El consumo sigue sin recuperarse. Según un relevamiento de la Universidad de Palermo (UP), el gasto privado retrocedió 0,3% respecto de abril y cayó 2,2% en la comparación interanual. Entre enero y mayo, la baja acumulada alcanzó el 1,8%.
El deterioro también se refleja en la percepción de las empresas. Según la última Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC, el 62,6% de los supermercados y autoservicios mayoristas considera que la escasa demanda limita sus posibilidades de crecimiento.
Tres meses atrás, esa preocupación alcanzaba al 54,5% de las empresas.
Entre los distintos indicadores que siguen la evolución del consumo aparecen señales de enfriamiento en varios sectores.
Uno de los casos más notorios es el de la carne vacuna, cuyas ventas acumulan diez meses consecutivos de caída. En abril registraron un descenso interanual del 13%.
La carne aviar también mostró una contracción, aunque más moderada, de 2,5%. En cambio, la carne porcina mantuvo una dinámica positiva, con un crecimiento de 6,2% frente al año pasado y una suba acumulada de 11% en el primer cuatrimestre.
Once indicadores confirman el freno generalizado al gasto
El freno al consumo no se limita a los productos masivos. Distintos indicadores vinculados a la actividad económica muestran que los hogares siguen postergando gastos y manteniendo una actitud cautelosa frente a las compras:
- La recaudación real de IVA cayó 3% interanual en mayo y acumula una baja de 2,3% en 2026
- Las compras con tarjeta de crédito descendieron 3,5% en términos reales
- Los despachos de cemento en bolsa, vinculados a obras pequeñas y refacciones, retrocedieron 8,3% frente a mayo de 2025
- El patentamiento de autos cayó 26,2% interanual y sumó su cuarta baja del año
Las motos aparecen como una de las pocas excepciones, con un crecimiento del 26% interanual en mayo, aunque los datos muestran una desaceleración respecto de meses anteriores.
El recorte en el consumo también alcanzó a las actividades de ocio. Después del repunte que se vio a comienzos de año, los últimos registros muestran una pérdida de dinamismo.
En abril, el consumo en restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires cayó 2,9% interanual. A eso se suma una baja cercana al 20% tanto en la asistencia a salas de cine como en el gasto realizado en patios de comida de centros comerciales durante marzo.
Las empresas anticipan más ajustes y congelan contrataciones
Este escenario también impacta en las decisiones de las compañías.
Solo el 2,2% de los supermercados espera aumentar sus pedidos a proveedores durante los próximos tres meses, un 15,4% prevé reducirlos y más de ocho de cada diez anticipan que mantendrán los niveles actuales.
En materia laboral, las expectativas tampoco son alentadoras. Apenas el 1,1% de las empresas proyecta incorporar personal, mientras que el 18,7% evalúa realizar recortes.
Si bien existe algo más de optimismo sobre la evolución de los próximos meses, la mayoría de las empresas y comercios no esperan grandes cambios. Cerca del 70% considera que la situación comercial seguirá prácticamente igual durante el trimestre junio-agosto.