La tokenización de activos empieza a pisar fuerte en Argentina y ya se perfila como un negocio capaz de mover hasta u$s90.000 millones en los próximos años.
El interés crece de la mano de un marco regulatorio pionero y de proyectos que buscan transformar desde el agro hasta el mercado inmobiliario.
La Comisión Nacional de Valores dio el puntapié inicial en 2024 con la Resolución 1069, que estableció reglas claras para que las empresas puedan tokenizar activos reales. Ese paso convirtió a Argentina en el primer país de la región con un régimen específico.
Ese paso convirtió a Argentina en el primer país de la región con un régimen específico y abrió el juego al nacimiento de proyectos impulsados por jugadores locales. Cinco verticales aparecen como los que más proyección tienen y concentran el interés de empresas e inversores:
- Renta fija y crédito privado: bonos y préstamos tokenizados que permiten distribuir mejor el riesgo y acelerar la liquidación
- Fondos de inversión y productos estructurados: la tokenización simplifica el acceso digital y automatiza procesos que antes eran engorrosos
- Commodities y activos alternativos: desde oro y energía hasta arte e infraestructura, con trazabilidad más precisa y propiedad fraccionada
- Acciones tokenizadas y "equity perpetuals": ya operan en plataformas globales y muestran cómo se cruzan los mercados tradicionales con el universo digital
- Real estate: inversión en proyectos inmobiliarios con tickets más bajos y liquidez ampliada, abriendo la puerta a más participantes
Pero el potencial de esta tecnología no se limita al mercado local. Boston Consulting Group estima que la tokenización global pasará de u$s0,6 billones actuales a u$s18,9 billones en 2033, con una tasa de crecimiento anual del 53%.
En ese mapa, Argentina podría capturar un segmento de u$s90.000 millones, posicionándose como hub regional. Con reglas claras y proyectos en marcha, la tokenización deja de ser promesa y empieza a convertirse en infraestructura real para el mercado argentino.