El Banco Central avanza con Open Finance, e incluso va por más: apunta a un modelo para compartir información de organismos estatales con entidades financieras, desde bancos hasta billeteras virtuales.

Pedro Inchauspe, director de Medios de Pago del Banco Central, lo confirma: irán hacia el Open Data, para que el usuario provea sus datos de dependencias públicas como –ARCA, ANSES o el BCRA– para acceder a mejores productos financieros.

Qué es el Open Data

Diego Kupferberg, analista de Banca & Fintech de Taquion, marca a iProUP una diferencia clave:

Iván Bolé, abogado experto en regulación financiera, indica: "Lo que se propone es Open Data para Open Banking. Bajo un esquema de consentimiento previo, la información que le das a ARCA y otros organismos vas a poder compartirla con quien vos quieras. Ese dato tiene mucho valor porque es válido, tiene trazabilidad y es importante".

Son datos muy atractivos para bancos y billeteras, ya que abren oportunidades sobre todo en materia de crédito e inclusión financiera; pero también muy sensibles, lo que dispara interrogantes en torno a la privacidad y la seguridad de los usuarios.

El plan 'Open Finance Open Data' del Banco Central

Mediante el decreto 353/2025, el BCRA creó el Sistema de Finanzas Abiertas (SFA), un esquema todavía en construcción. En sus Objetivos y Planes 2026 reforzó que "continuará avanzando en la implementación", mediante "la conformación de grupos técnicos para la delineación de la infraestructura necesaria".

El dilema que enfrenta Open Finance

Uno de los puntos más sensibles es cómo se instrumentará el consentimiento. Es decir, de qué manera el usuario autorizará a una entidad a acceder a sus datos, con qué alcance, por cuánto tiempo y bajo qué mecanismos de revocación.

Es un punto clave. Por eso, el proceso no solo deberá responder a estándares tecnológicos, también a criterios de experiencia de usuario para que cualquier persona entienda qué información brindará y por qué.

Si el proceso es complicado, con demasiados clics o sin la transparencia suficientemente, el cliente puede abandonar el proceso por cansancio o desconfianza sobre el uso de sus datos personales. Esto derivaría en una baja adopción por errores propios, algo que ocurrió en otros países.

Seguridad: el factor determinante

El tema crítico es cómo asegurar la información de ARCA, ANSES y otras dependencias. "El riesgo de filtraciones, uso indebido o asimetrías en el tratamiento de los datos es real, y el usuario promedio no siempre dimensiona qué está cediendo cuando acepta compartirlos", alerta Kupferberg.

Bolé matiza que este modelo "hará las cosas más riesgosas de lo que ya son", en un contexto en el que "son pocos quienes no tienen un perfil público en redes sociales y exhiben más información privada de la necesaria".

"Recientemente, hackers lograron explotar la vulnerabilidad de una plataforma DeFi y sustraer u$s250 millones. Hoy, nadie se salva. No veo cómo un registro nacional o una entidad provincial pueda estar en mejores condiciones que AAVE. El problema ya existe", advierte.

Francisco Chaves del Valle, consultor fintech y docente del ITBA, aporta que el BCRA debe definir qué datos se comparten para que haya un plan de contención sobre qué queda expuesto ante una potencial filtración.

Objetivo: inclusión financiera real

El economista Ignacio Carballo cree que el Central deberá "exigir una robustez en términos de seguridad fuerte", y aclara: "Los beneficios deberían ser mayores que los riesgos".

Ahí donde estos datos pueden cobrar especial relevancia, pues habilita, según su mirada, "mejores modelos de negocio y mayor inclusión financiera al permitir más acceso al crédito o al crédito más informado", ya que "todos los productos de crédito podrán mejorar su scoring y lo vinculado a la personalización".

"Hay otro tipo de beneficios, como la iniciación de pago, de que una persona pueda pagar con una billetera usando un producto de otra entidad sin pasar por esa billetera, sino que directamente el dinero se mueva desde A a C sin pasar por B", agrega.

Para Kupferberg, si el BCRA avanza con Open Finance y Open Data, "el impacto serà significativo", ya que "abrirá la puerta a una nueva generación de productos":

"En términos de negocio, sería eficiencia pura con menor riesgo, mejor pricing y más volumen", completa Kupferberg. Chaves del Valle agrega que "le permitiraá al usuario solicitar un préstamo prendario o hipotecario sin tener que ir a cada banco a ver la propuesta, sino que se la puedan acercar desde cada entidad".

Y ejemplifica: "Que te contacten directamente y te digan: 'Vimos tu scoring, te damos la posibilidad de comprar un 0Km o acceder a este hipotecario con tales beneficios'. Habilita la proactividad desde el lado de los actores".

Open finance: qué pasa si no se hace

Hay un punto no menor. Los beneficios del Open Finance son evidentes, pero también surgen interrogantes sobre quienes elijan no compartir datos: ¿Pueden quedar excluidos? ¿O terminar pagando una tasa más alta al pedir un crédito?

El costo del crédito es una de las principales críticas a bancos y billeteras en el contexto actual de la morosidad récord. Desde las entidades se defienden: dicen que esos valores se basan en la tasa de referencia y el riesgo de impagos, al contar con información acotada de los solicitantes.

En este último punto, el Open Finance puede colaborar con la expansión del crédito, al proveer más datos y mejorar el scoring. También potenciará la competencia: si un banco sabe que otra billetera ofrece a uno de sus usuarios determinada tasa, puede tratar de seducirlo con una propuesta superior.

Kupferberg considera que, en efecto, "el que decida no compartir sus datos probablemente quede excluido. No porque haya una penalización explícita, sino porque el sistema va a premiar al que sea más visible". 

"Eso puede generar una segmentación más profunda, con mejores condiciones para quienes abren sus datos y acceso más limitado para quienes no",  agrega. Para Carballo, una negativa "no debería, a priori, generar una penalización", sino que "Open Finance habilitaría  un beneficio extra para quienes sí decidan compartir sus datos".

Para Bolé, frente a estos temas que aún no se resolvieron y que no son menores, "debería darse un debate social muy profundo" y plantea varios interrogantes. "¿Por qué cada persona querría abrir su información personal? ¿Cómo, cuándo y por qué le permitiría al Estado divulgarla? ¿A quién? ¿En qué ocasión? ¿Durante cuánto tiempo?".

Qué tan lejos está Argentina de hacer realidad Open Finance

Más allá del debate, Kupferberg señala que "Argentina todavía está dando los primeros pasos", por lo que hay que desarrollar "infraestructura, regulación y estándares de interoperabilidad estén consolidados".

Bolé anticipa que mucho depende "de la voluntad de implementación del Estado y de los players del mercado", por lo que suma un escollo: "Cada actor es hiperceloso de los datos que tiene". Y apunta también contra "la voluntad del Gobierno, más allá de las expresiones de deseo".

"Por ejemplo, somos potencia en criptomonedas y todavía los bancos no pueden ofrecerlas, durante Gobierno en teoría promercado. Una cosa es hablar y otra es el Estado realmente haciendo los cambios que dice que va a hacer", concluye.

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