La Unión Europea prepara una reforma integral de su sistema bancario que podría cambiar la forma en que operan los bancos dentro del bloque.

El plan, que se concretaría en el primer trimestre de 2027, busca eliminar las barreras que hoy impiden que las entidades financieras trabajen con fluidez entre los distintos países miembros.

Un borrador de la Comisión Europea advierte que "el mercado bancario de la UE sigue fragmentado y se ha vuelto excesivamente complejo en determinadas áreas". El documento será presentado el próximo 15 de julio y servirá como hoja de ruta para los cambios que se vienen, informó Euronews.

En la práctica, la fragmentación significa que un banco con presencia en varios países europeos todavía enfrenta regulaciones distintas en cada uno, lo que encarece sus operaciones y limita su capacidad de ofrecer mejores condiciones a sus clientes.

Según el propio informe, esa complejidad hace que "los hogares y las empresas paguen más por el crédito de lo que deberían".

La reforma se estructura en torno a tres ejes centrales:

Entre las medidas concretas, el borrador propone facilitar el movimiento de capital y liquidez entre Estados miembros y mejorar los mecanismos de gestión ante quiebras bancarias. Se trata de herramientas clave para que el sistema financiero europeo funcione de manera más integrada, similar a como opera la banca en Estados Unidos.

Otro punto central del documento es la reducción de la dependencia de bancos con sede fuera de la UE. Bruselas quiere que el propio sistema financiero del bloque esté en condiciones de financiar prioridades estratégicas como la defensa, la transición digital y la agenda verde.

La reforma llega en un momento de fuerte presión inversora. Un estudio de la consultora Oliver Wyman para la Federación Bancaria Europea estimó que el bloque necesita €1,4 billones adicionales por año en inversión, casi el doble de los €800.000 millones que había identificado el informe de competitividad de Mario Draghi en 2024.

La Comisión Europea también deja en claro que los cambios en la banca deben avanzar en paralelo con una mayor integración de los mercados de capitales europeos, cuyas negociaciones continúan en Bruselas con el objetivo de cerrar un acuerdo antes de fin de año.

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