Puntos importantes
Los indicadores del Índice de Precios al Consumidor correspondientes al mes de junio en la economía de Estados Unidos aportaron una sorpresa al registrar una variación negativa de 0,4%, una deflación que superó de forma marcada las proyecciones de los analistas privados, que estimaban una contracción de apenas 0,1%.
Este registro representa la caída más pronunciada desde marzo de 2020 en el inicio de la pandemia, impulsando una corriente inicial de optimismo en los mercados de renta variable globales antes de que las tensiones geopolíticas de las últimas horas alteraran la dirección de los activos financieros.
De acuerdo con un análisis técnico elaborado por el equipo de Research de Balanz y al que accedió iProUP, las oscilaciones de la canasta estadounidense reflejan un comportamiento dispar entre sus componentes.
Los especialistas de la firma explicaron que "el mayor aporte al registro lo hizo el segmento de energía, que cayó 5,7% mensual, contribuyendo así en -0,45 puntos" a la caída general de la medición.
Asimismo, los analistas de la entidad puntualizaron que "se observó una fuerte desaceleración en servicios núcleo que anotaron una variación de 0,03% mensual, muy por debajo del 0,3% de mayo y del 0,5% de abril", un factor que el mercado asimiló como un alivio temporal para la inflación subyacente.
El contrapeso de este retroceso estuvo concentrado en la góndola de los alimentos, que evidenció una aceleración de 0,21% frente al 0,16% registrado en el período previo.
Con este escenario técnico, la inflación interanual de la economía norteamericana recortó posiciones hacia un 3,5% frente al 4,2% de la rueda anterior, mientras que el indicador núcleo anualizado se ubicó en un 2,6%.
Las métricas generaron una reacción positiva inmediata en las pantallas de Wall Street, donde los contratos de futuros del índice tecnológico Nasdaq escalaron 1,3% y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años comprimieron sus tasas hasta posicionarse en la zona de 4,6%.
La advertencia de la City sobre la fragilidad del escenario internacional
La lectura lineal de la deflación de junio, sin embargo, exige una mirada analítica que distinga los factores temporales de las tendencias macroeconómicas de fondo.
No se debe pasar por alto que el desplome de los precios de la energía respondió de forma directa a un entendimiento militar transitorio que ya no se encuentra vigente en los tableros internacionales.
El analista José Luis del Palacio, cofundador de Decrypto, recomendó no dejarse llevar por el impacto del titular de la deflación debido a que la raíz del retroceso responde a una sola variable: el combustible.
El especialista detalló a iProUP que en junio los valores de la gasolina se desplomaron un 10% debido a que el acuerdo de cese al fuego en Medio Oriente abrió temporalmente el estratégico estrecho de Ormuz, provocando una corrección a la baja en el valor internacional del petróleo. No obstante, puntualizó que la inflación subyacente real no experimentó una mejora de carácter estructural y alertó que el alto el fuego colapsó el pasado 9 de julio.
Según la visión del especialista, este quiebre geopolítico ya provocó un rebote en la cotización del crudo que revertirá por completo el buen dato de junio en la próxima medición oficial, por lo que comprender la volatilidad de esta variable temporal resulta indispensable para obtener una ventaja real en el manejo de carteras.
Esta lectura de cautela se corrobora de forma directa con los últimos movimientos de la Bolsa de Nueva York, donde la aversión al riesgo volvió a condicionar el humor de los inversores ante el recrudecimiento de las hostilidades.
De acuerdo con un informe de Wise Capital al que accedió iProUP, los temores a una crisis de abastecimiento energético global y la ruptura de los canales de diálogo diplomático impactaron en el cierre de las ruedas bursátiles más recientes, provocando un retroceso diario de 0,8% en el indicador S&P 500 y una caída de 1,6% en el panel tecnológico Nasdaq.
El encarecimiento del barril de crudo por las disputas militares de las últimas horas alimenta en las mesas de dinero la hipótesis de que la Reserva Federal deba mantener un esquema de política monetaria restrictiva por un período más prolongado para contener las presiones de segunda vuelta sobre el resto de los precios de la economía.
El impacto en la plaza doméstica y las alternativas para los ahorristas locales
La oscilación de las variables financieras en Wall Street repercute con velocidad en el diseño de los portafolios de inversión en la plaza local, condicionando el flujo de divisas y la cotización de los instrumentos de renta variable.
La volatilidad del mercado estadounidense se traslada de forma directa a los Certificados de Depósito Argentinos (CEDEARs), las herramientas preferidas por los ahorristas domésticos para dolarizar sus excedentes en pesos sin límites regulatorios mediante la adquisición de fracciones de acciones de empresas extranjeras.
Una corrección global en los activos tecnológicos o de semiconductores en Nueva York presiona sobre las cotizaciones de estos certificados en las pantallas de la City, obligando a los operadores a diversificar sus tenencias hacia sectores de menor exposición cíclica.
Al evaluar el armado de estrategias de inversión en este escenario de inestabilidad geopolítica internacional, resulta clave que los inversores analicen la idoneidad de los instrumentos frente a su perfil de riesgo. El posicionamiento en bonos soberanos externos, acciones del panel líder o derivados financieros globales está sujeto a fluctuaciones imprevistas de tipo de cambio y liquidez de mercado en las pantallas de negociación de la City. Estudiar detenidamente los horizontes de permanencia patrimonial antes de tomar decisiones de inversión en plataformas de negociación es un paso indispensable para resguardar el capital ante posibles correcciones macroeconómicas en las próximas ruedas operativas de la región.