El Banco Central lanzó una herramienta que modifica las reglas del juego para las cuentas digitales. Las entidades podrán radicar las cuentas abiertas de forma online en sucursales de cualquier punto del país, sin importar dónde viva el cliente.
La Comunicación "A" 8444 autoriza a los bancos a asignar una caja de ahorro, cuenta sueldo o cuenta corriente en una filial de cualquier municipio o provincia. La disposición apunta a que las firmas financieras reubiquen esos productos según la presión impositiva.
Qué cambia con la nueva medida del Banco Central
El objetivo del BCRA es que el sistema pueda optimizar su carga tributaria en medio de la pulseada entre el Gobierno Nacional, provincias y municipios por el peso fiscal que recae sobre el sector, con eje central en Ingresos Brutos, y que tiene impacto en distintas variables, principalmente en los préstamos, en medio de una morosidad récord que choca con la meta del sector de expandir el crédito en el país.
La nueva reglamentación establece cuatro puntos clave:
- Las cuentas que sean abiertas de forma digital, como sucede hoy en la mayoría de los casos, podrán ser radicadas por la entidad en cualquier sucursal del país
- El banco podrá tomar un cliente, por ejemplo, en La Pampa (alícuota sobre Ingresos Brutos del 9,10%) y radicar su cuenta en Santiago del Estero (IIBB de 3%)
- Esto aplica a cajas de ahorro, cuentas sueldo, cuentas especiales y cuentas corrientes. Vale para personas físicas y jurídicas, siempre que se abran vía app o web
- La única obligación de la entidad es informar al cliente qué sucursal le asignó al momento de la apertura. Nada más
Con esta medida, el BCRA permite que la tecnología y la digitalización de la economía entren a jugar también en la batalla impositiva. Los bancos podrán, de esta manera, operar como lo vienen haciendo desde hace varios años las billeteras virtuales, que no soportan el ancla de las sucursales físicas.
Comisiones, trámites y reclamos: la nueva medida del BCRA genera dudas
La norma solo aborda esta cuestión con una fuerte impronta técnica y bancaria. Mientras, los efectos prácticos y el impacto en usuarios quedan supeditados a la implementación que defina cada entidad. No hay precisiones, y hay varios puntos no menores. Por eso, desde el minuto cero de su publicación, surgieron interrogantes sobre qué ocurrirá con:
- Las comisiones por operar en una sucursal distinta a la de radicación (algunas entidades cobran recargos por retirar dólares en una filial diferente a la asignada en la cuenta)
- Las gestiones que todavía exigen presencialidad en la sucursal de origen
- Si el titular no quiere que le trasladen la cuenta, dado que la disposición favorece al banco y no necesariamente ofrece un incentivo para el usuario
- Casos de litigio, como sucesiones o reclamos ante Defensa del Consumidor, donde la jurisdicción competente queda en duda si el producto fue radicado en otra provincia
Christian Balatti, Country Manager de Stefanini Argentina, resume a iProUP la tensión de fondo: "Es una medida técnicamente entendible dentro de la pelea por la presión de Ingresos Brutos sobre bancos y servicios financieros, y las distintas provincias".
Pero agrega una advertencia: "Tiene un riesgo: que el sistema optimice impuestos hacia adentro y complique la vida del cliente hacia afuera".
"La oportunidad es buena si baja costos y mejora condiciones. El problema aparece si la radicación se vuelve invisible para el usuario, pero visible cuando tiene que pagar una comisión, hacer un trámite, explicar su situación fiscal o reclamar", enfatiza.
Jorge Larravide, experto en ecosistema financiero, coincide en que "la nueva comunicación está orientada a los bancos y no tanto a los clientes". Sobre los interrogantes que afloran, pone la lupa en los costos de operación entre sucursales y lo grafica con un caso concreto: un usuario que pretende extraer un monto importante en pesos o dólares desde una filial distinta a la de radicación de su cuenta.
"La entidad tiene que afrontar el costo logístico de movilizar el dinero de un lugar a otro. El punto es que ahora el que eligió la sucursal es el banco y no el cliente", plantea.
Para Balatti, lo central es que "la radicación de la cuenta no debería transformarse en una peor experiencia para el usuario" y cada banco, si decide radicar digitalmente una cuenta en otro distrito por conveniencia fiscal, debería "garantizar que eso no genere costos operativos adicionales ni fricciones artificiales, con mejores experiencias remotas, lo cual para el usuario sería un plus".
"Si un cliente vive en Córdoba y su cuenta queda radicada en una filial de Santiago del Estero, no tendría sentido que luego le cobren como 'otra sucursal' por una operación presencial que no eligió. Lo mismo con trámites que todavía tienen lógica presencial: cotitulares, poderes, comercio exterior, documentación societaria o gestiones especiales", añade.
"La medida moderniza la radicación, pero no resuelve automáticamente los procesos legacy de los bancos. Si la entidad se queda con el beneficio fiscal pero traslada la complejidad operativa al usuario, la medida va a generar reclamos", adelanta.
A su vez, marca un punto particularmente sensible vinculado con la posibilidad de que esto pueda "alejar al consumidor de su jurisdicción natural y dificultar un reclamo" en caso, por ejemplo, de estafas o ciberdelitos. "En relaciones de consumo, especialmente bancarias, el criterio protector del usuario y donde se produce el uso habitual debería pesar más que la conveniencia fiscal del banco", considera.
"Si el cliente vive en Mendoza y la cuenta fue radicada en otra provincia por decisión unilateral de la entidad, sería muy discutible que eso obligue al consumidor a litigar o reclamar lejos de su domicilio. En sucesiones, embargos, oficios judiciales o reclamos de Defensa del Consumidor, la medida puede generar zonas grises operativas", alerta.
Otra "tensión importante", según su lectura, pasa por qué sucede si el cliente no quiere que le radiquen la cuenta en otro punto del país. La norma contempla que el usuario pueda cerrarla en cualquier momento, acercándose a cualquier sucursal o vía homebanking, y que no se le pueden cobrar comisiones extra por eso.
Sin embargo, nada dice sobre una negativa que implique seguir vinculado a la entidad: si quiere continuar en su banco sin aceptar que la cuenta quede asentada en determinada provincia, no tiene margen de acción. O al menos no se especifica en la resolución, porque es una definición que solo puede tomar la propia entidad y que ejecuta por beneficio propio.
¿Qué gana el usuario si el banco decide radicar su cuenta en otra provincia?
Balatti toma ese punto y resume que, a su criterio, "la medida claramente beneficia primero al banco, no necesariamente al usuario. El BCRA exige informar la radicación, pero la norma no parece crear automáticamente un derecho del cliente a elegir sucursal".
"Entonces la pregunta comercial es: ¿qué recibe el cliente a cambio? Si el banco reduce su carga impositiva, debería haber algún traslado competitivo: menores comisiones y tasas, paquetes más baratos, mejores condiciones de crédito o beneficios concretos. Si no hay ventaja visible, para el usuario es una mudanza administrativa que no pidió, no entiende y eventualmente puede complicarlo", afirma.
Larravide añade que "la gran pregunta" que emerge "en qué se beneficia el cliente que su cuenta esté radicada en una dependencia o en otra teniendo en cuenta que, lejos de experimentar una mejora, puede ser hasta contraproducente".
"En tiempos de alta competencia en el sistema financiero, con una oferta enorme de bancos, fintech, billeteras, cripto y nuevos jugadores, si un cliente llega a sentirse perjudicado por esta medida es muy probable que decida migrar hacia otra entidad donde no se le presente esta problemática", concluye.