Por primera vez, los pagos con QR superaron los 100 millones de operaciones mensuales. El dato no es una anécdota estadística: representa un cambio estructural en cómo los argentinos mueven su dinero.
Este salto refleja un giro profundo. Escanear un código pasó de una novedad tecnológica a convertirse en el método más usado para pagar en comercios, priorizando velocidad y simplicidad por sobre billetes o tarjetas físicas.
Por qué 100 millones de pagos con QR es un punto de inflexión
El último Informe de Pagos Minoristas del Banco Central (BCRA) lo confirma:
- Se registraron 102,5 millones de Pagos con Transferencia (PCT) vía QR, por $2,4 billones en mayo
- Representa el 98,8% de todos los PCT realizados ese mes: 103,7 millones ( 64%)
- La cantidad de pagos creció 66,1% interanual (frente a 61,7 millones)
- El volumen avanzó 115% en términos nominales (versus $1,1 billones)
Si bien las 100 millones de transacciones constituyen un hito por la "cifra redonda", atravesar ese umbral implica mucho más dentro de la arquitectura de los pagos digitales. Para Diego Kupferberg, analista de Banca & Fintech de Taquion, esto "indica que la tecnología dejó de ser un producto para early adopters y se convirtió en infraestructura crítica".
"Es el punto en que los comportamientos cambian de manera irreversible: cuando pagar con QR es más fácil que buscar billetes, la ecuación se invierte y el efectivo pasa a ser la excepción. Ese punto de inflexión ya pasó", remarca.
Subraya que "la tecnología no se impuso por decreto. Se expandió porque Mercado Libre, a través de su billetera virtual, jugó fuerte para introducirla en el ecosistema comercial del país, mucho antes de que existiera una normativa de interoperabilidad".
"La compañía extendió su red de códigos propietarios entre pequeños negocios, kioscos y ferias, y educó a vendedores y consumidores en una dinámica intuitiva: mostrar o escanear un cuadradito, confirmar el monto, listo", añade.
Por eso, considera que cuando en diciembre de 2020 el BCRA lanzó Transferencias 3.0 para potenciar los pagos digitales abiertos y universales y lograr una mayor inclusión financiera, "encontró un terreno ya cultivado".
"La regulación de interoperabilidad obligó a que cualquier billetera pudiera leer cualquier QR, pero la cultura de este medio de pago ya estaba arraigada, en buena medida gracias a ese despliegue pionero. El regulador no inventó el hábito: lo universalizó", asegura.
Francisco Chaves del Valle, consultor fintech y docente de ITBA, enfatiza que quebrar esa barrera "tiene un significado que va mucho más allá del volumen; marca la consolidación de un modelo argentino de pagos digitales basado en tres pilares":
- Una fintech que aceleró la adopción masiva
- Una regulación del Banco Central que impulsó la interoperabilidad
- La integración entre bancos y billeteras digitales (competencia cooperativa)
"La competencia ya no pasa por imponer una aplicación única, sino por ofrecer la mejor experiencia sobre una infraestructura compartida. Ese equilibrio entre innovación privada e interoperabilidad regulada explica por qué el QR se convirtió en el principal medio de pago móvil presencial en Argentina", resalta.
Christian Balatti, Country Manager de Stefanini Argentina, sostiene que "pasar los 100 millones de operaciones con QR y haberse multiplicado por 5 en los últimos años implica un paso más allá de la adopción" y remata: "El QR se volvió estructural en el ecosistema de pagos".
"Un dato clave es que que el ticket promedio del QR viene cayendo: de $24.000 en abril a $23.414 en mayo. Esto no es malo, todo lo contrario. Significa que se metió en la cotidianeidad: en el café, el kiosco y la verdulería. Cuando una tecnología de pago conquista lo cotidiano y de bajo monto, ya ganó la batalla cultural; no hay vuelta atrás", ratifica.
En su visión, se impuso "porque llegó primero como novedad, se democratizó gracias a Transferencias 3.0, es gratis para el usuario, anda en cualquier teléfono y, además, le sale barato al comercio".
Pagos con QR: lo que viene
Kupferberg sostiene que "no tiene techo" en Argentina y vincula esto a "la expansión en el transporte público" con el esquema VQR (Viaje con QR) habilitado hace poco más de un año, que, según su mirada, "agrega una nueva capa de volumen".
"En marzo del 2026 ya se registraban 24 millones de viajes mensuales con QR en colectivos y subtes. Si esa cifra se consolida y escala, el impacto sobre el total de operaciones QR será significativo", expresa el analista.
A eso suma que "el QR interoperable ya alcanza el 5% del total de tarjetas de crédito en cantidades, una participación que hasta hace dos años era inexistente", señala.
Por eso, entiende que "la pregunta ya no es si el QR va a seguir creciendo, sino a qué velocidad lo hará. Con 100 millones de operaciones por mes, ya no es una promesa de inclusión financiera. Es el sistema nervioso central de los pagos en Argentina", sentencia.
En tanto, Francisco del Valle pone en números esa expectativa. "Si la tendencia continúa, durante los próximos 12 meses podríamos alcanzar el próximo hito de 120 millones de pagos mensuales y el crecimiento del QR en comercios de mayor ticket promedio", concluye el experto.