La Eurocámara avanzó en el proceso legislativo que busca habilitar la creación del euro digital, una moneda emitida por el Banco Central Europeo (BCE) que busca modernizar el sistema de pagos en la Unión Europea y reducir la dependencia de plataformas privadas como Visa y Mastercard.
El avance se produjo tras la aprobación en comisión de un paquete de normas clave que ahora deberá ser debatido en el pleno del Parlamento Europeo, en un paso considerado decisivo dentro del proceso regulatorio.
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia del bloque para reforzar su soberanía financiera y adaptarse a los cambios en los hábitos de consumo, donde los pagos digitales ganaron terreno frente al efectivo.
El euro digital funcionará como una versión electrónica de la moneda común, respaldada directamente por el BCE y pensada para su uso en transacciones cotidianas.
De acuerdo con el diseño impulsado por la autoridad monetaria europea, el sistema permitirá realizar pagos tanto en línea como sin conexión a internet, con el objetivo de garantizar su uso en toda la región.
Uno de los ejes centrales del proyecto es ofrecer una alternativa pública a los sistemas de pago dominados por actores privados globales, algo que en Bruselas consideran clave para fortalecer la autonomía estratégica del bloque.
El euro digital podría cambiar la forma de pagar en Europa
El debate en el Parlamento incluyó preocupaciones del sector bancario, que teme posibles impactos en los depósitos y en el rol tradicional de las entidades financieras dentro del sistema.
Para mitigar esos riesgos, el diseño del euro digital contempla límites de tenencia y un esquema de distribución a través de bancos y entidades reguladas, que cumplirán un rol central en su funcionamiento.
Otro punto en discusión es el impacto sobre la privacidad de los usuarios, un aspecto que ha generado cuestionamientos y ajustes en distintas etapas del proyecto legislativo.
Pese a las diferencias, el consenso político en torno a la necesidad de avanzar con un instrumento digital europeo permitió destrabar el expediente tras meses de negociaciones.
Si el proceso continúa sin demoras, el euro digital podría comenzar su fase de implementación piloto en los próximos años, aunque su entrada en circulación aún depende de nuevas rondas de negociación entre las instituciones europeas.
Con este avance, la Unión Europea busca posicionarse en la próxima etapa de evolución del dinero, en un contexto global marcado por la digitalización de los pagos y la competencia entre sistemas financieros públicos y privados.