Donald Trump quiere crear un nuevo dólar con su propia cara. Funcionarios designados por el presidente dentro del Departamento del Tesoro presionaron a la fábrica de billetes de Estados Unidos para que desarrolle prototipos de un papel moneda inédito: un billete de u$s250 con el retrato del mandatario.

Así lo informó The Washington Post. La idea fue presentada como una emisión conmemorativa por el 250 aniversario de la fundación del país. El diseño incluiría el rostro de Trump en el centro, su firma y la leyenda "250 America".

Los principales impulsores fueron Brandon Beach, tesorero de EE.UU., y Mike Brown, su asesor sénior. Ambos presionaron en reiteradas ocasiones al personal de la Bureau of Engraving and Printing, la oficina federal que imprime los billetes, para que avance con bocetos preliminares.

Beach entregó varios diseños entre agosto y septiembre. El artista detrás de la propuesta fue Iain Alexander, un pintor británico que aseguró haberle mostrado el proyecto al propio Trump. "Le encantó por completo", afirmó Alexander, quien agregó que el presidente suele referirse a él como su "artista británico favorito".

La ley federal que complica el plan de Trump

Pero la iniciativa choca con un obstáculo central: la ley federal prohíbe que personas vivas aparezcan en billetes o monedas. La última vez que eso ocurrió fue en 1866, antes de que la práctica quedara vedada. Para que el billete sea viable, el Congreso tendría que aprobar una ley específica.

Larry R. Felix, exdirector de la Bureau of Engraving and Printing, fue contundente: un billete de u$s250 "no está autorizado por ley". Según Felix, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, necesitaría autoridad expresa del Congreso para avanzar.

El representante republicano Joe Wilson presentó en febrero de 2025 un proyecto legislativo para habilitar el billete, pero la iniciativa fue girada al Comité de Servicios Financieros de la Cámara y todavía no recibió audiencia.

Por qué producir el billete puede tardar hasta una década

Las trabas no son solo legales. Empleados actuales y exfuncionarios de la oficina de impresión advirtieron que producir una nueva denominación puede tomar entre seis y ocho años.

El proceso incluye medidas de seguridad, pruebas de durabilidad y la adaptación de cajeros automáticos, validadores y sistemas bancarios. Como referencia, el último rediseño del billete de u$s100 demoró más de una década.

Un empleado citado en los reportes lo resumió así: algunos funcionarios parecían creer que se podía imprimir algo "de la noche a la mañana" y que funcionara en cajeros, algo que calificó como "una locura".

La polémica escaló con la salida de la directora de la fábrica de billetes. Patricia "Patty" Solimene, primera mujer al frente de la agencia y veterana con 24 años en el Ejército, fue reasignada abruptamente el 27 de abril tras advertir que el billete no estaba autorizado y que producirlo llevaría años.

En su mensaje de despedida, dijo que la reasignación no había sido decisión suya y cerró con una frase cargada de simbolismo: "The buck stopped here", una expresión que alude a la responsabilidad final pero que también juega con "buck", sinónimo coloquial del dólar. Tras su salida, Mike Brown asumió el cargo.

Una estrategia más amplia para instalar la imagen presidencial

Un vocero del Tesoro sostuvo que la Bureau está realizando "la planificación adecuada y la debida diligencia" y que Beach nunca pidió imprimir el billete antes de la aprobación del Congreso. Sin embargo, la existencia de bocetos y presiones internas generó cuestionamientos.

El billete se inscribe en una estrategia más amplia para instalar la imagen presidencial en símbolos oficiales. También se reportaron planes para:

Por ahora, sin respaldo legislativo, con un calendario técnico de varios años y sin ruta en el Congreso, la propuesta funciona más como una jugada de alto valor simbólico que como una política monetaria concreta.

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