La esperada salida a bolsa de SpaceX generó una fuerte expectativa en Wall Street y colocó a la compañía aeroespacial en el centro de la atención de los mercados globales.
Aunque los primeros indicadores apuntaron a una apertura en torno a los u$s171 por acción, un 27% por encima del precio de la oferta pública inicial (IPO) de u$s135, el papel finalmente comenzó a cotizar en u$s150.
Pese a abrir por debajo de las previsiones iniciales, las acciones reaccionaron rápidamente al alza y llegaron a tocar un máximo intradía de u$s168.40, cifra que representó una suba cercana al 25% respecto del precio de salida de la IPO.
Con ese desempeño, la valoración bursátil de SpaceX superó momentáneamente los u$s2 billones, consolidando a la empresa como una de las firmas más valiosas del mercado estadounidense.
El avance también impulsó la participación accionaria de Elon Musk por encima del billón de dólares en valor teórico, elevando su patrimonio neto estimado a más de u$s1.3 billones.
Sin embargo, analistas recordaron que se trata de riqueza "en papel", sujeta a restricciones de venta, períodos de bloqueo para accionistas y a la volatilidad propia de los primeros días de cotización.
Cómo se explica el boom por SpaceX
La oferta pública de la firma de Musk recaudó aproximadamente u$s75.000 millones y estuvo acompañada por una demanda excepcional.
Según reportes de mercado, las órdenes institucionales superaron los u$s250.000 millones, mientras que la demanda total alcanzó unos u$s350.000 millones, convirtiendo a la operación en uno de los debuts bursátiles más grandes y esperados de la historia.
Antes del inicio de las operaciones, Nasdaq llevó adelante una subasta de descubrimiento de precios para equilibrar la oferta y la demanda, ya que se trata de un procedimiento habitual en las grandes salidas a bolsa.
El atractivo de SpaceX para los inversores se apoya en su liderazgo en lanzamientos espaciales reutilizables, el crecimiento sostenido de Starlink, sus contratos con organismos de defensa y el potencial de expansión en nuevas áreas vinculadas a la IA y la infraestructura orbital.
Además, cerca de 70% de las acciones asignadas a instituciones habrían quedado en manos de inversores de largo plazo y fondos soberanos, un factor que podría reducir la oferta disponible y aumentar la volatilidad en las próximas ruedas.
Con una flotación limitada, una demanda extraordinaria y con futuras compras por parte de fondos indexados y ETF, el debut de SpaceX se perfiló como uno de los debúts bursátiles más relevantes y seguidos de los últimos años.