Javier Milei habló sobre el crecimiento récord de la mora Argentina. El apunte más reciente indica que el 11% de lo prestado por billeteras virtuales y fintech ya acumula más de un año de mora, en la categoría que el Banco Central denomina "irrecuperable". La respuesta del Presidente no fue de gestión ni de política pública. Fue casi una reconstrucción forense de por qué ocurrió lo que pasó.
"Iba todo para arriba, tenías laburo, te endeudaste, vino el shock, te comiste el shock político negativo, se fue la tasa a las nubes, en el rollover te mataron", dijo el presidente con una crudeza semántica que rara vez aparece en el análisis económico oficial.
La secuencia que describe es técnicamente correcta. El boom crediticio de 2024 ocurrió sobre una economía en recuperación, con salarios que subían y confianza que volvía. Entonces llegaron las turbulencias: la actividad frenó, las tasas subieron en respuesta a la presión inflacionaria, y los deudores que habían tomado créditos a tasa variable o a plazos cortos (la mayoría en el sistema fintech) entraron en un rollover imposible. Cada vez que intentaban renovar la deuda, la tasa era más alta que la anterior. Hasta que dejaron de poder renovarla.
La tesis oficial es que la mora es efecto, no la causa
La frase central del análisis de Milei es también la más discutida en el ecosistema financiero: "La mora es efecto, pero no la causa."
El argumento es que si antes los bancos solo le prestaban al Estado y al Banco Central, la mora era cero. Pero no porque el sistema fuera sano, sino porque no había exposición a deudores privados con riesgo real.
El crédito al sector privado creció mucho en 2024 y se estancó en 2025. La mora que aparece en 2026 es la foto retrasada de ese crecimiento, el retraso habitual entre originación y deterioro de una cartera.
"Nadie te saca un crédito para defaultearlo", aclaró uno de los panelistas del stream que entrevistó a Milei, graficando que el problema no fue la intención de los deudores sino el contexto que les cambió las reglas en el medio del partido.
Es una lectura que tiene respaldo técnico. El director de EcoGo, Sebastián Menescaldi, viene señalando exactamente lo mismo desde hace meses, que la mora de hoy es el espejo de las decisiones de crédito de hace doce a dieciocho meses. Lo que el sistema prestó en la euforia de 2024, lo está cobrando (o no cobrando) en 2026.
Pero la tesis tiene un límite. Que la mora sea un efecto no la vuelve menos real para el deudor que quedó en situación 5, ni para la fintech que tiene que absorber la pérdida, ni para el sistema que opera con tasas del 68% anual precisamente porque nadie confía en que el dinero vuelva.
El dato que Milei no mencionó
Hay un número que el presidente eligió no desarrollar en su análisis, pero que es el que más afecta a quien hoy busca un crédito o intenta refinanciar una deuda existente. La tasa de préstamos personales promedió el 68,3% anual en los primeros días de mayo de 2026. Igual que en enero. Igual que en febrero.
La inflación bajó, las tasas, no. Y la razón es exactamente la que Milei describió como el problema del pasado. La morosidad alta hace que los prestamistas se cubran cobrando más a quienes sí pagan. Si uno de cada cuatro pesos prestados por el sistema no bancario no vuelve a tiempo, la tasa del 75% que sí paga tiene que financiar la pérdida del 25% que no paga.
Es decir, el "efecto" que Milei diagnosticó se convirtió en una nueva causa. La mora alta de 2026 explica las tasas altas de 2026, que van a generar la mora de 2027 en los créditos que se originan hoy. El ciclo se alimenta a sí mismo hasta que los salarios reales suban lo suficientemente rápido como para romperlo. Eso puede ocurrir, pero no es automático ni está garantizado.
El 27,5% que no es solo un número
La morosidad total en el sistema no bancario (fintech, billeteras virtuales, cadenas de supermercados y automotrices que otorgan crédito) llegó al 27,5% en marzo. Cuatro veces la del sistema bancario. Uno de cada cuatro pesos prestados por ese segmento tiene algún nivel de incumplimiento.
Ese número no aparece en el discurso oficial, que prefiere mirar la solidez del sistema bancario tradicional y el crecimiento del crédito como señal de salud. Pero las dos entidades con mayor participación en el mercado de crédito no bancario son Naranja X (con el 37,7% del total) y Mercado Pago (con el 14,8%). No son actores marginales del sistema financiero argentino, son las plataformas donde millones de personas sin acceso a crédito bancario encontraron su única opción de financiamiento.
El 11% irrecuperable de esas carteras no es un número abstracto que el mercado va a "reciclar" sin consecuencias sociales. Es la historia de millones de personas que tomaron crédito durante el boom, se "comieron el shock", y hoy no pueden pagar ni el capital. Que eso sea un efecto y no una causa no lo hace menos urgente.
"Milei tiene razón en lo técnico, la mora es el reflejo retrasado de decisiones tomadas antes, en un contexto diferente", resume a iProUP el economista Mario Rubino. El crédito que explotó en 2024 generó la mora que se mide en 2026. La secuencia es real.
Para Rubino, no obstante, "hay una diferencia entre explicar un fenómeno y resolverlo". La mora récord en las billeteras digitales no desaparece porque el análisis macroeconómico sea correcto.
Desaparece cuando los salarios suben más rápido que las tasas, cuando el sistema genera planes de refinanciación accesibles para quienes quedaron atrapados, y cuando las plataformas que prestaron con scoring permisivo asumen la parte del costo que les corresponde en lugar de solo trasladarlo a los deudores que sí pagan, precisa el economista.
"Te mataron", dijo el Presidente. La pregunta que el análisis económico no responde es quién va a resucitar a los deudores que cayaron en situación 5 y quedaron fuera del sistema formal de crédito en el momento en que más lo necesitan.