Después de años de especulaciones, SpaceX finalmente cotiza en Wall Street. El desembarco bursátil de la compañía de Elon Musk no solo captó la atención de los grandes fondos de inversión: también despertó el interés de miles de argentinos que buscan sumarse a una de las apuestas tecnológicas más ambiciosas del mercado.
La pregunta ahora es cómo invertir en SpaceX desde Argentina, cuánto dinero se necesita y qué riesgos implica entrar en una acción que combina conectividad satelital, infraestructura espacial e inteligencia artificial.
En diálogo con iProUP, Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, explica que los inversores argentinos cuentan con dos caminos para acceder a la compañía.
El primero, y probablemente el más simple para el inversor minorista, es a través del CEDEAR de SpaceX, que permitirá comprar exposición a la empresa desde el mercado local, del mismo modo que hoy se operan compañías como Nvidia, Amazon o Microsoft.
La segunda alternativa es invertir directamente en la acción que cotiza en el Nasdaq. Para eso no es necesario abrir una cuenta en el exterior.
"Con solo activar esa opción en su plataforma local y fondearla, por ejemplo mediante CCL, ya quedan habilitados para comprar la acción en el Nasdaq desde Argentina", señala Vlassich.
En el caso de IOL, la operatoria se realiza mediante la Cuenta EE.UU., que permite transferir fondos vía dólar contado con liquidación (CCL) y operar directamente activos listados en Wall Street.
Por qué SpaceX despierta tanto interés
La expectativa alrededor de la compañía va mucho más allá del factor Elon Musk.
Mientras gigantes como Nvidia, Microsoft o Amazon están asociados a segmentos específicos del negocio tecnológico, SpaceX ofrece exposición a varios mercados de alto crecimiento al mismo tiempo. "Es un tres en uno tecnológico único", resume Vlassich.
- Starlink, la red global de internet satelital
- El negocio aeroespacial, donde la empresa domina buena parte del mercado de lanzamientos comerciales
- La apuesta por la inteligencia artificial a través de xAI
Para muchos inversores, esta combinación convierte a SpaceX en una de las historias de crecimiento más atractivas de la próxima década.
Riesgos que no conviene ignorar
SpaceX promete exposición a algunos de los negocios más atractivos del momento: conectividad satelital, infraestructura tecnológica e inteligencia artificial.
Sin embargo, detrás de esa promesa también aparecen una valuación exigente, pérdidas millonarias y un debut bursátil que podría estar marcado por una fuerte volatilidad.
Para Vlassich, el primer punto de atención es la valuación.
"La valuación de base, de aproximadamente u$s1,77 billones y un precio de referencia de u$s135 por acción, ya descuenta gran parte del potencial asociado a la inteligencia artificial. El margen de error es bajo", advierte.
En otras palabras, el mercado ya está pagando hoy buena parte de las expectativas de crecimiento futuro. Si la compañía no logra cumplirlas, cualquier decepción podría impactar de lleno en la cotización.
El segundo frente está en los resultados financieros. Aunque Starlink ya opera con rentabilidad, el grupo todavía muestra pérdidas consolidadas producto de las inversiones multimillonarias que exige su expansión.
Vlassich explica que SpaceX cerró 2025 con una pérdida neta cercana a los u$s4.900 millones y en el primer trimestre de 2026 amplió su pérdida operativa hasta los u$s1.900 millones.
Gran parte de ese rojo responde a la carrera por construir infraestructura para inteligencia artificial y al desarrollo de Starship, el megaproyecto espacial con el que Musk busca llegar a Marte.
"Solo xAI demandó más de u$s7.700 millones de inversión en un trimestre", agrega.
A eso se suma otro dato que los inversores seguirán de cerca: la desaceleración del crecimiento. Mientras los ingresos avanzaron 33% durante 2025, en el primer trimestre de 2026 el ritmo bajó al 15%.
El riesgo menos visible: la escasez de acciones
Además de los fundamentos del negocio, existe un factor puramente bursátil que podría generar movimientos bruscos en el precio.
Inicialmente apenas el 30% de las acciones estará disponible para negociación. Ese free float reducido podría provocar un fenómeno habitual en las grandes IPO: mucha demanda persiguiendo pocas acciones.
"El float acotado puede inflar artificialmente el precio durante los primeros meses", señala el ejecutivo de IOL.
Sin embargo, ese escenario podría revertirse más adelante. Entre el cuarto trimestre de 2026 y el primero de 2027 comenzará la liberación escalonada de nuevas acciones al mercado. Cuando eso ocurra, la oferta aumentará y la presión compradora que impulsó el precio en el debut podría perder fuerza.
"Hay que monitorear muy de cerca ese proceso porque podría generar volatilidad y correcciones en la cotización", concluye Vlassich.
¿Conviene comprar desde el primer día?
La gran pregunta es si conviene subirse al tren desde el primer día o esperar que baje la espuma.
Como suele ocurrir con las IPO más calientes de Wall Street, hay inversores que buscan capturar el impulso de las primeras ruedas y otros que prefieren esperar hasta que el mercado encuentre un precio más razonable.
Lo que está claro es que SpaceX difícilmente sea una acción para perfiles conservadores. Entre una valuación que llega con expectativas altísimas, el magnetismo de Elon Musk y una cantidad limitada de acciones en circulación, no sería extraño ver movimientos bruscos en los primeros meses.
Por eso, los especialistas recomiendan evitar compras impulsivas por FOMO (el miedo a quedarse afuera de la oportunidad) y definir de antemano cuánto riesgo se está dispuesto a asumir.