El rally alcista que experimentaron los activos financieros argentinos a lo largo de los últimos meses ingresó en una etapa de marcada selectividad y cautela.

Luego de que las principales agencias internacionales convalidaran una mejora en la calificación crediticia del país elevando el rating a B-, los bonos soberanos en dólares y los papeles corporativos parecen haber encontrado un techo temporal.

En la City porteña, la gran pregunta que se hacen los operadores es si los precios actuales ya incorporaron todas las buenas noticias macroeconómicas o si el mercado local necesita motores más profundos para sostener la compresión de tasas.

El foco de los grandes fondos de inversión extranjeros y de las mesas de dinero locales se desplazó de los anuncios financieros hacia los datos duros de la economía real y la sustentabilidad del esquema oficial.

En este escenario, la dinámica del riesgo país se consolidó como el termómetro central para medir el nivel de confianza de Wall Street respecto a la capacidad de repago de los compromisos soberanos de mediano y largo plazo.

La zona de resistencia y las condiciones de Wall Street

El comportamiento reciente de los títulos públicos refleja que los inversores institucionales exigen mayores certezas antes de convalidar nuevas subas de precios.

En un informe al que accedió iProUP, Emilio Botto, Jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, analiza la dinámica del indicador de JP Morgan: "Después de la mejora crediticia a B-, el riesgo país encontró cierta resistencia para perforar de manera sostenida la zona de 500 puntos básicos".

Para el estratega, la City dejó atrás la etapa donde las meras subas de calificación funcionaban como el combustible principal de las cotizaciones.

Botto adelanta que los próximos avances dependerán de factores de fondo muy específicos: "El próximo escalón de compresión probablemente dependa menos de los ratings y más de señales estructurales: continuidad del programa económico, desaceleración de la inflación, recuperación del nivel de actividad y, sobre todo, una percepción de menor riesgo político hacia adelante".

El factor político comenzó a pesar con mayor fuerza en las planillas de los analistas privados. Wall Street ya no solo observa el superávit fiscal financiero mensual, sino la viabilidad institucional de las reformas de mediano plazo.

"El mercado necesita empezar a ver que algunas de las principales líneas del programa económico puedan sostenerse más allá del actual mandato", advierte el ejecutivo de Mills Capital a iProUP.

Dólar, liquidez y la estrategia de deuda del Tesoro

A pesar de la volatilidad que mostraron las cotizaciones financieras del dólar en las últimas ruedas comerciales, el esquema cambiario mantiene anclas operativas de peso.

Botto remarca que la liquidación de divisas por parte del sector agroexportador continúa aportando una oferta de dólares indispensable para contener los dólares financieros.

"Por ahora no vemos señales claras de un desarme técnico masivo del carry trade", analiza el especialista de Mills Capital, aunque advierte a los operadores bursátiles: "Mientras no aparezcan drivers más contundentes para un salto cambiario, el esquema todavía puede sostenerse algunas semanas más, aunque con un perfil de riesgo más alto que el de comienzos de año".

En lo que respecta al financiamiento intraestado y el manejo de los vencimientos en moneda local, el Palacio de Hacienda se apoya en una plaza financiera local que todavía desborda de liquidez.

Este excedente de pesos le permite al equipo económico administrar las licitaciones sin la necesidad de convalidar subas drásticas en los rendimientos nominales de corto plazo.

Botto detalla el giro estratégico que implementaron las autoridades para estirar los plazos de vencimiento de los instrumentos de deuda: "Más que convalidar tasas mucho más altas en Lecaps, el Gobierno parece priorizar instrumentos con mayor cobertura, como los nuevos duales que pagan CER o TAMAR más spread". 

Según el análisis de Mills Capital, estos bonos específicos capturan un interés muy fuerte entre los grandes inversores institucionales porque combinan protección contra la inflación y tasa variable. Al mismo tiempo, le facilitan al Tesoro el cumplimiento de sus objetivos financieros al alargar la duración de sus pasivos con el acompañamiento del mercado.

La City ingresó en una fase de balances donde las variables de la economía real definirán el rumbo de las carteras.

Al igual que cuando analizamos cómo el score crediticio corporativo determina el costo del fondeo para las empresas, la capacidad de la administración nacional para demostrar gobernabilidad y reactivación homogénea será la única llave real para que los activos argentinos rompan el techo actual y vuelvan a comprimir rendimientos de manera sostenible.

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