El tipo de cambio oficial mayorista acumula en junio una suba de $69, equivalente a 4,8%, mientras que el dólar minorista avanza 65 pesos o 4,5% en el mismo período.
El tipo de cambio pasó de $1.410 a fines de mayo a $1.480 en la actualidad, una depreciación del peso que rompe meses de relativa estabilidad y ubica al dólar en su nivel más alto desde enero.
En lo que va de 2026, sin embargo, el aumento total es de apenas 1,5%, frente a una inflación acumulada de 14,7% hasta mayo, lo que muestra que el peso aún se ubica en terreno de apreciación real en términos del año completo.
La suba de junio tiene múltiples causas y ninguna de ellas es aislada: confluyeron factores locales de oferta, un contexto internacional adverso para las monedas emergentes y una moderación en la intervención del Banco Central que dejó al mercado más expuesto a la dinámica de flujos.
Un informe de Econviews indicó que el tipo de cambio empezó a subir tras varios meses de estabilidad y alcanzó la zona de $1.460, y que las compras del Banco Central pasaron de USD 138 millones diarios en abril-mayo a USD 79 millones en junio.
La desaceleración de la acumulación de reservas no implica, por ahora, una crisis de liquidez cambiaria, pero sí marca un punto de inflexión respecto del ritmo que había sostenido la autoridad monetaria durante los primeros cinco meses del año.
Por qué bajó la oferta del agro y cuánto impacta en el tipo de cambio
El sector agropecuario liquidó casi u$s200 millones menos por semana en junio respecto de mayo, lo que redujo la oferta mensual de divisas de oleaginosas y cereales de u$s2.700 millones a u$s1.800 millones entre ambos meses.
La estacionalidad de la liquidación agrícola explica buena parte de esa caída: cerca de 40% de las ventas del campo se concreta antes de junio, cuando los productores pagan fertilizantes y labores, y a partir de ese punto los ritmos de liquidación se moderan naturalmente.
Los productores ya no están "apretados para liquidar" y venderán divisas a medida que necesiten invertir, algo que reduce la oferta estructural de dólares en el segundo semestre respecto del primero.
A eso se sumó la depreciación del Real brasileño de 3,3% en junio y el fortalecimiento global del dólar, medido por el Dollar Index que avanzó 2,6% en el mes, en un contexto donde la Reserva Federal ajustó sus proyecciones de tasas.
El pago del aguinaldo, que muchos argentinos históricamente eligen dolarizar, también sumó presión adicional sobre la demanda en el Mercado Libre de Cambios durante las últimas semanas de junio.
El resultado fue un mercado con menos dólares del campo, más demanda de cobertura y un BCRA que decidió no compensar toda esa brecha con intervenciones directas.
El BCRA compró la mitad que en mayo: qué significa para las reservas
La autoridad monetaria acumula compras por u$s1.296 millones en junio, un monto inferior respecto a los más de u$s2.500 millones adquiridos de forma mensual en abril y mayo.
En el acumulado del año, el Banco Central suma u$s11.000 millones en el primer semestre, algo que le permite mostrar uno de los ritmos de acumulación más altos de los últimos años, aunque la desaceleración de las últimas semanas plantea una pregunta central sobre el segundo semestre.
Las reservas brutas ascendieron a u$s46.961 millones al cierre de la última jornada, con una pérdida semanal de u$s407 millones y una caída mensual de u$s1.230 millones, tras haber alcanzado en mayo el nivel más alto de los últimos siete años.
El BCRA adoptó en paralelo una estrategia complementaria: la venta de bonos dollar linked —atados a la evolución del tipo de cambio— para canalizar parte de la demanda de cobertura a través de esos instrumentos y no directamente sobre el dólar al contado, limitando así la presión sobre el Mercado Libre de Cambios.
Al 22 de junio, toda la curva dollar linked representaba 76% del total de cobertura cambiaria, con un total de u$s10.512 millones.
La estrategia funcionó como amortiguador pero no alcanzó para detener la tendencia alcista del tipo de cambio.
Las Obligaciones Negociables cayeron un 62%: el otro factor que explica la suba del dólar
El financiamiento en dólares vía Obligaciones Negociables (ONs) y préstamos bancarios también se redujo drásticamente durante junio, pasando de u$s3.600 millones en abril y u$s2.600 millones en mayo a apenas u$s1.400 millones en el último mes, una caída de 62% respecto al pico de abril.
La desaceleración obedeció principalmente a menores colocaciones a residentes (-u$s700 millones), mientras que las colocaciones en el exterior cayeron u$s400 millones.
A nivel sectorial, las empresas energéticas contrajeron en u$s600 millones su oferta de ONs nuevas entre junio y mayo, mientras que los estados provinciales, que habían licitado u$s500 millones en mayo, no salieron al mercado en junio.
Reactivar ese flujo sumaría oferta de divisas, aunque al momento no hay grandes anuncios de nuevas colocaciones que permitan anticipar un rebote inmediato.
La liquidez del sistema está bajando y los préstamos en dólares serán más acotados en la segunda mitad del año, mientras las empresas apuran colocaciones de deuda antes de una eventual suba de tasas en Estados Unidos.
La combinación de menor oferta del campo, menos emisión de ONs y un contexto internacional adverso explica en conjunto la aceleración del tipo de cambio durante junio.
Reservas y FMI: el desafío estructural que va más allá del mes
El escenario de los stocks es más complejo que el de los flujos. Las reservas crecieron u$s6.000 millones en el año —equivalente a 1 punto porcentual del PBI— pero siguen mostrando el menor cociente en relación al Producto de la región: Panamá, el segundo en la lista, tiene casi 1 punto porcentual más (7,9%), mientras que Bolivia y Ecuador, con índices de riesgo país similares al argentino, tienen 8,7% y 9,6% respectivamente.
El FMI señaló que las reservas deberían crecer u$s50.000 millones en los próximos dos años y medio para alcanzar el 85% de la métrica ARA (Assessing Reserve Adequacy), algo que implicaría que pasaran a representar 14,1% del PBI, ubicándose en línea con la media regional de 14,6%.
El economista Juan Carlos de Pablo relativizó la preocupación: sostuvo que la Argentina está lejos de verse obligada a que el Banco Central tenga que vender reservas, y que con el actual nivel de superávit están "prácticamente asegurados los pagos de deuda hasta 2027".
En la misma línea, Ricardo Delgado, CEO de Analytica, descartó un escenario de devaluación brusca.
"Lo que veo es un dólar moviéndose con mayor libertad dentro de las bandas. Eso es saludable para la economía real y para el entramado productivo porque ayuda a descomprimir parte de los costos en dólares", apuntó.
Qué espera el mercado para el segundo semestre: proyecciones y escenarios
Los analistas que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ubican el tipo de cambio oficial mayorista en $1.658 para diciembre, un 13,45% por encima del nivel actual, lo que implicaría que el dólar habría subido alrededor del14% en 2026, por debajo de una inflación que el propio REM proyecta en 19,9%.
El mercado local estima que el dólar mayorista se ubicará en $1.469,5 para fines de junio y en $1.636 para fines de año, mientras que desde PPI destacaron que "la presión cambiaria no perfila a ceder en el corto plazo".
La consultora Econviews consideró que el movimiento observado en junio "se adelantó" respecto de lo previsto, pero descartó disrupciones: anticipa un dólar "que va a ir moviéndose un poco más, pero nada disruptivo", con el Gobierno acompañando esa dinámica con acumulación de reservas, venta de cobertura cambiaria y una tasa de interés algo más alta.
El techo de la banda cambiaria se ubica actualmente en $1.790, lo que deja un margen del 22,5% desde el tipo de cambio actual antes de que el BCRA esté obligado a intervenir vendiendo divisas.
Para el segundo semestre, el saldo comercial se estima por debajo de la mitad del primero, en torno a u$s6.000 millones, dado que la oferta del campo seguirá siendo alta pero los productores ya no estarán "apretados para liquidar".
El cuadro de situación es de mayor volatilidad cambiaria que en el primer semestre, pero dentro de un régimen de bandas que el Gobierno ha mostrado voluntad de defender con herramientas de política monetaria y fiscal.