La llegada del aguinaldo vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que se repite cada semestre: ¿qué hacer con ese ingreso extra?
La respuesta no es la misma para todos y depende, en gran medida, de la situación financiera de cada persona y de cuánto riesgo esté dispuesta a asumir.
Para Vanesa Di Trolio, Business Manager de Reba, el primer paso es hacer una "radiografía" de la situación financiera y definir prioridades.
Si existen deudas, la recomendación es cancelarlas o reducirlas lo máximo posible. Lo mismo si hay gastos importantes que no pueden postergarse, como arreglos en la casa, el auto o alguna compra extraordinaria.
En esos casos, conviene aprovechar descuentos por pago al contado o, si el gasto es más adelante, poner la plata temporalmente en instrumentos de bajo riesgo para obtener algún rendimiento hasta el momento de usarla.
Pero, si no hay urgencias ni desembolsos extraordinarios "se puede pensar en distintas estrategias para darle un rumbo al aguinaldo maximizando sus rendimientos dependiendo de cuán agresivo o conservador quiera ser cada uno", agrega.
El perfil inversor marca el camino
"En un contexto económico dinámico, la tendencia del mercado se inclina cada vez más hacia la diversificación sin perder de vista el perfil inversor de cada persona", explica Di Trolio.
En ese sentido, para quienes eligen previsibilidad por encima de la rentabilidad, las alternativas tradicionales siguen ocupando un lugar clave.
Para un perfil conservador, hay dos instrumentos que permiten resguardar el valor del aguinaldo sin riesgo son el dólar oficial ($1.440 en la app de Reba) y el plazo fijo.
"El primero responde a un resguardo, mientras que el segundo es elegido por su previsibilidad y seguridad, al permitirle al usuario saber de antemano cuánto va a cobrar al vencimiento", agrega Di Trolio.
Según los datos del BCRA, las tasas para plazos fijos a 30 días se mueven hoy en un rango de entre el 16% al 24% anual. Reba ofrece una TNA de 22%, mientras que bancos como Nación, Galicia, Macro y BBVA pagan entre 16,25% y 19%.
Además, dentro del universo de inversiones de bajo riesgo están fondos comunes de inversión (FCI), conocidos como money market, que combinan dos atributos muy valorados por los ahorristas: liquidez y rendimiento.
Aunque suelen rendir menos que otras alternativas, tienen una ventaja clave: permiten acceder los fondos rápidamente sin tener que dejarla inmovilizada durante semanas o meses.
La cartera típica de un money market está integrada principalmente por plazos fijos bancarios, cauciones bursátiles, cuentas remuneradas en entidades financieras y letras del Tesoro de vencimiento muy corto.
El rendimiento de los Fondos Comunes de Inversión (FCI) no tienen una tasa fija garantizado, es variable y depende del tipo de fondo, los activos en los que invierte y el plazo.
Las opciones para quienes buscan más rendimiento
Para quienes están dispuestos a asumir algo más de riesgo con la expectativa de obtener mejores rendimientos, con instrumentos de mediano o largo plazo, algunas de las opciones que más crecieron en los últimos años son los CEDEARs.
Estos instrumentos permiten comprar desde Argentina y en pesos acciones de algunas de las compañías más importantes del mundo.
Para muchos inversores, son una forma simple de ganar exposición a mercados internacionales sin necesidad de abrir cuentas en el exterior.
"Si bien, es una opción que exige tener una lectura macro de la economía, es una experiencia de inversión simple e intuitiva", agrega Di Trolio.
Entre las alternativas de mayor riesgo también aparece el AL30, uno de los bonos más negociados del mercado argentino.
Es un título emitido por el Estado nacional que suele utilizarse para operar dólar MEP: el inversor lo compra en pesos y luego lo vende en dólares para dolarizar sus ahorros.
Además, al estar denominado en moneda estadounidense, es una opción seguida por quienes buscan exposición al dólar financiero sin comprar divisas de manera directa.
Pero más allá del instrumento elegido, Di Trolio recomienda invertir el aguinaldo, pero también diversificarlo: "Es estratégico no poner todos tus ahorros en la misma canasta, ya que te permite tener distintas inversiones para prepararse ante cualquier situación. Si una opción baja, la otra te sostiene".