Puntos importantes
Entre bancos y billeteras conviven similitudes y diferencias. Distancias regulatorias, con la disputa por las cuentas sueldo como último round, incluso en el Congreso, y una competencia feroz por captar la atención y la principalidad del usuario.
Sin embargo, hay un terreno donde todo eso queda a un costado y los jugadores de la industria "se abrazan" en pos de una causa común. Desde hace tres años, comparten una 'misma mesa' por una problemática que ninguno puede resolver solo: los fraudes.
Esa 'mesa' se llama Central de Prevención de Fraude, una infraestructura del Sistema Nacional de Pagos administrada por COELSA, que opera desde 2022 y concentra todos los casos del país. Esta base única habilita a todos los integrantes del ecosistema financiero a registrar y consultar operaciones potencialmente fraudulentas.
Su objetivo es colaborar en la reducción del fraude, promover la cooperación entre las entidades y preservar la integridad del sistema financiero argentino, que se ha transformado en los últimos años.
Mientras los usuarios realizan transferencias o pagar con QR, por ejemplo, detrás corre un esquema que interviene las 24 horas, los 7 días de la semana, hoy con la inteligencia artificial como gran "motor".
Es que el monitoreo suma IA y modelos analíticos capaces de procesar enormes volúmenes de datos en tiempo real. Así, logra identificar patrones y tendencias que puedan anticipar riesgos presentes o futuros y disparar alertas en fracciones de segundo.
Esto es, en otras palabras y en los hechos, una verdadera "muralla" invisible levantada entre entidades que en el día a día compiten, pero que comprenden que, para los delincuentes, no existen diferencias entre bancos, billeteras u otros proveedores de servicios de pago.
Las cifras que revelan el alcance de la Central de Prevención de Fraude
En la actualidad nuclea a 117 entidades receptoras. Solo en 2025, el CPF acumuló 348.268 registros, con 20.720 casos confirmados de fraude aportados por 69 entidades. Además, esta solución motivó que, solo en el último año, 68 bancos y fintech introdujeran modificaciones en sus sistemas de seguridad. Así lo revela el último Reporte de Sustentabilidad publicado por COELSA.
Esto no es un dato menor si se considera el actual boom de los pagos digitales. Según cifras de COELSA, 2025 cerró con:
- 322.011.405 cuentas bancarias y no bancarias ( 22,74% interanual)
- Distribuidas entre 181.606.422 de CBU ( 16,99%) y 140.404.983 de CVU ( 31,08%)
- Un argentino promedio tiene cuentas en ocho entidades: cuatro con CBU y cuatro con CVU
- Se procesaron más de 18.700 millones de transacciones ( 13% interanual)
- Las transferencias inmediatas alcanzaron 5.960.106.718 operaciones ( 24%)
- Los pagos con transferencia vía QR se duplicaron: saltaron de 350.279.603 a 714.926.811 ( 104,10%)
Más operaciones y mayor volumen implican, también, más "superficie de ataque" para el fraude. Ahí aparece la razón por la que el sector decidió abrir y compartir sus datos, que para cada entidad constituye un activo propio y valioso, en pos de un bien común: que de un caso puntual o de una serie de patrones surjan respuestas orientadas, sobre todo, a que el usuario tenga su dinero siempre protegido, ya sea que lo guarde en un banco o en una fintech.
Atilio Velaz, CEO de COELSA, resalta a iProUP el rol de la compañía de "garantizar el funcionamiento de una plataforma que permite a bancos y billeteras compartir información relevante para fortalecer la prevención del fraude en todo el ecosistema".
Por qué competidores feroces terminan compartiendo la misma base de datos
Para Diego Kupferberg, experto en desarrollo de negocios digitales, las cifras de la CPF son más que un "hito de seguridad". Sostiene a iProUP que se trata de "la confirmación de que el ecosistema de pagos argentino cruzó un umbral estructural".
En esa línea, subraya que, por primera vez, players con marcos regulatorios distintos reconocieron que el fraude "es un riesgo sistémico que no puede gestionarse de forma individual".
También remarca que el diferencial no pasa por el uso de inteligencia artificial, que ya se considera un commodity, "sino que opera en el 'punto de compensación', donde todas las transacciones pasan sí o sí, independientemente de quién las origina".
"COELSA Prevent es un servicio potenciado por IA que las entidades financieras pueden combinar con sus propios sistemas para reducir los intentos de fraude, con una eficacia altísima", celebra. Y plantea un interrogante: "¿Por qué competidores que se pelean por el mismo cliente terminan compartiendo la misma base de datos de amenazas?". Velaz responde de manera categórica: "Porque el fraude afecta a todo el ecosistema".
Según el ejecutivo, "los delincuentes no distinguen entre bancos, billeteras u otros proveedores de servicios de pago, buscan aprovechar cualquier vulnerabilidad disponible. La competencia puede convivir con la colaboración".
"Cada actor mantiene su propuesta de valor y compite en el mercado, pero cuando se trata de proteger a los usuarios, compartir información bajo reglas comunes beneficia a todo el sistema. Es un claro ejemplo de cómo la cooperación puede generar un impacto positivo sin afectar la competencia", afirma.
En esa línea, aclara que el esquema de monitoreo impulsado por IA no reemplaza la autonomía de cada jugador. "Cada entidad mantiene sus propios mecanismos de análisis y decisión, pero la inteligencia colectiva amplía la capacidad para detectar riesgos y responder con mayor rapidez", indica.
Y agrega que, frente al fraude, "la colaboración es una herramienta fundamental para proteger a las personas y fortalecer la confianza en los medios de pago digitales".
Los tres pilares que sostienen la alianza entre bancos y billeteras
Kupferberg identifica tres puntos clave que explican por qué esta alianza entre bancos y billeteras resulta tan relevante. El razonamiento se apoya en una "lógica encadenada":
- Más seguridad, más confianza: si los usuarios perciben que una transferencia por QR es tan segura como un pago con tarjeta –con chargeback y red de soporte detrás–, la adopción sigue su curso. De lo contrario, el efectivo tendría un revival.
- Más confianza, más adopción: durante 2025 se procesaron más de 6.000 millones de transferencias inmediatas y más de 700 millones de pagos con códigos QR, lo que consolida nuevas formas de interacción financiera. Ese crecimiento indica que el umbral de confianza ya fue superado en varios segmentos
- Más adopción, más necesidad de seguridad: a medida que sube el volumen, el fraude individual deja de ser un problema puntual de cada entidad y pasa a ser una amenaza para la estabilidad de todo el riel
"Los mismos que pujan por la cuenta sueldo o por el usuario desbancarizado terminan 'sentados en la misma mesa' porque el fraude, a diferencia del cliente, no respeta fronteras entre CBU y CVU", concluye el experto.