El año pasado, Javier Milei realizó una gira por Silicon Valley que incluyó a Sam Altman, CEO de OpenAI. Y derivó en el anuncio de la creación de centros de datos para la inteligencia artificial, dentro de un deseo oficial de convertir al país en uno de los grandes hubs globales de la tecnología.
En efecto, Argentina puede aportar tierras y el frío de la Patagonia, componentes clave para que sean viables económicamente los datacenters de IA, y ahora suma los enormes beneficios impositivos del súper Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (súper RIGI).
El súper RIGI se presenta hoy como el principal instrumento jurídico para canalizar inversiones en sectores estratégicos, entre ellos inteligencia artificial, data centers, semiconductores, energía e hidrógeno. Pero el Acuerdo Comercial con EEUU incorpora graves trabas y resigna un negocio clave: que haya transferencia de tecnología al país o modernizar la infraestructura local.
Cómo el súper RIGI está dirigido a datacenters de IA
Gilberto y Milagros Santamaría, del Estudio Santamaría, aseguran que "este régimen ofrece estabilidad fiscal, beneficios impositivos y previsibilidad a largo plazo, elementos particularmente valorados por empresas tecnológicas que requieren inversiones de capital intensivo y horizontes de recuperación prolongados".
"El súper RIGI aplica solo a proyectos en 'nuevas actividades económicas': desarrollos industriales, tecnológicos o de servicios vinculados a infraestructura tecnológica y digital estratégica que, a la fecha de entrada en vigencia, no se desarrollen en el país o cuyo grado de desarrollo sea experimental o piloto", indica a iProUP Javier Constanzó, del estudio Tavarone, Rovelli, Salim & Miani.
Según el exerto, "la definición e 'infraestructura tecnológica y digital estratégica' y los fundamentos del proyecto que hace mención expresa a IA, semiconductores e infraestructura digital, ubican a los datacenters de hiperescala como destinatarios posibles del régimen".
Gonzalo Santamaría, del Estudio Marval, añade que "los grandes datacenters de IA aparecen como candidatos naturales para aprovechar el régimen en tanto requieren inversiones de una escala enorme y combinan infraestructura tecnológica, innovación y capacidad de transformar la matriz productiva del país".
"Además, Argentina reúne condiciones atractivas para este tipo de proyectos: energía disponible, grandes extensiones de tierra, talento técnico y una estructura de costos competitiva", puntualiza.
Cuáles son los beneficios para los datacenters de IA
Los siguientes son los beneficios del súper RIGI para los datacenter de IA que adhieran, enumera Constanzó:
- Plazo para adherir: 5 años desde la entrada en vigencia de la ley, prorrogable por 1 año
- Umbral mínimo: u$s1.000 millones por proyecto, con un 20% comprometido en los primeros 2 años desde la fecha de adhesión
- Impuesto a las Ganancias: alícuota del 15%
- Dividendos: 7% por los primeros 4 años desde la fecha de adhesión y 3,5% en adelante
- Seguridad social: alícuota única del 10% sobre contribuciones patronales respecto de nuevas relaciones laborales
- Tipo de cambio: libre disponibilidad de cobros de exportación acelerada de 20%, 40% y 100%, al cumplirse 1, 2 y 3 años desde la primera exportación
A su vez, Sergio Caveggia, de EY Argentina, comenta a iProUP los siguientes beneficios adicionales:
- Mantiene estabilidad normativa en materia fiscal, aduanera, cambiaría y, agrega, Seguridad Social por 30 años
- Los beneficios federales del Súper RIGI requieren la adhesión expresa e integral de la provincia y municipios donde esté localizado el proyecto
- Las provincias no pueden imponer Impuesto sobre los Ingresos por alícuotas mayores al 0,5%, ni tampoco Impuesto de Sellos ni regalías, asimismo, tampoco pueden crear nuevos impuestos sobre estas actividades y empresas
Cuál es el peligro para el país de este esquema
Gilberto y Milagros Santamaría señalan que "la IA es, en esencia, una industria intensiva en infraestructura física. Los modelos de inteligencia artificial requieren centros de datos de escala masiva, con altos niveles de consumo energético, refrigeración constante, conectividad de alta capacidad y estabilidad normativa".
"En este contexto, los países que logren ofrecer condiciones favorables para la instalación de esta infraestructura se posicionan como nodos relevantes dentro de la economía digital global. Argentina comenzó a aparecer en este mapa", añaden.
Sin embargo, aclaran, el país "no cuenta actualmente con un marco regulatorio específico para datacenters, con normativas que aborden cuestiones como consumo energético, uso de agua, tratamiento de datos o integración tecnológica local".
En paralelo, remarcan que "el acuerdo bilateral entre Argentina y Estados Unidos en materia de comercio e inversión introduce un capítulo digital con implicancias estructurales".
"Bajo principios de no discriminación, libre flujo de datos y facilitación del comercio digital, Argentina asume compromisos relevantes", entre los cuales destacan:
- Limitación para imponer tributos específicos sobre servicios digitales que afecten a empresas estadounidenses
- Prohibición de exigir transferencia tecnológica o acceso al código fuente
- Reconocimiento de la libre circulación de datos como principio rector
"Estas disposiciones, si bien formalmente neutrales, operan como restricciones prospectivas sobre la capacidad regulatoria del Estado", afirman los expertos.
Qué pasa cuando se aplica el acuerdo comercial con EEUU
"Cuando se analizan conjuntamente el RIGI y el acuerdo con Estados Unidos, emerge un modelo implícito de inserción internacional", advierten Gilberto y Milagros Santamaría, y diferencian:
- "Por un lado, el RIGI ofrece condiciones fiscales y estabilidad normativa para atraer inversiones de gran escala"
- "Por otro, el acuerdo digital reduce fricciones regulatorias y limita exigencias tecnológicas"
"El resultado es un entorno altamente atractivo para la instalación de infraestructura tecnológica en el país", reconocen expertos, quienes aclaran que "el esquema presenta una característica central: la asimetría en la captura de valor". En este sentido, Argentina aporta:
- Energía
- Territorio
- Condiciones impositivas favorables
Mientras que las empresas tecnológicas conservan:
- Control de los datos
- Propiedad de los algoritmos
- Titularidad de la renta generada
Que se exige en el mundo a los datacenters
"A nivel internacional, la instalación de data centers de gran escala suele estar acompañada de marcos regulatorios específicos y exigencias concretas. Entre las principales condiciones que otros países imponen se encuentran las siguientes", sostienen:
- Requerimientos de uso de energías renovables
- Compromisos de inversión en investigación y desarrollo local
- Participación de universidades y centros tecnológicos
- Transferencia de capacidades técnicas
- Regulaciones ambientales específicas
En contraste, el esquema argentino actual presenta un menor nivel de condicionalidad, lo que puede derivar en un modelo de inserción más pasivo dentro de la cadena de valor digital.
Qué pasará con los impuestos para el país
"Desde la perspectiva tributaria, el fenómeno adquiere una dimensión adicional. La economía digital permite que la creación de valor ocurra dentro del territorio –a través del consumo, los datos y la interacción de usuarios–, mientras que la estructuración jurídica de los ingresos se localiza fuera del país", enfatizan Gilberto y Milagros Santamaría.
Además, consideran que "si a ello se suma un marco internacional que limita la posibilidad de desarrollar impuestos específicos o medidas diferenciadas, el riesgo no es la ausencia de tributación presente, sino la restricción futura".
"El problema no radica en lo que hoy no se recauda, sino en lo que potencialmente no podrá recaudarse", concluyen.