El conflicto en Medio Oriente volvió a generar incertidumbre en los mercados internacionales y sus efectos también se sintieron en Argentina.
En una jornada marcada por la cautela de los inversores, las acciones y los bonos locales operaron en baja, mientras que el riesgo país registró un nuevo avance.
El principal factor detrás de este movimiento fue el endurecimiento de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán, que impulsó el precio del petróleo y llevó a los inversores a reducir su exposición a activos considerados más riesgosos.
En ese contexto, los activos argentinos dejaron de lado el optimismo que habían mostrado en las últimas semanas y acompañaron la tendencia negativa observada en las principales bolsas del mundo.
Los bonos y las acciones sintieron el impacto del contexto internacional
Los bonos soberanos en dólares cerraron con mayoría de bajas luego de que el Gobierno concretara el pago de intereses por unos u$s2.500 millones. Al mismo tiempo, el aumento de la tensión en Medio Oriente reforzó la aversión global al riesgo y afectó la cotización de la deuda argentina.
Como consecuencia, el riesgo país elaborado por JP Morgan volvió a subir y cerró en torno a los 405 puntos básicos, aunque todavía se mantiene cerca de sus niveles más bajos desde 2018.
Los ADR argentinos que cotizan en Wall Street registraron caídas de hasta 4,2%, mientras que el S&P Merval también operó con pérdidas en línea con el desempeño de los mercados internacionales.
Según los analistas, cuando aumenta la incertidumbre global, los inversores suelen buscar refugio en activos considerados más seguros, como los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
A este escenario también se sumó la expectativa por los próximos datos de inflación tanto en Argentina como en Estados Unidos, indicadores que podrían influir sobre las decisiones de política monetaria y el comportamiento de los mercados.
El petróleo vuelve a estar en el centro de la escena
Para países emergentes como Argentina, episodios como los del petróleo suelen traducirse en una mayor volatilidad financiera. El incremento de la aversión al riesgo afecta tanto a los bonos como a las acciones y puede presionar sobre el costo del financiamiento.
Los especialistas consideraron que el contexto internacional será uno de los principales factores que condicionen el comportamiento de los activos locales durante las próximas semanas, especialmente si el conflicto continúa escalando.
Sin embargo, remarcaron que los fundamentos locales también aún serán determinantes. La evolución de la economía argentina, el proceso de normalización macroeconómica y las próximas decisiones oficiales serán claves para sostener el interés de los inversores una vez que disminuya la incertidumbre externa.