La historia bursátil de SpaceX dura apenas días, pero ya tiene forma de montaña rusa. La empresa de Elon Musk debutó en Wall Street el 12 de junio con un precio de apertura de u$s150 por acción, y en pocas jornadas escaló hasta rozar los u$s226 el 16 de junio, una ganancia de casi dos tercios sin que la compañía hubiera presentado siquiera sus primeros resultados como empresa cotizada.
Pero lo que sube rápido suele bajar igual de rápido. El lunes, la acción se desplomó alrededor de 16% en una sola sesión, y cerró a u$s154,63 tras acercarse a su precio de apertura.
En tres jornadas, SpaceX perdió más de u$s600.000 millones de valor de mercado, una cifra difícil de dimensionar, equivalente a borrar de un plumazo el valor de varias empresas enteras del índice.
Hoy SpaceX cotiza más de 30% por debajo de su máximo y apenas 3% por encima de su precio de apertura. Su valoración ronda los u$s2 billones, cifra que la posiciona como la séptima empresa más valiosa del mundo, por debajo de Taiwan Semiconductor.
La misma compañía que la semana pasada superó momentáneamente a Amazon y Microsoft, hoy enfrenta preguntas incómodas sobre si su precio real era el del pico o es el de ahora.
Comprar "relato" en lugar de realidad
Para entender qué pasó, hay que entender qué estás comprando realmente cuando comprás una acción como SpaceX. Y acá el analista financiero Iván Bolé aporta la explicación más clara.
"Había gran expectativa acerca de SpaceX, mucho bombo y platillo, la gente quería invertir. No te voy a decir que no me pasó por la cabeza, porque la verdad que es una empresa interesantísima", reconoce Bolé.
Pero advierte sobre la naturaleza de este tipo de inversiones: "Con toda la temática de IA y lo que le pasa a Bitcoin, se consolidó en mi cabeza la noción de lo que implican estas inversiones en relatos: reconocerle el valor de lo que va a llegar a ser y no de lo que es. Y hay un poco de eso en esta empresa".
La distinción es fundamental para cualquiera que recién empieza a invertir. Hay empresas cuyo precio refleja lo que ganan hoy, y empresas cuyo precio refleja lo que el mercado imagina que van a ganar en el futuro.
SpaceX es claramente del segundo tipo. Bolé lo matiza con honestidad: "Obviamente hay cohetes, salen, ponen satélites en el aire, eso está ocurriendo y sigue avanzando. No es todo relato, no es un sueño, no está fondeando un experimento."
"Pero lo que va a entregar todavía está muy en el futuro por hacerse. Entonces estás comprando más que nada relato, capacidad, posibilidad", agrega el experto.
Esa es la primera lección práctica: cuando comprás SpaceX a estos precios, no estás pagando por lo que la empresa factura hoy, sino apostando a lo que podría facturar dentro de años. Y esa apuesta puede salir bien o mal.
El "pump and dump" y cómo los grandes le vendieron a los chicos
El segundo concepto que todo inversor principiante debería conocer, y que Bolé describe con precisión, es la mecánica de lo que ocurrió en estos días.
"Desde esa perspectiva parecería que se dio lo que en el mercado estábamos leyendo, que es el offload, la descarga", explica el analista.
"Los inversores grandes capturaron el interés de los pequeños, tomaron esa subida. Este fue un primer round nada más. En un primer round la subieron, hubo mucho interés, descargaron (es decir, vendieron) y el precio no resiste tanta oferta. Y ahí tenés cómo la gente perdió muchísimo dinero."
Traducido para quien recién arranca, el patrón "pump and dump" (inflar y descargar) ocurre cuando el entusiasmo lleva el precio muy arriba, los grandes jugadores aprovechan esa euforia para vender sus posiciones a los inversores minoristas que llegan tarde, y cuando esa ola de ventas golpea, el precio se desploma.
Los que compraron en el pico (generalmente los pequeños ahorristas seducidos por el "bombo y platillo") son los que se quedan con las pérdidas.
No significa necesariamente que haya habido una maniobra ilegal ni nada parecido. Es una dinámica de mercado conocida que se repite en activos con mucho relato y poco historial, desde criptomonedas hasta las llamadas "meme stocks".
Los factores que mueven el precio
Acá viene la parte más técnica pero crucial para entender por qué SpaceX es tan volátil. Hay dos factores que cualquier inversor debe vigilar, y Bolé los señala con claridad.
El primero es el "free float", es decir, el porcentaje de acciones realmente disponibles para comprar y vender.
"Solo cotiza un porcentaje, tengo entendido que son el 4%, que es nada", apunta Bolé. Cuando hay tan pocas acciones circulando, cualquier movimiento de compra o venta tiene un impacto enorme en el precio.
Es lo que permitió que la acción subiera tan rápido (poca oferta frente a mucha demanda) y también lo que la hace caer con la misma violencia cuando esa demanda se enfría.
El segundo factor son los "desbloqueos" de acciones, y es el que más conviene tener en el radar para los próximos meses. Los inversores originales y los insiders de la empresa tienen sus acciones "bloqueadas" durante un tiempo tras la salida a bolsa.
Cuando esos bloqueos vencen, una avalancha de acciones nuevas sale al mercado, aumentando la oferta y presionando el precio a la baja. En el caso de SpaceX, hay un desbloqueo del 20% de las acciones de insiders previsto para agosto, tras los primeros resultados, más liberaciones adicionales programadas para fines de ese mes y septiembre.
"Hay que ver qué pasa con los desbloqueos, parecido a lo que le pasa a las criptos", advierte Bolé, trazando un paralelo que cualquier seguidor del mercado cripto reconocerá. Cuando se libera oferta nueva de golpe, el precio suele sufrir.
Mejor esperar antes de subirse
Si buscas una señal clara de compra, la respuesta honesta de Bolé es que todavía no la hay. Y esa honestidad es, en sí misma, el consejo más valioso.
"Este es un camino que recién inicia; me parece que es muy temprano todo, es muy difícil", reconoce el especialista.
"Lo único que se podía pronosticar era este pump and dump. Ahora tenemos que esperar, tenemos que ver qué pasa", sostiene.
Su recomendación es contundente y va a contramano del entusiasmo: "Lo que conviene es esperar a que recorra kilómetros y que nos muestre un poco su rumbo. Total, si tiene el futuro promisorio que promete, siempre hay tiempo para subirse y agarrar tramos hacia arriba."
Pasando en limpio: si una empresa es realmente buena a largo plazo, va a haber muchas oportunidades de entrar más adelante, con más información y menos volatilidad. La presión de "no quedarse afuera" es justamente lo que lleva a comprar en los picos.
Bolé incluso advierte sobre un riesgo mayor en el contexto actual: "Si, como a veces está insinuándose de manera silenciosa, puede venir un agotamiento del mercado, va a sufrir mucho esta acción, va a sufrir mucho."
"Me parece que en este momento está como a destiempo. Hablar de una entrada queda a destiempo y con varios nubarrones", concluye. En un mercado donde Bitcoin cae y el apetito por el riesgo se enfría, una acción tan dependiente del entusiasmo como SpaceX es de las más expuestas.
La historia de estas primeras jornadas es, en el fondo, una clase magistral gratuita sobre cómo funcionan los mercados. El relato infla el precio, los grandes venden en el pico, los pequeños compran tarde, y la realidad termina poniendo las cosas en su lugar.
Que SpaceX tenga o no un futuro brillante es una pregunta que solo el tiempo (y los resultados que la empresa todavía no presentó) van a responder.