La mora con tarjetas de crédito marcó en 2026 los niveles más altos en más de dos décadas. En este contexto, millones de argentinos buscan alternativas para ordenar sus finanzas y evitar que el saldo del plástico se vuelva impagable.
Las dos opciones más usadas para salir del laberinto son la refinanciación y la reestructuración. Suenan parecidas, pero son herramientas muy distintas: una apunta a quien todavía llega a fin de mes y quiere ganar aire, la otra a quien ya no llega y necesita un "borrón y cuenta nueva".
¿Cómo se hace cada una en la práctica? Acá, el paso a paso del proceso en la mayoría de los bancos del país.
Refinanciación: cómo pagar la deuda en cuotas sin pisar el banco
La refinanciación es el camino más amigable y, en general, el banco la ofrece de manera proactiva cuando detecta que el cliente acumula saldo impago o paga apenas el mínimo del resumen.
"La deuda sigue ahí, intacta, pero adaptada a una nueva capacidad de pago. Es la herramienta que ofrecen bancos y fintech cuando el cliente todavía está dentro del sistema, cuando el problema es de liquidez y no de fondo", explicó Diego Kupferberg, analista de Banca & Fintech de Taquion, en diálogo con iProUP.
En la práctica, el proceso suele ser 100% digital y se puede hacer desde el celular, sin pisar la sucursal. Los pasos son los siguientes:
- Mirar el resumen: si en el homebanking o la app aparece la opción "financiar saldo" o "plan de cuotas", el banco está ofreciendo la refinanciación. Cuanto antes se la toma, mejores son las condiciones
- Hacerlo por canales oficiales: la gestión se hace desde el homebanking, la app del banco, llamando al call center o yendo a la sucursal. Nunca por links que llegan por WhatsApp o mail (es la puerta de entrada de las estafas más comunes)
- Elegir cuánto financiar: se puede refinanciar toda la deuda o una parte. El resto sigue su curso normal en el resumen del mes
- Elegir en cuántas cuotas pagar: lo habitual es entre 3 y 24 cuotas fijas, aunque algunos bancos ofrecen hasta 36 o 48
- Mirar bien cuánto se termina pagando: la cuota baja seduce, pero el dato clave es el monto final, con todos los intereses incluidos. Conviene comparar ese número con la deuda original antes de aceptar
- Confirmar el plan: con clave digital o token, el saldo refinanciado pasa a aparecer como cuota fija en los próximos resúmenes
- Seguir usando la tarjeta: en la mayoría de los casos, la tarjeta sigue activa mientras se paguen en término las cuotas del plan y los nuevos consumos
El gran requisito para acceder a esta vía es estar al día o con un atraso menor a 30 días. Si la deuda ya lleva más tiempo, el banco la marca como irregular y las opciones por la app se reducen: ahí el caso pasa a manos de un asesor.
Algo importante: refinanciar no borra la deuda, solo la reordena. Se gana aire, pero el costo total puede ser mayor por los intereses del nuevo plan.
Reestructuración: el reset para cuando la deuda ya es impagable
La reestructuración es un escenario más complejo. Aparece cuando ya se cayó en mora, los intereses "se comieron" el capital original o el sueldo no alcanza ni para sostener una refinanciación.
"Ahí lo que se discute no es cómo pagar, sino cuánto de esa deuda es realmente pagable. Pueden aparecer quitas, nuevos esquemas desde cero o acuerdos más agresivos. Es, en muchos casos, un reset", describió Kupferberg.
Acá la app ya no alcanza y la negociación pasa a ser cara a cara, por teléfono o por mail. Los pasos a seguir son los siguientes:
- Asumir que ya no es una refinanciación común: si la deuda lleva más de 2 o 3 meses sin pago, el camino ya no es el botón del homebanking, sino negociar directamente con el banco
- Llamar al banco y pedir hablar con el área de mora: todos los bancos tienen un sector que se ocupa específicamente de gestionar deudas atrasadas. A ese sector hay que llegar (no al ejecutivo de cuenta habitual)
- Chequear si la deuda sigue en el banco o ya pasó a un estudio: con frecuencia, los bancos derivan la cobranza a un estudio jurídico. Si pasó eso, la negociación se hace con ese estudio, donde suele haber más margen para que perdonen una parte de la deuda
- Tener los papeles a mano: DNI, últimos resúmenes de la tarjeta, recibo de sueldo o constancia de monotributo. Cuanto mejor explicada esté la situación, más fácil es conseguir una buena propuesta
- Pedir la oferta por escrito: el banco o el estudio mandan una propuesta con tres datos clave: cuánto hay que pagar al final, en cuántas cuotas y con qué interés
- Negociar: a diferencia de la refinanciación, acá sí hay margen para pedir más plazo, menos interés o que perdonen una parte de la deuda. La primera oferta casi nunca es la mejor
- No cerrar nada de palabra: el acuerdo final tiene que estar por escrito y firmado, con el detalle del monto, las cuotas y, sobre todo, el compromiso del banco de sacar a la persona del registro de deudores una vez que se termine de pagar
- Cumplir todas las cuotas: si una cuota cae, el acuerdo se rompe y la deuda vuelve al monto original con los intereses acumulados
Justamente sobre ese momento, Kupferberg aportó un dato clave: "Y cuando la deuda pasa a estudios de cobranza, el escenario cambia: como esas carteras suelen comprarse con descuento, aparecen oportunidades reales de negociar y cerrar con quitas".
A diferencia de la refinanciación, la reestructuración deja una marca en el historial crediticio. La deuda queda registrada en el Banco Central durante 24 meses desde que se termina de pagar. En ese tiempo, conseguir un nuevo crédito, una tarjeta o un préstamo se vuelve más difícil, aunque no imposible.
Refinanciar o reestructurar: 5 consejos clave para salir de deudas sin caer en la trampa
Más allá del paso a paso, hay un error frecuente que los especialistas marcan una y otra vez: refinanciar cuando, en realidad, ya habría que reestructurar.
"El problema es que muchas personas refinancian cuando ya deberían estar reestructurando. Y ahí es donde empieza la trampa. Porque la cuota baja da alivio en el corto plazo, pero muchas veces esconde un costo total más alto y una deuda de la que se vuelve cada vez más difícil salir. Es una ilusión de orden en una situación que, en realidad, ya está desbordada", advirtió Kupferberg.
El analista también remarcó que el banco y la billetera virtual no se manejan igual: "Los bancos tienden a priorizar la refinanciación para no perder al cliente y cuidar la relación", señaló, mientras que "las fintech, más ágiles, ofrecen soluciones rápidas pero no siempre sostenibles en el tiempo".
Para que la decisión salga bien, hay algunos consejos clave:
En un escenario donde al menos una de cada 10 personas en bancos y una de cada 4 en billeteras virtuales tiene una deuda impaga, conocer la diferencia entre refinanciar y reestructurar "deja de ser un detalle financiero" y "pasa a ser una decisión clave para cualquier persona que quiera ordenar sus cuentas", cerró Kupferberg.