El histórico debate sobre si conviene invertir en oro o en bitcoin como activos alternativos empieza a perder rigidez, dando paso a una mirada más flexible sobre cómo integrarlos dentro de carteras diversificadas.

Un informe de Citi señala que incorporar ambos activos en pequeñas proporciones dentro de portafolios tradicionales de acciones y bonos habría permitido mejorar resultados en la última década sin incrementar significativamente el riesgo asumido.

Durante años, bitcoin fue presentado como una alternativa digital al oro, pero la aparición de los ETF al contado y su mayor adopción en el sistema financiero modificaron su dinámica y comportamiento en el mercado.

En ese contexto, Citi plantea que el rol de bitcoin ya no debería analizarse como sustituto directo del oro, sino como una pieza adicional dentro de una estrategia más amplia de diversificación.

La estrategia que propone Citi para mejorar carteras

Alex Saunders, analista de Citi, explica que destinar un 5% al oro mejora notablemente la eficiencia de una cartera, aunque dividir esa proporción entre oro y bitcoin mostró históricamente mejores resultados.

La clave, según el informe, no está en volcarse completamente a activos digitales, sino en integrar ambos instrumentos como componentes complementarios dentro de un esquema tradicional basado en renta variable y fija.

Los datos analizados por Citi muestran que esta combinación superó el desempeño de la clásica cartera 60/40 en distintos escenarios, incluyendo períodos favorables para bonos y contextos de mayor presión inflacionaria.

Por eso, la entidad no presenta esta estrategia como una oportunidad puntual, sino como una respuesta estructural frente a un entorno macroeconómico que podría mantenerse desafiante durante un período prolongado.

Cuando el mercado cambia, también cambia el refugio

Este planteo cobra fuerza en un contexto donde la relación histórica entre bonos y acciones perdió estabilidad, obligando a los inversores a reconsiderar cómo construir protección y retorno dentro de sus carteras.

Citi observa que, en momentos de debilidad en la renta fija, bitcoin puede ofrecer un desempeño relativo superior al del oro, especialmente bajo presiones fiscales o tensiones geopolíticas como las vistas recientemente.

Factores como el conflicto en Oriente Medio o el deterioro de algunos activos tradicionales influyen en este cambio de comportamiento, alterando la forma en que los inversores perciben el rol de cada activo.

En consecuencia, la visión tradicional que ubica al oro como refugio dominante y a bitcoin como activo meramente especulativo pierde fuerza frente a una dinámica más flexible y dependiente del contexto.

Rendimientos recientes y una nueva lógica de inversión

En los últimos dos meses, Citi destaca que bitcoin registró una suba cercana al 9%, mientras que el oro al contado retrocedió alrededor de un 4%, evidenciando trayectorias divergentes entre ambos activos.

Aunque este diferencial no define una tendencia de largo plazo, sí refuerza la idea de que no se mueven de manera sincronizada, lo que potencia su valor combinado dentro de una estrategia diversificada.

La entidad también señala que el oro sigue ampliamente presente en carteras, mientras que bitcoin aún tiene menor penetración en ciertos perfiles, generando un punto de entrada interesante desde el posicionamiento.

Así, combinar ambos activos permite equilibrar estabilidad y potencial de crecimiento, aprovechando la solidez histórica del oro junto con la capacidad de bitcoin de capturar oportunidades en distintos ciclos del mercado.

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