha cambiado.

Hoy, la inversión de impacto administra cerca de u$s1,57 billones a nivel global, moviliza recursos equivalentes al producto de muchas economías desarrolladas y forma parte del lenguaje habitual de bancos, fondos de inversión, organismos multilaterales, empresas y reguladores.

El crecimiento es significativo. Pero no deja de ser una pequeña parte en comparación con los más de u$s128 billones que administra la industria global de asset management.

Incluso si ampliamos la mirada hacia el universo de las finanzas sostenibles, la mayor parte del capital mundial continúa tomando decisiones desde otras prioridades, otros incentivos y otros lenguajes.

Esta diferencia no es menor. Las finanzas sostenibles, por su lado, ya lograron instalarse dentro del sistema financiero, en muchos casos como una forma de mirar riesgos, ordenar información y mejorar decisiones a partir de criterios ASG.

La inversión de impacto, en cambio, propone algo más: orientar capital, de manera intencional y medible, hacia soluciones sociales y ambientales concretas.

La pregunta ya no es solamente cómo hacer crecer el mercado de impacto. La pregunta más relevante es cómo lograr que los valores, las metodologías y las soluciones que construyó este ecosistema influyan sobre los grandes flujos de capital que hoy están redefiniendo la economía global.

Nada de todo esto dejó de importar porque el capital global haya empezado a hablar más de seguridad energética, inteligencia artificial, minerales críticos o autonomía estratégica.

Por el contrario: muchos de esos desafíos están directamente conectados con las vulnerabilidades que hoy preocupan a gobiernos, empresas e inversores.

El desafío no es pedirle al mundo que hable en el lenguaje tradicional de la inversión de impacto, sino demostrar que muchas de las respuestas que hoy busca el mundo ya existen dentro de la agenda del impacto.

La inversión de impacto no tiene solo temas para visibilizar. Tiene soluciones para ofrecer. Pero para cumplir ese rol necesita salir definitivamente de la lógica del nicho.

Mientras la inversión de impacto sea percibida como una agenda paralela, su capacidad de transformación será limitada. Podrá administrar más capital, crear nuevos fondos, lanzar mejores instrumentos y mejorar sus métricas, pero seguirá hablando principalmente con quienes ya están convencidos.

La próxima etapa exige otra ambición: incidir en las conversaciones donde se define hacia dónde va el capital. Estar en las discusiones sobre energía, infraestructura, tecnología, comercio, producción, ciudades, alimentos, transición industrial y desarrollo territorial.

*Por Iván Buffone, director de BS Capital Partners.

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