El efectivo dejó de ser "rey". El billete físico pierde cada vez más protagonismo y queda relegado en el día a día de los argentinos, que "abrazan" los pagos digitales: una tendencia que se consolida con un salto histórico y niveles récord. Así lo indican los últimos datos del Banco Central:

Del otro lado "del mostrador", los pagos electrónicos muestran una expansión imparable:

Christian Balatti, experto en productos fintech y Country Manager de Argentina en Stefanini Group, sostiene a iProUP que "no hay vuelta atrás: está muriendo el efectivo como medio de pago dominante. Su rol se está reduciendo al de reserva de emergencia, herramienta de la economía informal y último recurso ante fallas del sistema digital".

En la misma línea analiza, Francisco Chaves del Valle, consultor fintech y docente del ITBA asegura que "el cash está dejando de ser dominante y algo de todos los días", señala, aunque aclara que "siempre estará".

"Cuando imagino el futuro, creo que en grandes ciudades el pago digital será lo más común, sobre todo desarrollando más infraestructuras de pagos públicas. Pero el efectivo sigue siendo necesario: todos vemos el valor que tiene. Es, si se quiere hacer analogía, como el fósforo, que 200 años después sigue existiendo. El billete físico nunca perderá su uso como backup, en emergencias, para inclusión y autonomía", asegura a iProUP.

Por su parte, Diego Kupferberg, analista de Banca & Fintech de Taquion, cree que el efectivo no morirá "al menos en el horizonte visible" y pone el foco en la informalidad, "que aún sigue siendo estructuralmente grande", en "transacciones entre personas que prefieren no dejar rastro" y "situaciones de emergencia".

El avance de los pagos móviles

"Lo que sí parece estar muriendo es el efectivo como medio de pago cotidiano y mayoritario. Esa batalla ya la ganó otro", coincide.

QR, transferencias y pagos inmediatos lideran la revolución digital

Ese "otro" es el medio digital. Hay que tener en cuenta que, según datos del Banco Central, el motor de la expansión de los pagos digitales en Argentina son los pagos inmediatos, las transferencias y los pagos con transferencias, especialmente a través de QR, hoy el principal iniciador de operaciones digitales del país. Estas tres patas concentraron 6 de cada 10 movimientos realizados en 2025 vía homebanking y billeteras virtuales.

A este escenario se le suma que el argentino tiene cada vez más cuentas. Acá entra una batalla feroz entre bancos y billeteras virtuales por la "principalidad"; es decir, por ser la cuenta principal de cada usuario: donde depositen el sueldo, donde muevan la plata en el día a día, donde realicen pagos, entre otros aspectos.

De los 37,8 millones de titulares que el BCRA registró en diciembre de 2025, el 46,8% (es decir, 17,7 millones de personas) abrió al menos una cuenta adicional durante el año. En términos simples: casi la mitad de quienes ya tenían una cuenta abrió otra nueva durante los 12 meses que duró 2025.

El promedio de cuentas por titular pasó de 5,1 a 6 entre diciembre de 2024 y diciembre del año pasado. Esto quiere decir que cada argentino maneja media docena de cuentas, ya sea de banco o de proveedores de servicio de pago (lo que vendrían a ser las billeteras), en paralelo.

El gran botín de bancos y billeteras

Aunque las billeteras virtuales marcan la agenda en materia de innovación, los datos recientes del Banco Central muestran mayor dinamismo en la apertura de cuentas de bancos tradicionales que en las cuentas de pago: las cuentas bancarias (CBU) subieron de 3,9 en 2024 a 4,6 por persona en 2025.

Detrás de ese movimiento se pueden encontrar varios factores: promociones comerciales agresivas con las que los bancos buscan ganar la pulseada por la "principalidad" y el hecho de que los bancos son hoy los únicos habilitados para el cobro de salarios, algo no menor y que generó un choque con el ecosistema fintech en el debate por la reforma laboral.

A esta lista se suman las facilidades para operar dólares (en medio de otro reclamo histórico de las billeteras, los CVU en divisa estadounidense) y la consolidación de las cuentas remuneradas.

Estas últimas, en un principio, eran una herramienta exclusiva de las fintech, que las posicionaba con ventaja frente a los bancos. Sin embargo, en el último tiempo fueron adoptadas por jugadores tradicionales, que lograron así ganar cierta "tajada" al replicar un instrumento que antes no ofrecían y que nació de la innovación propia de la competencia.

Más allá de esto, lo cierto es que el mundo fintech es hoy, y hace varios años ya, el motor de la inclusión y de la expansión del sistema financiero en Argentina.

En 2025, 2,8 millones de personas entraron al sistema a través de billeteras virtuales, más del doble que las que ingresaron por la banca tradicional, que sumó apenas 1,1 millón.

Hoy la puerta de acceso al circuito formal es una app, no una sucursal, y este dato es crucial a la hora de analizar la caída del efectivo: cada vez menos personas "pisan" una sucursal o un cajero automático, y cada vez más usuarios manejan su dinero directamente desde la computadora o el celular.

En este sentido, hay un indicador que revela algo todavía más importante que el crecimiento puntual: la constancia. En 2025, 26 millones de personas realizaron pagos digitales durante los cuatro trimestres del año.

Además, el 40% de quiénes tienen cuatro o más cuentas en proveedores distintos tuvo movimientos de forma simultánea: la gente no solo tiene más cuentas, las usa todas a la vez. Otro dato clave: por cada retiro en efectivo, se concretaron 18 operaciones electrónicas, cuando en 2019 esa relación era de apenas 2 a 1.

Nuevas generaciones ingresan al sistema financiero sin pasar por el billete

Para Balatti, "el efectivo no está cayendo por restricción, está cayendo por elección" y, en su visión, todavía hay margen para que el retroceso de los billetes se profundice aún más.

"Esto sin dudas puede profundizarse. El QR todavía tiene mucho terreno por ganar y el NFC es la siguiente gran apuesta para seguir reduciendo el uso del efectivo. Las nuevas generaciones ya ingresaron al sistema financiero directamente por billetera, sin pasar por el billete", afirma a iProUP.

Por su parte, Kupferberg considera que "Argentina ya pasó la etapa de despegue de los pagos digitales, impulsada por pandemia, la inflación, que hacía costoso cargar billetes, y la explosión de las billeteras" y que "ahora está entrando en una fase más lenta y compleja".

"Hay variables que pueden seguir empujando la caída del efectivo: la bancarización de una generación que directamente nunca tuvo un hábito de efectivo consolidado, la expansión del crédito digital y la presión de los propios comercios, que cada vez más evitan el efectivo por razones de seguridad y eficiencia operativa", remarca.

"Los datos muestran que Argentina está viviendo una de las transiciones de pagos más aceleradas de su historia", concluye.

Todos los números reflejan una adopción masiva de los pagos digitales y un proceso de sustitución en marcha: ya casi no hay billetes en las billeteras y los bolsillos de los argentinos cargan cada vez más plásticos listos para contactless y celulares preparados para escanear un QR o usar NFC.

La pregunta ya no es si llegará el "fin" del efectivo, sino cuándo ocurrirá y en qué momento el billete pasará a ser una 'reliquia antigua'.

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