Puntos importantes
El Ministerio de Economía lanzó el nuevo bono en dólares AO29, con vencimiento en octubre de 2029 y un cupón anual del 6% pagadero en cuotas mensuales.
La emisión busca captar hasta u$s2.000 millones en el mercado local, con el objetivo de refinanciar vencimientos de deuda y aprovechar la liquidez generada tras el pago de los Bonar el pasado 9 de julio.
El Bonar 2029 debuta y el Gobierno busca captar u$s2.000 millones con su emisión
El AO29, también denominado Bonar 2029, devuelve el capital al vencimiento el 31 de octubre de 2029 y ofrece una renta mensual en dólares equivalente a un 6% anual.
Se trata de un instrumento pensado tanto para inversores institucionales como para ahorristas minoristas, replicando las características de emisiones anteriores como el AO27 y AO28.
La primera licitación se realizó el 15 de julio de 2026, bajo un sistema de adjudicación holandés y con modalidad ciega, lo que implica que el precio de corte se define en función de las ofertas recibidas.
El ministro de Economía, Luis Caputo, y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, explicaron que el lanzamiento del AO29 forma parte de una estrategia para reducir la dependencia de Wall Street y fortalecer el financiamiento en el mercado local.
La emisión busca canalizar parte de los u$s1.200 millones que fueron acreditados en cuentas locales tras el pago de capital e intereses de los Bonar el 9 de julio.
En esta primera ronda, a diferencia de emisiones anteriores, no se fijó un límite máximo de adjudicación, lo que permite captar una mayor reinversión de los dólares cobrados por los bonistas.
Cómo funciona el nuevo bono A029 que lanzó el Ministerio de Economía
El AO29 llega en un momento clave para la política financiera argentina. El Gobierno enfrenta vencimientos significativos en 2026 y 2027 y busca despejar dudas sobre su capacidad de pago en un año electoral.
Según Furiase, la emisión refleja un "síntoma de confianza" en la estabilidad macroeconómica, respaldada por la recomposición de reservas del Banco Central, el sostenimiento del superávit fiscal y comercial, y la baja del riesgo país.
Emilio Botto, Jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, explicó que el antecedente inmediato del AO28 es clave para proyectar el comportamiento de los inversores: "cada reapertura de ese título tuvo una demanda muy superior al cupo, con un bid-to-cover que llegó a multiplicar por 17 veces la oferta".
En ese contexto, el Tesoro aplicó prorrateos muy bajos —del 5,8% y 14,5%— y las tasas descendieron del 8,6% al 7,8%, reflejando un mayor apetito por riesgo argentino y mejores condiciones de mercado.
Botto indicó que el AO29, pese a extenderse un año más que su predecesor, se muestra como un instrumento atractivo para el inversor minorista: "La expectativa es que la colocación tenga una recepción positiva, en línea con la tendencia de mayor confianza en la deuda argentina".
El especialista también analizó el rol del carry trade, que se mantiene como una alternativa acudida, aunque condicionada por el apetito de riesgo de cada cartera.
Al cierre del lunes 13 de julio, todas las Lecap y Boncap con vencimientos coincidentes con los contratos de futuros mostraban un FX breakeven superior al precio del futuro para ese mismo plazo.
"Esto implica que el rendimiento en pesos supera la tasa implícita del dólar para ese vencimiento", precisó Botto. En el tramo corto, "el carry luce poco atractivo, pero a partir de noviembre los retornos se vuelven más interesantes, abriendo espacio para estrategias selectivas en pesos siempre que la estabilidad cambiaria se mantenga", agregó.
La expectativa oficial es que el bono tenga buena demanda en el mercado local, especialmente entre los inversores que buscan instrumentos en dólares con renta mensual y seguridad jurídica bajo legislación argentina.
Respecto al programa financiero, Botto lo definió como conservador, aunque con cierta presión sobre las reservas por las compras de dólares al Banco Central: "Si la demanda de pesos no se expande, el Tesoro deberá enfrentar rollovers superiores al 100%, recurrir a ventas de bonos en el mercado secundario o incrementar los pasivos remunerados".
Sin embargo, opinó que la mejora gradual de los fundamentos macro "convierte al tiempo en un aliado", ya que permite que Argentina acceda a financiamiento con spreads decrecientes y refuerza la dinámica de estabilización.
Además, la decisión de no incorporar fuentes alternativas de financiamiento, como emisiones de bonos en el mercado internacional, "otorga margen de maniobra y preserva la prudencia del modelo", ceerró el experto de Mills Capital.
El AO29 se presenta como una alternativa atractiva para quienes buscan cobertura en dólares y un flujo de ingresos constante, en línea con la estrategia del Gobierno de consolidar un mercado de capitales doméstico más robusto, capaz de absorber emisiones en moneda dura sin necesidad de recurrir al financiamiento externo.