Argentina sumó un nuevo respaldo de Wall Street. La calificadora Standard & Poor's elevó la nota de la deuda soberana de largo plazo en moneda extranjera de CCC a B-, con perspectiva estable. Es la segunda agencia estadounidense que mejora la puntuación del país en apenas cinco semanas.
"Nueva mejora. Clasificaciones a largo plazo de Argentina elevadas a 'B-' por S&P", escribió el ministro de Economía, Luis Caputo, en su cuenta de X apenas se conoció la noticia.
El movimiento llega después de que Fitch Ratings tomara exactamente la misma decisión a principios de mayo. Moody's, la tercera gran calificadora, todavía mantiene una nota inferior: Caa1 con perspectiva estable.
S&P fundamentó la suba en tres pilares del plan económico de Javier Milei: el equilibrio fiscal sostenido, la acumulación de reservas del Banco Central y la baja progresiva de la inflación. Según la agencia, esa combinación redujo la vulnerabilidad económica del país y mejoró su posición de liquidez.
Las proyecciones del informe son optimistas. La calificadora estima un crecimiento del PBI de 2,7% para 2026 y cercano al 3% en los años siguientes. Para la inflación, prevé un promedio de 32% este año con una trayectoria descendente que la llevaría a 9% en 2029.
El desarrollo de los recursos energéticos no convencionales fue otro de los factores que pesaron en la decisión. Según S&P, sectores como minería, energía y agro lideran la recuperación, mientras que otras ramas de la economía todavía enfrentan dificultades.
Pero no todo fue elogio. La agencia advirtió que "es probable que persistan tensiones en los próximos 12 a 18 meses que podrían afectar la estabilidad económica". También señaló que el historial argentino de cambios bruscos de política económica "afecta la credibilidad y previsibilidad de las instituciones".
Aun así, S&P consideró que el Gobierno podría sortear esos desafíos sin caer en default ni en un canje de deuda forzado.
La nota sigue dentro del llamado "rango especulativo", pero la mejora tiene efectos concretos: podría abaratar gradualmente el costo de financiamiento del sector público y también del privado. El Gobierno ya viene colocando bonos en dólares en el mercado local y cerrando acuerdos con organismos internacionales y bancos globales para cubrir sus vencimientos.
Cuando Fitch mejoró la calificación el 5 de mayo, había destacado los mismos ejes: superávit fiscal, reformas económicas y compras de divisas acumuladas por más de u$s10.000 millones. También resaltó que la Argentina se convirtió en exportador neto de energía, lo que fortaleció su posición externa frente al shock global de precios.
Con dos de las tres grandes calificadoras alineadas en B-, el mercado ahora mira a Moody's para ver si completa la tríada de mejoras.