El ahorro en dólares perdió atractivo relativo en la Argentina durante 2026. En el contexto actual, mantener billetes sin invertir implica resignar rendimiento frente a la inflación.

Durante décadas, el dólar funcionó como principal refugio de valor para los argentinos. Las distintas crisis económicas reforzaron esa conducta, lo que permitió preservar el poder adquisitivo frente a las devaluaciones del peso.

Sin embargo, el escenario macroeconómico actual presenta una dinámica distinta. El tipo de cambio avanza de manera administrada y no se proyectan aumentos bruscos en el corto plazo.

Según las estimaciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), el dólar mayorista podría ubicarse cerca de los $1.700 hacia fines de 2026. Este nivel implicaría una suba anual cercana al 19%.

En paralelo, la inflación proyectada se ubicó en torno al 30% para el mismo período. Esta diferencia genera un efecto concreto: el dólar pierde poder adquisitivo frente a los precios de la economía local.

El mercado de futuros también refleja esta expectativa de estabilidad cambiaria. Los contratos negociados no incorporan escenarios de devaluación brusca, algo que refuerza la idea de un dólar relativamente calmo en el corto plazo.

¿Como conviene ahorrar en Argentina 2026?

En este contexto, el ahorro en dólares en billete muestra una desventaja clara. El ahorro en dólares billete presenta así una desventaja clara. Los fondos guardados sin invertir no generan rendimiento y se deterioran frente a la inflación internacional y local.

Los argentinos mantienen su preferencia por el dólar por motivos que exceden al ente financiero. La desconfianza en la moneda local y los antecedentes de crisis siguen influyendo en las decisiones de ahorro.

En este sentido, el dólar cumple un rol más cercano al de un seguro que al de una inversión. Su valor radica en la protección ante eventuales escenarios de devaluación o inestabilidad económica.

Las alternativas en dólares ofrecen distintas opciones para quienes buscan rendimiento, como son: 

Los instrumentos en pesos también ganan protagonismo en este contexto. Las tasas actuales y los mecanismos de ajuste por inflación pueden ofrecer rendimientos superiores al dólar, siempre que se mantenga la estabilidad cambiaria.

En este escenario, la estrategia de los ahorristas, tiende a combinar cobertura y rentabilidad. El dólar aún es una pieza clave en la cartera financiera, pero deja de ser la única opción para resguardar y hacer crecer el dinero.

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