El debate sobre el rumbo de la política monetaria y la estabilidad cambiaria de mediano plazo se intensifica entre los operadores de las mesas de dinero de la City porteña.
A medida que las variables macroeconómicas comienzan a alinearse con las metas fiscales del Gobierno, las proyecciones de los principales consultores del mercado ganan espacio en la agenda de los negocios.
En esta oportunidad, el reconocido analista económico y de mercados, Salvador Di Stefano -popularmente apodado en el entorno financiero como el "gurú de la City"-, lanzó un contundente diagnóstico que aleja los fantasmas de una devaluación abrupta o crisis cambiaria de cara al proceso preelectoral del año 2027, fundamentando su postura en la fortaleza técnica del balance de la autoridad monetaria.
A través de sus canales oficiales de comunicación, Di Stefano remarcó que las discusiones actuales suelen omitir un cambio estructural profundo en la naturaleza de los instrumentos financieros de la entidad. Para el analista, mirando hacia el año 2027, destaca un Banco Central de la República Argentina (BCRA) significativamente más preparado para enfrentar los desafíos de la volatilidad típica de los períodos electorales.
Para el experto, la clave de este blindaje radica en un saneamiento agresivo que eliminó los factores de emisión desregulada que históricamente presionaban sobre las cotizaciones de las divisas financieras y el dólar libre.
Un Banco Central con los pasivos limpios y sin excesos de pesos
De acuerdo con el desglose técnico presentado por el analista, la actual gestión monetaria consiguió neutralizar los principales focos de inestabilidad que solían heredar las distintas administraciones en la City.
Di Stefano puntualizó que el pasivo del BCRA se encuentra hoy limpio de instrumentos indexados o de absorción de corto plazo que representaran una emisión futura latente, destacando explícitamente la remoción de Pases, Leliq, Lefi, Franquicias, Puts y la abundancia general de pesos en el mercado que recurrentemente introducían volatilidad en el tipo de cambio.
Salvador Di Stefano (Fuente: X)
En términos reales, el consultor precisó que la circulación monetaria actual es muy parecida a la que registraba la economía local en noviembre del año 2023, lo que demuestra la magnitud del proceso de contracción del circulante.
Esta escasez inducida de moneda local se combina con un comportamiento inédito por parte de los agentes económicos del sector privado durante el ciclo previo. "Venimos de un escenario 2025 en donde los argentinos acopiaron en 12 meses cerca de u$s45.000 millones, un hecho inédito para la economía argentina", subrayó Di Stefano.
La particularidad de esta compra masiva de dólares se resume en tres aspectos analíticos centrales que configuran la solidez del sistema actual:
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Magnitud sin precedentes: Nunca antes en la historia financiera local se había registrado una compra de divisas de esa envergadura en un período de un año por parte de personas humanas.
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Permanencia en las reservas: Dichos dólares quedaron mayoritariamente depositados dentro del sistema financiero local y no migraron hacia cuentas en el exterior.
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Sostenibilidad fiscal: A pesar del volumen de esta compra masiva de moneda extranjera, la Tesorería siguió mostrando de forma constante superávit fiscal en sus cuentas públicas.
El plan para engrosar el activo del BCRA y las señales de los bonos
De cara a las proyecciones de los próximos meses, el analista anticipa que el activo del Banco Central podría experimentar un crecimiento bajo diferentes vías de financiamiento internacional y de mercado.
Este incremento patrimonial podría materializarse a través del ingreso de fuentes de fondeo ligadas de forma directa al Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros organismos internacionales de crédito.
Asimismo, Di Stefano contempla la alternativa de compras genuinas de dólares vía emisión regulada de pesos, la colocación estratégica de deuda en los mercados institucionales a través de entidades bancarias, o bien logrando el acceso directo a los mercados voluntarios de deuda soberana.
En consecuencia, el analista descarta de cuajo un escenario de alta volatilidad para la divisa estadounidense en 2027, sosteniendo que su evolución irá acompañando de forma natural a la inflación.
Para convalidar esta previsión, el consultor invitó a observar el comportamiento de las herramientas que cotizan en la Bolsa de Comercio: "Los mercados hablan. El bono TZX28 está nominado en pesos y ajusta por inflación, y su tasa interna de retorno es del 7,7% anual", ejemplificó para demostrar la confianza de los operadores en los instrumentos de renta fija en moneda local a largo plazo. "Nada hace pensar en un problema cambiario en el año 2027, solo existe en los recuerdos del pasado y en los que de alguna manera tomaron medidas extremas para no pasar un papelón", sentenció de forma tajante.