La deuda pública mundial está a un paso de alcanzar un nivel que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial. Las alarmas ya se encendieron en los principales centros financieros del planeta.

Así lo advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su último informe de abril. El dato fue amplificado por el boletín The Kobeissi Letter, que aseguró que el mundo se encamina hacia una crisis de deuda histórica.

La deuda pública bruta global cerró 2025 en torno al 94% del PIB y, de mantenerse la trayectoria actual, "alcanzará el 100% para 2029", según proyecta el organismo.

El FMI puso el foco sobre las dos mayores economías del planeta, que aparecen como los grandes motores del endeudamiento:

Por qué este endeudamiento es diferente a crisis anteriores

A diferencia de otras épocas, el endeudamiento actual no financia infraestructura ni innovación. Se volvió estructural: sirve para pagar deuda anterior, financiar programas sociales por el envejecimiento poblacional, sostener el gasto corriente, cubrir defensa y afrontar intereses cada vez más altos. Actividades que no generan retornos económicos a largo plazo.

Ante este panorama, el organismo fue contundente: "Se necesita urgentemente un ajuste fiscal creíble y bien planificado en todos los grupos de países".

El informe también subrayó que la preocupación no se limita al nivel actual. "Una preocupación central no es solo el elevado nivel de la deuda global, sino también la trayectoria que implican las políticas fiscales actuales", remarcó el FMI.

Desde The Kobeissi Letter alertaron que el regreso a niveles de apalancamiento posguerra deja a la economía mundial en una posición de alta vulnerabilidad, con creciente dependencia de emitir más deuda para sostener el crecimiento y elevado riesgo sistémico ante cualquier shock financiero.

Las advertencias no son aisladas. El 17 de abril de 2026, CriptoNoticias reportó que Henry Paulson, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos, pidió a los gobernantes de su país elaborar un plan de emergencia para evitar un colapso por la crisis de deuda.

"Necesitamos un plan de contingencia, específico y de corto plazo, guardado en el estante y listo para ser usado cuando choquemos contra el muro", reclamó Paulson.

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