El mercado financiero doméstico transita una semana clave de definiciones donde la velocidad de la estabilización macroeconómica choca contra las estrategias de las principales mesas de dinero corporativas.

En un escenario donde el fantasma de una devaluación retrocedió de forma notable en las pantallas de operaciones, las tesorerías de las empresas y los fondos comunes de inversión reconfiguran sus carteras de corto plazo para defenderse de la licuación de los pesos, alterando la demanda de los instrumentos de cobertura tradicionales de la Bolsa.

El diagnóstico de los operadores coincide en que la City porteña ingresó en una Pax Cambiaria técnica de mediano plazo.

De acuerdo con el análisis elaborado por Emilio Botto, Jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital -y al que accedió iProUP-, el mercado va a seguir de cerca tres variables centrales durante las próximas jornadas:

Las decisiones que tome la autoridad monetaria respecto al costo del dinero determinarán si se profundiza el desarme de posiciones dolarizadas o si los inversores vuelven a buscar refugio en los contratos de futuros.

El Central supera los u$s9.000 millones y el mercado desarma los futuros

El principal motor que alimenta la tranquilidad cambiaria en los mostradores de la City radica en la persistente capacidad de absorción de divisas que muestra la entidad monetaria.

El Banco Central viene comprando en promedio u$s96 millones diarios en lo que va del año y superó los u$s9.000 millones de reservas netas, manteniendo un ritmo de acumulación creciente que desarma los pronósticos de escasez de los meses previos.

Esta acumulación sostenida impactó de forma directa en las herramientas que utilizan las empresas para cubrirse de los saltos en el tipo de cambio oficial.

"Durante la última semana seguimos viendo baja demanda de cobertura cambiaria. Eso se refleja tanto en la caída del open interest (interés abierto) en futuros como en la curva de dólar linked, donde los instrumentos largos operan con poca prima e incluso a precios por debajo del dólar A3500", detalla Botto.

En términos prácticos, las mesas de trading locales hoy no están priceando ni anticipando un salto cambiario significativo en el corto plazo.

Las proyecciones de las consultoras privadas señalan que el impacto de la estacionalidad cambiaria del segundo semestre -un período históricamente deficitario en divisas para el país- podría sentirse menos este año si el sector energético mantiene el fuerte ritmo exportador de oil & gas.

Bajo ese contexto de flujos alternativos, el experto de Mills Capital considera que todavía existe margen político para sostener el actual esquema de tasas, aunque advierten que el Banco Central difícilmente busque una baja agresiva de los rendimientos mientras la inflación núcleo se mantenga relativamente elevada.

Fondos T 1 y la nueva estrategia de tasas de la Tesorería

La escasez de opciones para ganarle a los precios obliga a los perfiles conservadores a diseñar estrategias intermedias de administración de liquidez.

Actualmente, la parte corta de la curva de bonos sigue operando con rendimientos reales negativos en pesos.

Ese diferencial explica por qué los denominados fondos T 1 (que liquidan en 24 horas) priorizan preservar la liquidez y la baja volatilidad antes que maximizar el retorno real puro.

En lo que va del año, estos fondos rindieron por encima de la inflación acumulada, aunque quedaron por debajo de los instrumentos CER indexados.

"Para obtener tasas reales positivas hoy hay que extender duration (duración) hacia un año o más, pero eso implica asumir mayor volatilidad", puntualiza Botto.

En esa encrucijada, los fondos T 1 aparecen como una solución intermedia eficiente para las tesorerías corporativas que demandan una administración activa del corto plazo.

Argentina en un punto de inflexión: la asimetría que miran los fondos externos

Más allá de las minucias de la tasa diaria, el informe de Mills Capital resalta que la macroeconomía local ingresó en un posible punto de inflexión caracterizado por activos locales que todavía permanecen muy castigados, señales iniciales de estabilización monetaria y sectores estructuralmente sólidos que poseen capacidad de crecer más allá del ciclo político de turno.

Los bonos soberanos y las acciones de firmas argentinas continúan operando con valuaciones deprimidas respecto de sus pares de la región, mientras que el posicionamiento de los fondos de inversión internacionales continúa siendo muy bajo.

Esta falta de participación externa genera una asimetría técnica atractiva para las mesas de dinero globales. En el mercado bursátil advierten que, en plazas tan chicas y estrechas como la argentina, cuando los flujos de capitales regresan, el reajuste de precios (repricing) suele ejecutarse de forma sumamente veloz.

La consolidación del superávit fiscal y la menor dominancia del Tesoro sobre la política del BCRA empiezan a ordenar los precios relativos de la economía. El mediano plazo no se construye cuando el panorama está completamente despejado, sino en etapas como la actual, donde conviven la incomodidad de las tasas reales negativas y la oportunidad de capturar drivers de largo plazo desvinculados de la coyuntura, como Vaca Muerta, la minería, la agroindustria y la economía del conocimiento.

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