Los bonos del Tesoro de Estados Unidos se convirtieron en un clásico de las finanzas globales: grandes instituciones y pequeños ahorristas los utilizan para dolarizar parte de su cartera de inversiones y asegurarse un flujo de ingresos estable.

El mecanismo detrás de ellos es simple y, en esencia, funciona igual que los bonos emitidos en Argentina: el Estado coloca deuda y el inversor presta dinero a cambio de intereses y devolución del capital.

La gran diferencia está en el respaldo: en este caso, se trata del gobierno de Estados Unidos, lo que ofrece un nivel de seguridad y previsibilidad único en el mercado global.

Estos bonos también se negocian en el mercado secundario, donde su precio varía según las tasas de interés y el contexto económico, convirtiéndose en un termómetro clave de la política monetaria.

Además, los bonos del Tesoro de Estados Unidos se distinguen por el plazo de vencimiento. Ese factor define cómo se comportan en el mercado, la volatilidad de su precio y el papel que pueden jugar dentro de una estrategia financiera.

Existen cuatro grandes categorías:

Por qué son una referencia internacional

Por su volumen y trayectoria, los bonos del Tesoro de Estados Unidos son considerados un parámetro global. Su rendimiento sirve de referencia para otras tasas y activos financieros, y su comportamiento suele marcar tendencia en los mercados internacionales.

"Lo bueno de estos bonos es que, dentro del espectro de inversiones, están en el extremo más conservador, por lo que pueden entrar en cualquier portafolio. No hay inversión que no los resista", explica el economista y asesor financiero José Bano a iProUP.

Sin embargo, agrega, "si conviene o no conviene, es un tema más complejo: hay que entender tanto el riesgo como el rendimiento".

Para entender cómo funcionan los bonos del Tesoro de Estados Unidos, Max Capital define tres claves básicas que explican su lógica y cómo generan rendimiento para el inversor:

Qué rendimientos ofrecen actualmente

Hoy, los bonos del Tesoro muestran rendimientos que reflejan su perfil conservador:

"No son supertasas: justamente, al ser un activo tan conservador, los rendimientos son bajos. Ahora, la pregunta es: ¿le ganan a la inflación o no? ¿Estoy teniendo una inversión realmente rentable en términos reales?", explica Bano.

Y agrega: "Sí. La inflación en Estados Unidos está más cerca del 2,4% al 2,7% anual. Con lo cual, incluso en los plazos más cortos, los bonos del Tesoro le sacan casi un punto. Desde ese punto de vista son rentables: está bien, no te vas a llenar de plata con esto, pero aseguran estabilidad y un retorno positivo".

Estos niveles muestran que, aun con tasas moderadas, los bonos del Tesoro logran rendimientos reales positivos frente a la inflación.

Cómo acceder desde Argentina

Para los ahorristas locales, el acceso suele darse de manera indirecta. Una opción es hacerlo a través de brókers internacionales, que permiten comprar bonos directamente, aunque requieren la apertura de cuentas en el exterior y el cumplimiento de normativas.

Otra forma de hacerlo es a través de Fondos comunes de inversión (FCI) que replican el comportamiento de estos bonos dentro de un portafolio diversificado, sin necesidad de elegir instrumentos específicos.

Según Bano, el acceso directo a bonos del Tesoro exige montos muy elevados: "para comprar de manera individual se necesitan cifras del orden de los u$s100.000 o u$s200.000". Algunos brókers locales ofrecen la posibilidad de fraccionar esas posiciones, aunque no con montos tan bajos como u$s500.

En ese sentido, para el inversor minorista, la alternativa más accesible siguen siendo los fondos comunes de inversión. "Estos vehículos pueden tener en su portafolio hasta un cuarto de bonos del Tesoro. De esa manera, se puede suscribir desde u$s100 y acceder indirectamente a este tipo de activos", explica.

En ambos casos, contar con asesoramiento especializado ayuda a evaluar costos, impuestos y condiciones de operación.

Antes de dar el paso, conviene ordenar la decisión: definir si el objetivo es estabilidad, diversificación o una estrategia en dólares de largo plazo; elegir el plazo según la tolerancia al riesgo y la necesidad de liquidez; definir el canal de acceso y revisar los aspectos operativos y fiscales, desde comisiones hasta impuestos y custodia.

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